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18 de Oct de 2019

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Maritza Mosquera de Sumich

Columnistas

Comunicación y esquizofrenia política

‘[...] nuestro deseo es aportar, desde la comunicación, para que la población analice mejor la oferta electoral [...]'

Cuando usted escuche a un político decir y actuar de una manera enajenada, con mensajes con una gran brecha entre la realidad y la ficción, y que sabemos que no cumplirá, agucemos nuestros sentidos, porque podemos estar frente a una personalidad esquizofrénica o que así lo parezca. No se asuste, si puede ser, puesto que existe un fuerte vínculo entre la comunicación y la esquizofrenia.

El término esquizofrenia fue introducido por el psiquiatra suizo Bleuler en 1911, y en la actualidad significa mente perdida. Pero una de las formas de analizar este trastorno, es a través de la comunicación, porque la persona esquizoide tiene serios problemas de comunicación que se reflejan en la estructura de sus mensajes. Teóricos de la comunicación, como Paul Watzlawick, entre otros, consideran que toda conducta humana es comunicación y toda comunicación afecta la conducta. En realidad, la comunicación es una condición sine qua non del ser humano y del orden social. Hasta el silencio comunica, para dar un ejemplo. No se puede no comunicar. El líder político con problemas de comunicación merece un análisis desde este enfoque.

En la historia de la humanidad encontramos varios líderes políticos que han tenido este trastorno, los cuales han dicho y hacen cosas enajenadas, con actitudes megalómanas y autistas. Con discursos llenos de paradoja y contrasentido, pero con tal carisma que llegan a convencer. Cuidado con ellos. Como decimos en Panamá, quedamos creyendo. Desde el emperador Julio César a George Bush, pasando por grandes monstruos como Hitler o Stalin, sus biografías muestran cómo sus enfermedades en muchos casos condicionaron sus decisiones o su personalidad.

Es muy duro decirlo, no lo digo yo, que la estupidez es una enfermedad extraordinaria, pues no solo la padecen sus poseedores, sino quienes los rodean. Con las enfermedades de los grandes líderes de la humanidad pasa algo parecido: sus padecimientos a veces se trasladan a la sociedad que dirigen.

Nuestra teoría es la siguiente, debemos prepararnos para identificar a ese tipo de líderes para no ser engañados. Como hacerlo: analicemos sus mensajes para identificar la presencia de paradojas, es decir, dichos y hechos contrarios a la lógica; megalomanía, que son las ansias, delirio de grandeza, personas que se creen socialmente muy importantes, poseedoras de enormes riquezas y capaces de hacer grandes cosas. Autismo en el discurso también, la presencia de gestos o expresiones que se repiten sin parar. En la mayoría de los casos, el problema se agrava muchísimo más porque el discurso lo estructuran otras personas, y se nota esa brecha entre el propio emisor, el político, y la sociedad a la que se dirige. Se percibe con mayor gravedad la diferencia de enfoques entre el protagonista y su mensaje.

Recordemos que existe lo que se conoce como el lenguaje gestual, que nos ayuda a conocer y profundizar más el mensaje que nos dirigen, y si existe incongruencia entre lo que hablo y mis gestos, reflejo una fuerte inconsistencia.

El esquizofrénico en esencia no puede ni sabe comunicarse consigo mismo. Tal vez los expertos en trastornos mentales consideran este análisis incompleto, pero nuestra perspectiva es solamente enfocar el tema desde el aspecto de trastorno en la comunicación, mas no desde la teoría de los síntomas primarios, la cual desconocemos. Pero nuestro deseo es aportar, desde la comunicación, para que la población analice mejor la oferta electoral y llegue a descubrir personalidades con trastornos y las consecuencias de elegirlas en nuestro país.

DOCENTE UNIVERSITARIA.