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02 de Apr de 2020

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Julio Bermúdez Valdés

Columnistas

La extraña candidez del contralor

La empresa no solo no ha enfrentado la justicia; en su lugar suscribió un acuerdo de cooperación con la justicia panameña

Y lo haría otra vez : ¿auditorías erradas?, ¿complicidad en los delitos con Odebrecht? El contralor Federico Humbert parece asistir a un mea culpa en letanía. Hace unos días, cuando una auditoría deficiente fue señalada como causa del fracaso de un proceso que se le seguía al exministro del Mides Guillermo Ferrufino, el principal fiscal de las finanzas del país dijo que ‘la firmaría otra vez'.

Ahora, tras admitir que avaló el contrató que le permitió a la señalada constructora brasileña realizar la línea dos del Metro, ha vuelto a decir que ‘lo haría otra vez'. ¿Hidalguía y palabra de honor? Humbert parece desconocer no solo los procedimientos fiscales, sino la envergadura de la situación en la que se ha metido.

A finales del quinquenio pasado, antes y después de las elecciones de 2014, fueron reiteradas las denuncias acerca de los supuestos sobrecostos de la línea uno del Metro, al punto que integraron la carga de acusaciones contra el Gobierno de ese periodo. Pero las dudas fueron resueltas en el periodo poselectoral, tras una auditoría realizada por la firma KPMG a solicitud del ministro del Canal y jefe del proyecto, el ingeniero Roberto Roy.

Tales pesquisas, sin embargo, nunca sacaron a Odebrecht del ojo de la tormenta. Tras la adjudicación del ramal de la línea dos del Metro que la debe unir al aeropuerto, la directora ejecutiva de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudad, Olga de Obaldía, definió ante la agencia española EFE y ante CNN como ‘sorprendente y desmoralizante' que Odebrecht compita y gane licitaciones en Panamá.

La empresa no solo no ha enfrentado la justicia; en su lugar suscribió un acuerdo de cooperación con la justicia panameña.

Hay quienes estiman que el problema estriba en que no existe en Panamá una ley que proteja debidamente el Estado, pero al parecer tampoco existente funcionarios con esa misión. Por el contario, el aval dado por el contralor hace impredecible el futuro del país en esta materia.

Mientras que una comunidad nacional, inclusive internacional, señalan a la empresa, sancionan a infractores y suspenden contratos, tras y sus audaces métodos de seducción, el contralor Humbert sostiene que lo avalaría otra vez.

Al igual que Humbert, el Gobierno Varela ha sido evasivo en la investigación a fondo de estos casos. El contralor es la primera figura de alto nivel que admite que mientras en América, África y Estados Unidos, Odebrecht era sometida a procesos incriminatorios, firmaba un contrato millonario, en medio de las pesquisas que realizaba el Ministerio Público.

Y arropa sus declaraciones en una supuesta preocupación ética por quienes viven en Pacora, Pedregal o Tocumen. ¿No sirve acaso este mismo un argumento al expresidente Ricardo Martinelli para hablar de ética?

Humbert formula sus declaraciones con la misma candidez que lo hace el presidente Varela al evadir preguntas sobre los diez millones de dólares que habría recibido de Odebrecht en su campaña de 2009, admitida por su entonces tesorero Jaime Lasso. Ahora Humbert dice que ‘se ha estado pendiente de la construcción de la nueva línea y el proceso de licitación…' ¿Sería equivocado pensar que todo lo actuado por el contralor y el propio Gobierno se vendría abajo si se corroboran los señalamientos que hasta ahora guarda a buen recaudo el Ministerio Público? Tanto el contralor Humbert como el Gobierno del presidente Varela podrían haber dado paso a una acción irregular, generadora de un sinnúmero de preguntas que, sin dudas, van a surgir en los próximos días.

Pero, hay una pregunta cardinal: ¿por qué?

PERIODISTA