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08 de Dec de 2019

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Genaro López

Columnistas

Reflexión necesaria

Próximos al torneo electoral del 5 de mayo, la descomposición política por la que transita el país ante los graves escándalos de corrupción

Próximos al torneo electoral del 5 de mayo, la descomposición política por la que transita el país ante los graves escándalos de corrupción no se detiene. Intentos de negociados, nombramientos de funcionarios de Gobierno en la Junta Directiva del Canal, la propuesta del Ejecutivo de nombramiento de directivos de la ACP (que revela ‘acuerdos de gobernabilidad' Panameñistas – PRD, y de continuar con un Canal a espalda del desarrollo nacional), contrataciones directas (casi 9 millones de balboas para albergue), la continuidad de las planillas en la Asamblea Nacional, son solo algunos ejemplos, que hacen que la corrupción no pueda ser considerada como un problema aislado, pues lesionan la integridad social. El tratar de minimizar u ocultar los mismos, solo reafirma el estado de podredumbre en el que se encuentra sumergido el Gobierno y la clase política del país, representados en la partidocracia y seudoindependientes.

Aunque mucho se habla en nuestro país de la necesidad de adecentar la administración pública, perseguir y castigar la corrupción, poco es lo que se ha hecho, pues los grupos que controlan el poder económico y político tienden a protegerse en una especie de impunidad recíproca, aunque aparenten tomar rutas separadas.

Se trata de toda una telaraña de negociados entre empresarios corruptos y funcionarios de Gobierno, con pingües dividendos para unos y otros, mediante licitaciones amañadas, contrataciones directas y coimas. La magnitud de la corrupción es tal que alcanza verdaderos niveles de saqueo del país, aproximadamente el 20 % de la inversión social de Panamá.

La corrupción se sostiene con recursos y bienes mal habidos. Son dineros que se dejan de invertir en resolver las necesidades más sentidas de la población. Son fondos que ayudarían a salvar vidas, a curar enfermedades, a mejorar la educación, a dotar de agua potable a muchas comunidades, a proteger el ambiente, a asegurar comida barata, vivienda y recreación sana a todos los panameños.

El problema se incrementa semana a semana con nuevas denuncias, sin que se investigue. Los panameños honestos tenemos la tarea de impulsar la Constituyente Originaria, para crear una nueva república, para adecentar. No hay otra forma, los panameños no creen en la Asamblea de Diputados, la Corte Suprema de Justicia, el Ministerio Público ni en el Gobierno. El pueblo está defraudado de los políticos corruptos y tradicionales.

De frente a esta podredumbre hay un país que necesita, lucha y desea tener un Gobierno que respete y trabaje por crear una sociedad más justa. Es necesario adecentar la política para adecentar el país.

En este sentido, el esfuerzo que lleva el Frente Amplio por la Democracia (FAD), instrumento político que responda a las ansias de refundar el país por los senderos de la justicia social, la atención a las necesidades sociales, por una sociedad democrática y de pleno respeto y goce de los derechos humanos, no es fácil, pero como versa la consigna del Congreso Constitutivo trabajamos para ‘Hacer posible lo hasta ahora imposible '. Entendemos, por ende, que parte de la lucha es disputarles el poder político a los sectores que hasta hoy han engañado al pueblo, han asaltado las arcas del Estado y han promovido la corrupción.

El gran reto es vencer las restricciones que obstaculizan que nos organicemos, es tomar conciencia de la necesidad de organizaciones permanentes, de crear las bases para la unidad de los sectores populares, democráticos y patriotas, es formarnos y concientizarnos, es respaldar nuestra propia alternativa electoral. Lo contrario solo beneficia a quienes históricamente nos han impuestos sus intereses económicos y políticos que han generado pobreza, desempleo e informalidad laboral, demandas sociales insatisfechas, venta de la patria, corrupción e impunidad.

La llama de la esperanza se mantiene, mientras creamos en la necesidad de una sociedad ética, de real democracia, de equidad y justicia social, de respeto de todos los derechos humanos, de solidaridad.

Este 5 de mayo: Nunca más por los mismos .

SECRETARIO GENERAL DE CONUSI – FRENADESO.