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10 de Apr de 2021

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Ernesto A. Holder

Columnistas

Incertidumbre sobre las correcciones pendientes

‘Señalar las fallas no es suficiente, hay que corregirlas, con urgencia y voluntad. Ya es tarde'

Hace unos años publiqué algunos párrafos de esta entrega, pero centrado en la premisa de que muchos conciudadanos exigían que nos enfocáramos en lo bueno y dejáramos de quejarnos de lo malo. Pareciera que el sentido de impotencia y la impunidad han multiplicado las voces de los quejosos, al punto de que no solo son negativos, sino también violentos en sus señalamientos y amargamente mordaces.

También reflexioné sobre los enormes retos que sistemas fallidos imponen sobre las personas, al punto de que han tenido que emigrar de sus tierras por un deterioro amenazante en sus sistemas sociopolíticos. Son muchos seres humanos (69 millones de desplazados en el 2018, según las ONU); y eso no podemos dejarlo a un lado y solo hablar de ‘cosas positivas', cuando nuestro sistema local está amenazado por la corrupción y la falta de justicia. Es inhumano.

En un mundo conectado, hay eventos que ocurren cerca y lejos que nos pueden afectar, si no le prestamos atención. Qué mejor tiempo nos ha tocado para estudiar las posibilidades del ser humano en la búsqueda de mejores oportunidades y de la elusiva felicidad.

Peter Brook, de 94 años, director de teatro, nos dice en una entrevista de Aurora Intxausti, publicada en El País en el 2016 que: ‘Nadie sabe qué es el ser humano y las distintas posibilidades que tiene, todos somos fragmentos, es como los rompecabezas para niños. Cada pieza es única, pero importante para llegar a un conjunto. Los problemas profundos que tenemos son los mismos que había al principio de la humanidad y hace cientos de años'.

Esas ‘distintas posibilidades' que menciona Brook nos deben llevar a reflexionar en que no hemos hecho lo suficiente por vencer los retos que nos amenazan; los que llevan a la gente a tirarse al mar en embarcaciones tan peligrosas, como los desafíos que creen dejar atrás. Y no estamos haciendo lo necesario por vencer los retos que no terminamos de enfrentar aquí y que atentan todos los días contra el bienestar de nuestra población. Tal vez el mayor peligro es nuestra propia parsimonia y el hecho de aceptar las condiciones actuales: ya sea criticándolas o depositando nuestras esperanzas en proyectos políticos inciertos.

Dice Aurora Intxausti que a Brooks no le gusta ser etiquetado: ‘Cuando la gente joven me pide consejo, siempre les digo que no crean lo que oigan. (…) Vivimos una era en la que todo se etiqueta para vender. Ser el mejor es una etiqueta comercial…'. Sin embargo, los embusteros, quieren vendernos los remedios de nuestros males. Y todos los días las cosas parecen empeorar.

Aquí en Panamá, los grupos politiqueros y los poderes económicos ya han sentado sus bases para asumir las riendas del Estado desde cualquiera de los proyectos presentados. Y comienzan a etiquetarse con promesas que ya han comenzado a meternos por los ojos y por los oídos. El asunto de los candidatos a diputado es para llorar, por la sencilla razón de que no hay claras evidencias de que esa cultura cambiará con los que salgan elegidos el 5 de mayo… y todos lo sabemos.

La mirada alrededor del mundo no es enaltecedora. Brasil, Filipinas, Estados Unidos o Venezuela, son ejemplos de que esta humanidad, de supuesta superioridad a las sociedades que nos precedieron, le da espacios importantes a los charlatanes más obstinados (y en algunos casos peligrosos); y lo que han hecho es poner en riesgo nuestra seguridad colectiva.

Hay científicos sociales que aseguran que ya somos un Estado fallido; y la displicencia que nos enferma a muchos radica en que, aunque el director Brook asegura que los problemas profundos son los mismos que teníamos al inicio de la humanidad, nos engañamos al creer que tenemos el nivel intelectual o una conducta superior para corregirlos. Las elecciones que vienen tienen que ver con sistemas de salud fallidos, de educación fallidos, de seguridad fallidos… de justicia fallidos.

Si en realidad tenemos ese ‘nivel intelectual' para corregir los males, no veo candidato que asuma en serio el reto histórico… y ya habrá tiempo para desmentirme. Si puedes verte en un barco de emigrantes huyendo del terror y de la barbarie, entenderás que debes trabajar con afán para limpiar el miasma que enfrentamos acá. Señalar las fallas no es suficiente, hay que corregirlas, con urgencia y voluntad. Ya es tarde.

COMUNICADOR SOCIAL.