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15 de Oct de 2019

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Samuel Lewis Galindo

Columnistas

La Ley Electoral y el Tribunal requieren profundos cambios

‘Gestionar un presupuesto propio para evitar la injerencia del Órgano Ejecutivo y darle al Tribunal Electoral la independencia total que hoy día no tiene'

La Ley Electoral, así como el Tribunal necesitan, cuanto antes, importantes reformas; para llevar a cabo estas no se requiere ningún cambio constitucional. Muchas de las reformas se pueden llevar a cabo mediante leyes o simples reglamentos. Estas reformas deben entrar en efecto en las próximas elecciones del 2024, con el amplio conocimiento de la comunidad. Los distintos medios de comunicación han recogido varias de las reformas que solo buscan fortalecer la independencia y la imagen del Tribunal Electoral.

Esas recomendaciones pueden resumirse en lo siguiente:

• Es necesario que la composición de la ‘Concertación Nacional' sea revisada, a fin de que el elector tenga una adecuada representación y no prevalezca el querer de los partidos.

• Exigirle a la Contraloría una investigación periódicamente del funcionamiento del Tribunal Electoral, cosa que hasta la fecha no ha hecho y si lo hicieron esta no ha sido ampliamente divulgada como otras llevadas a cabo, especialmente contra la Asamblea Nacional; nunca se llevó a cabo una investigación en el Tribunal Electoral, a pesar de que uno de sus miembros declaró públicamente que él tenía en esa institución muchos familiares cercanos a él (nepotismo).

• Corregir las incongruencias que existen en los subsidios. El Tribunal Electoral le da a los partidos políticos $45.8 millones y a los independientes $485 mil. Uno de los candidatos de libre postulación solo recibirá alrededor de $170,000 teniendo un respaldo de 3 o 4 veces mayor que un partido como Alianza o Frente Amplio por la Democracia.

• Elevar a 90 días el período electoral, que hoy está en 60 días.

• Crear un organismo especial que reciba las apelaciones que se hacen a sus decisiones y que no sean ellos mismo quienes sancionen y resuelvan las mismas.

Este organismo podría estar integrado por alguna de las salas de la Corte Suprema de Justicia, creada para tal fin (ponerle término) o por una comisión especial de diputados, de no más de cinco miembros, de la cual, si llegara a formar parte de ella el afectado, este deberá separarse de ella.

• Analizar el tema de las encuestas para que estas puedan hacerse hasta 10 días antes de las elecciones.

• Gestionar un presupuesto propio para evitar la injerencia del Órgano Ejecutivo y darle al Tribunal Electoral la independencia total que hoy día no tiene. Su independencia ha sido de gran preocupación para la opinión pública. En los últimos años el Tribunal ha ido perdiendo, poco a poco, prestigio, principalmente por el interés de algunos de sus miembros de buscar la reelección (basta escuchar sus declaraciones) y en otras ocasiones lograr que no se investiguen los actos de la institución.

• Determinar si la propaganda la debe seguir manejando el Tribunal Electoral que paga el pueblo o si esta se debe cubrir por los partidos, con los aportes de sus donantes.

Las recomendaciones del electorado que han recogido los medios de comunicación, tienen la clara intención de reforzar la buena imagen del Tribunal Electoral. Los cambios que haya que hacer deben hacerse. El magistrado Valdés Escoffery (‘sí se puede' y acumulación de vacaciones), por la experiencia que le dan los 30 años, o tal vez más, de ser miembro de dicho organismo, puede contribuir, por la influencia que debe tener con sus colegas, a que estas recomendaciones puedan convertirse rápidamente en realidad. Todos tenemos la obligación de defender al Tribunal Electoral y acrecentar su prestigio y estos cambios es lo que buscan.

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