La Estrella de Panamá
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22 de Oct de 2019

Daniel Delgado-Diamante

Columnistas

20 de Diciembre: Día de Duelo Nacional

Cada año, al llegar el mes de diciembre vuelve a la palestra el tema de la Invasión a Panamá.

Cada año, al llegar el mes de diciembre vuelve a la palestra el tema de la Invasión a Panamá. Los eventos del 20 de Diciembre de 1989, marcaron un antes y un después en la historia del país. Hoy día, las circunstancias han cambiado. Pero el peligro y amenazas a la democracia y la pacífica convivencia de los panameños, están latentes. El respeto a su institucionalidad está en riesgo, ya no por un invasor militar foráneo, sino por males que la democracia no ha sido capaz de resolver para la nación en 29 años.

Ahora son fenómenos como la corrupción, la profunda desigualdad e inequidad social, la inseguridad pública, la masiva invasión migratoria extranjera, el irrespeto a la opinión pública que clama por transparencia en la gestión gubernamental, por mejor calidad de vida y por servicios básicos oportunos y eficientes. Queremos que el desarrollo que alardeamos al resto del mundo, llegue a los miles de ciudadanos que siguen viviendo en condiciones difíciles. ¡Esa es la guerra que actualmente debemos librar, por una vida digna y en igualdad de oportunidades para todos los panameños!

Pero nosotros seguimos viviendo como si nada hubiera pasado, como si los muertos, heridos y lisiados por la Invasión no tuvieran importancia. Cuatro Gobiernos han pasado y el quinto va terminando, sin cumplir de manera adecuada con esos muertos y sus familiares, así como todos los que sufrieron heridas y daños por los dramáticos hechos de esa fecha.

El 20 de Diciembre de 2014 el presidente Varela, en su mensaje oficial en ese acto, se comprometió a nombrar una ‘Comisión' que investigara los hechos de esa fecha. Los panameños aplaudimos su valor y confiamos en el cumplimiento de su promesa. Se acerca de nuevo el 20 de Diciembre, su administración está a punto de finalizar, y aún los panameños esperamos los resultados de esa comisión. Faltando pocos días, aún no se declara esta fecha como Día de Duelo Nacional.

Desde nuestra humilde perspectiva, cuatro eran realmente los objetivos que se esperaban de esa Comisión de ilustres panameños. En primer lugar, la Declaratoria del 20 de Diciembre como Día de Duelo Nacional. En segundo lugar, tratar de determinar el número de panameños que realmente fallecieron víctimas de la Invasión. En tercer lugar, una honorable compensación económica a los familiares de las víctimas de la Invasión y a los pequeños empresarios y negocios que demandaron en Estados Unidos esa acción militar. Finalmente, el reconocimiento público a los panameños que tomamos las armas para defender a la patria invadida, como correspondía por mandato constitucional a todos los panameños.

De verdad, nunca creímos que era realista pensar alcanzar todos esos nobles objetivos. Sobre el particular, pensamos que, aunque fuera únicamente lograr la Declaración del 20 de Diciembre como Día de Duelo Nacional era alcanzar una meta fenomenal. Y es que se trata del único acto soberano que los panameños podemos hacer para honrar a esas víctimas. Cualquier otro objetivo dependería de otras muchas consideraciones y participación incluso de los propios Estados Unidos, otros países y otras instancias internacionales.

Después de varias reuniones, los Comisionados evaluaron esa propuesta, a pesar de la oposición de alguno de ellos. Finalmente, no hubo consenso aprobatorio y la Declaración del 20 de Diciembre como Día de Duelo Nacional no se realizó, según se filtró, por ‘no ser el momento político apropiado para esa decisión'.

Ahora, luego de 29 años desde la invasión de Estados Unidos a Panamá, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en un histórico fallo, determinó que Estados Unidos violó derechos a la vida, a la libertad y a la propiedad durante la invasión a Panamá en 1989 y le recomendó ‘reparar integralmente' a las víctimas. El fallo, emitido el 15 de noviembre, contempló que Estados Unidos deberá adoptar las medidas de compensación económica y satisfacción a las víctimas.

Estados Unidos, además, debe realizar una investigación de manera diligente, efectiva y dentro de un plazo razonable para esclarecer plenamente los hechos de forma completa, así como disponer las medidas de atención en salud física y mental necesarias para la rehabilitación de las víctimas.

Ahora, se aproxima una vez más esa fecha de trágica recordación. Señor presidente, señores del Gobierno nacional: la sangre de los patriotas que fallecieron el 20 de Diciembre de 1989 debe por fin ser reivindicada, como lo ha hecho la CIDH. Esta fecha histórica debe ser declarada Día de Duelo Nacional. Así sea.

ABOGADO