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16 de Oct de 2019

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Jaime Raúl Molina

Columnistas

Las dos mesas de Arthur Eddington

¿Cuál de las dos mesas le parece más fácil de entender? Pues resulta que la mesa 1 y la mesa 2 son exactamente la misma mesa.

S ir Arthur Eddington es famoso principalmente por el papel que jugó en la primera corroboración empírica de la Teoría General de la Relatividad de Einstein en mayo de 1919 (vamos rumbo al centenario dentro de dos meses), cuando emprendió expedición para observar el eclipse solar del 29 de mayo de ese año, y contrastar la predicción hecha por la teoría, de que, por razón de la curvatura del espacio-tiempo generada por la gravedad del Sol, estrellas en posición aparente cercana al Sol variasen dicha posición aparente en el momento de su cercanía –en el firmamento terrestre— al Sol. Pero este artículo no es sobre dicho episodio, sino sobre una metáfora ideada por Eddington para ilustrar el problema de los modelos mentales que nos hacemos para explicar fenómenos que se dan en el mundo real, algo muy relevante a la filosofía de la ciencia.

Sir Arthur Eddington era un divulgador científico famoso para su época, y generaba gran atención. Era comparable —proporciones guardadas— a la atención que generaba en la población general el astrofísico Carl Sagan en la década de los 70 y 80. Aquí va un esbozo de resumen de su perla sobre las dos mesas, publicada en 1928.

La mesa No. 1 es una mesa con sustancia. Tiene extensión, color, y es relativamente imperecedera. Por sustancia quiere decirse aquí que tiene naturaleza intrínseca y no es meramente espacio, que es pura negación. Es capaz de sostener una hoja de papel porque su naturaleza intrínseca la hace sólida.

La mesa 2 es la mesa científica. No tiene ‘sustancia', sino que es casi toda vacío. Dispersas en ese vacío hay aquí y allá diversas cargas eléctricas moviéndose a gran velocidad, pero el volumen total de dichas cargas eléctricas es menor a una billonésima del volumen total de la mesa. A pesar de esta extraña construcción, esta mesa no es menos eficiente que la mesa 1. Sostiene el papel con igual solidez que aquella. Esto, debido a que las pequeñas partículas que componen la mesa 2 golpean continuamente el papel desde abajo, y en conjunto con las cargas eléctricas, logran que el papel se mantenga inmóvil suspendido sobre la mesa. Si uno apoya el codo sobre la mesa 2 no la atravesará, pues, aunque dicha perforación es teóricamente posible, la probabilidad de dicha ocurrencia es tan remota que puede desechársele para todos los efectos prácticos.

¿Cuál de las dos mesas le parece más fácil de entender? Pues resulta que la mesa 1 y la mesa 2 son exactamente la misma mesa. La única diferencia está en las herramientas teóricas utilizadas para describirlas. Las herramientas cognitivas que nos permiten conocer la mesa 2 las tenemos desde hace relativamente poco tiempo, en época moderna, con el desarrollo de la Mecánica Cuántica. La mesa 1 es la mesa como la describirían los antiguos helenos y como la describiría cualquier persona educada hasta hace relativamente muy poco tiempo en la historia. La mesa No. 1 es, además, una mesa mucho más fácil de entender para la enorme mayoría de las personas, incluso las que se han educado en Mecánica Cuántica lo suficiente para entender la mesa 2. Si bien la mesa 2 corresponde a una descripción más ‘correcta' –conforme al conocimiento científico actual—, es evidente que en nuestro diario vivir, la representación mental de la mesa 1 nos resulta mucho más útil que la de la mesa 2. Sería por tanto absurdo, arrogante y snob ridiculizar el uso de la descripción cotidiana de la mesa 1.

Sin embargo, eso es justamente lo que ocurre con respecto a muchos fenómenos observados en el mundo real. El cientifismo es una distorsión de la ciencia que considera lo estrictamente científico como el único método válido de conocer el mundo y que desdeña todo otro método, incluso las religiones. Avances en décadas recientes en las ciencias de la cognición nos están dando buenas razones para ser más humildes. En general, las heurísticas que, aunque ‘imprecisas' desde el punto de vista científico, sirven y han servido a las personas por miles de años para describir la realidad cotidiana, no solo son útiles, sino que son más útiles que las teorías científicamente correctas, para que el ser humano pueda lidiar con ellas en su diario bregar. Para la supervivencia lo que importa es que una creencia sea útil, no que sea ‘correcta'. En el contexto de la investigación científica, debemos usar la mesa 2. Pero para sentarse a comer, la representación de la mesa 1 es mucho más útil y práctica. No hay que ridiculizar tratando de ignorantes a quienes prefieren dicha representación para cenar.

ABOGADO

‘[...] debemos usar la mesa 2. Pero para sentarse a comer, la representación de la mesa 1 es mucho más útil y práctica'