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23 de Oct de 2019

Miguel A. Sanchíz

Columnistas

Protegiendo la cuenca hidrográfica del Canal

Imagínese su techo. Este colecta la lluvia que corre por sobre las tejas, la canal y de ahí al tubo de descarga hasta infiltrarse en los suelos

Imagínese su techo. Este colecta la lluvia que corre por sobre las tejas, la canal y de ahí al tubo de descarga hasta infiltrarse en los suelos de su patio. Ahora piense en los paisajes alrededor de usted. Cómo el techo colecta la lluvia que corre por las pendientes de su terreno o que se infiltra por los suelos, para eventualmente encontrar su camino hasta una quebrada que se une con otras hasta llegar al río.

Las agencias de recursos naturales planean y llevan a cabo su trabajo basándose en las cuencas hidrográficas. Cuenca por cuenca se le toman medidas de calidad de agua, y de cuánta agua puede aportar cada río. Generalmente, las poblaciones de peces y vida silvestre también se manejan en base a las cuencas hidrográficas.

La importancia del agua, que es el recurso más importante de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) fue el tema abordado entre el presidente Laurentino Cortizo y el administrador entrante de la vía acuática, Ricaurte Vásquez, y que a través de su red social Twitter, el mandatario Laurentino Cortizo señaló que durante el encuentro abordaron sobre la importancia del agua y las medidas a tomar para preservarla.

Pero no solo es preservarla, sino producirla constantemente, y esto lo hacen las cuencas hidrográficas. La cuenca hidrográfica más importante de Panamá es la cuenca hidrográfica del Canal. La cuenca del Canal es vital para Panamá, tanto por el agua que suple a sus áreas más pobladas como para el tránsito de las naves por el Canal.

Así como cuidamos nuestra salud personal con exámenes médicos periódicos, Panamá debe salvaguardar la salud de su cuenca más importante. Se debe poder comprender mejor el estado de los recursos naturales de la cuenca, de los procesos que la alteran y obtener información vital para guiar las decisiones que se tomen para administrarla.

La cuenca hidrográfica del Canal de Panamá comprende el territorio que capta, almacena y suple el agua que hace posible el funcionamiento de la vía interoceánica y el abastecimiento de las principales ciudades y centros poblados, en los que se concentra la mitad de los habitantes del país. Garantizar la cantidad y calidad de agua de esta cuenca es vital para el bienestar económico, social y ambiental de los panameños.

El interés del hombre por el ambiente y la problemática que lo circunda no es reciente, sino que se remonta muchos siglos atrás, desde Roma, donde aparecieron los primeros vestigios del derecho ambiental. Sin embargo, en el presente siglo, se ha dado un especial énfasis al tema ambientalista.

La gestión del ambiente, aunque es función de la administración pública, no puede tener el éxito deseado, si no se complementa con la acción de los ciudadanos; las organizaciones de la sociedad civil y los poderes locales tienden de forma subsidiaria a sustituir al Estado en muchas de sus funciones.

Se puede definir como cuenca (el techo del que hablamos), a un territorio o área geográfica en que el agua cae por precipitación, escurre y se une para formar un curso o cuerpo de agua principal. En otras palabras, una cuenca es un área geográfica donde el agua que cae en esa zona, a causa de la lluvia y otras fuentes, se infiltra en el suelo o corre por la superficie, llegando hacia un cuerpo común de agua que puede ser un río principal, lago, laguna, estero y otros.

Una cuenca es importante para el ambiente, porque en sus bosques producen oxígeno, purifican el aire que respiramos y también mantienen agradable y estable el clima local. Es donde se recoge y permanece la reserva de agua que mantiene la corriente de los ríos, los lagos y provee de alimentación a peces y aves. Con relación al progreso de un país, la importancia de una cuenca radica en que constituye una unidad territorial apropiada para la planificación del desarrollo económico-sostenible; es decir, un estilo de desarrollo mediante el uso racional de los recursos naturales y garantiza el bienestar de las generaciones futuras. Esto brinda la oportunidad de realizar acciones integrales para la protección y buen uso de los recursos.

La cuenca del Canal, según los técnicos de la Comisión del Canal, ocupa 330 000 hectáreas, incluyendo los lagos Gatún y Alhajuela. En ella también se encuentran seis subcuencas prioritarias, ubicadas de la siguiente forma: al este de la cuenca, las subcuencas de los ríos Chagres, Boquerón y Pequení. Del otro lado, al oeste, se encuentran los ríos Gatún, Trinidad y Cirí Grande. Se pueden encontrar muchos ríos importantes: el Chagres, Pequení y Boquerón, que alimentan al lago Alhajuela, además de los ríos Gatún, Cirí Grande y Trinidad, que alimentan el lago Gatún.

La población de la cuenca se calcula en 200 000 habitantes. El 43 % del área total de la cuenca está destinada a parques nacionales y áreas protegidas; 35 % está ocupada por explotaciones agrícolas, el 12,3 % está ocupada por asentamientos humanos y otros usos, y el 10 % es agua.

En 1991 y para proteger la cuenca hidrográfica del Canal de Panamá, los Gobiernos de Panamá y EUA firman un convenio de donación para un proyecto de manejo de recursos naturales, denominado Marena. Uno de sus objetivos era establecer un sistema de monitoreo que consolidase la capacidad del entonces Instituto Nacional de Recursos Naturales Renovables (Inrenare) —hoy MiAmbiente—, para monitorearlos permanentemente. Este sistema serviría como medio para facilitar la toma de las mejores decisiones tendientes al manejo sostenible de la región.

A mediados de 1995, el director de la Usaid en Panamá, solicitó al STRI formulase un proyecto de monitoreo ambiental para la cuenca canalera y fortalecimiento técnico y científico del Inrenare. Varios científicos del STRI elaboraron el esquema de este estudio, al cual se llamó Proyecto de Monitoreo de los Recursos Naturales de la Cuenca del Canal de Panamá, PMCC.

Se inicia formalmente el PMCC en marzo de 1996. Este proyecto se realizó durante un período de grandes oscilaciones. Se aspiraba a que, usando metodologías tanto de las ciencias naturales como sociales, permitiesen forjar una visión integrada sobre el impacto ambiental del desarrollo en esta cuenca y a la vez ofreciese recomendaciones claras para el mejor uso de los recursos de la misma. El programa llegó a su fin a fines de enero del año 2001.

La actual cuenca puede producir suficiente agua para hacer funcionar el Canal y el tercer juego de esclusas por los próximos 100 años, pero debe conservarse y mantenerse en su eficiencia natural. ¿Será esta labor, en estos momentos, la de Conagua?

INGENIERO Y CONSULTOR.