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18 de Oct de 2019

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Leopoldo E. Santamaría

Columnistas

Educación... ¡la estrella!... Una opinión

‘Lo menos que cabría esperar es la renuncia de la ministra de Educación, suspender el bodrio y hacer un replanteamiento serio, [...]'

Solo los mayores de 70 años, saben por experiencia, que la gesta heroica del 9 de Enero de 1964, en la cual ofrendaron su vida veintitrés compatriotas, fue el antecedente de mayor repercusión sobre la crisis que permitiera perfeccionar nuestra soberanía territorial, al ponerle término, formal, al enclave colonial del Estado, que ejercía derechos jurisdiccionales en nuestro territorio, como si fuera soberano; sin embargo, la mayoría absoluta, ignora que el sustrato, sobre el cual germinó la simiente de la liberación, que concretó el hito histórico, fue la educación, en aquella época existía doble jornada, las horas de clases eran de 45 minutos, se reconocía el mérito, no la mediocridad. Se enseñaba Cívica, Gobierno, Historia de Panamá, Historia de las Relaciones de Panamá con los Estados Unidos, Filosofía, Lógica, etc. El Dr. Eusebio A. Morales, en el discurso de inauguración del plantel, dijo: ‘El Gobierno aspira a que el Instituto Nacional sea un campo abierto a las ideas grandes, generosas y nobles; a que en su seno reciban los jóvenes un bautismo de tolerancia, para que así puedan surgir de entre ellos los observadores asiduos, los investigadores pacientes y sagaces y los pensadores valerosos y desapasionados'.

El cuerpo docente del Instituto Nacional estaba constituido por educadores con sólida formación ética, humanística y patriótica; conscientes y genuinamente comprometidos con su deber de formar la juventud. Las organizaciones estudiantiles no fueron producto de ninguna concesión, sino consecuencia directa del fortalecimiento de las luchas estudiantiles, que culminaron en el Congreso Extraordinario de diciembre de 1957, donde se elaboró una estrategia de lucha en favor de la educación pública. Por eso contábamos con organizaciones estudiantiles; en nuestro colegio, la Asociación Federada del Instituto Nacional (AFIN), en cuyo seno debatíamos los problemas nacionales; la juventud estudiosa era beligerante, constructiva, no fácilmente manejable, porque aprendimos a buscar información objetiva y a ejercitar el pensamiento crítico. Sabíamos confrontar las ideas. El Dr. Miguel Mejía Dutary, insigne educador del colegio, dijo: ‘La juventud necesita estímulos, no frenos'. Y nosotros tuvimos grandes ejemplos e insuperables estímulos. Bastaba entrar al vestíbulo para ver: ‘Quien construye sobre ideas construye para la eternidad', Ralph W. Emerson.

Sin embargo, al percatarse el poder económico mundial de que una juventud organizada, consciente y combativa, dispuesta al mayor de los sacrificios, impuso un cambio significativo en la relación de vasallaje existente, iniciaron un proceso de ajuste, desmantelando gradualmente la educación, comenzando con la eliminación de la doble jornada, posteriormente, fueron reduciendo la calidad modificando el contenido. Mientras menos supieran los estudiantes sobre los abusos de Estados Unidos, impuestos sobre la razón de la fuerza, la coerción y los sobornos, mejor; ¡de aquí que eliminaran la materia!

Después de cincuenta y cinco años de la gloriosa gesta heroica del 9 de Enero de 1964, la realidad de la educación nacional es poco menos que dramática. Afirmar, en tal escenario, que la educación es la estrella del programa de Gobierno, generó expectativas alentadoras, desafortunadamente, al conocerse la reducción del presupuesto para educación, se esfumó el entusiasmo, pero al equiparar luego la experiencia laboral con un título universitario, el desconcierto fue un clamor generalizado.

Y no era para menos, porque, sin duda, ¡es uno de los más grandes disparates de todas las administraciones posinvasión! Es inconcebible que la propia ministra del ramo no les advirtiera sobre lo absurda que era tal propuesta. Pero, de no corregir el entuerto y aplicar la medida propuesta, nadie debería sorprenderse si el sujeto que fue destituido del alto cargo que ocupara en el Ministerio de Salud pidiera su restitución, y reclamara indemnización, puesto que incluso fue jefe de un grupo de especialistas en el área de su ‘competencia' administrativa. Otro factor a considerar, que incluso podría serle útil, es el anteproyecto de ley del honorable que propuso eliminar el examen de grado, ¡para facilitar que todos los médicos recién egresados puedan prestar sus servicios de manera inmediata! La eliminación de los exámenes de fin de curso podrían eliminarse posteriormente y así sucesivamente, hasta eliminar los requisitos de ingreso y aprobar a todos los interesados en la profesión; así podrían atender inmediatamente. Sin embargo, el colmo de la estulticia es la afirmación hecha por el presidente de la Comisión de Presupuesto de la Asamblea, ‘porque la educación no aporta nada al fisco'.

Lo menos que cabría esperar es la renuncia de la ministra de Educación, suspender el bodrio y hacer un replanteamiento serio, objetivo, responsable, dirigido a consensuar una reforma integral de la educación nacional. Algo sí debe quedarnos claro, el clientelismo electorero es altamente nocivo para la paz social. Abordamos el tema con la firme disposición de construir una alternativa congruente con el avance científico y tecnológico del siglo XXI o asumimos las consecuencias de nuestra miopía.

Lo que debería quedarnos claro es que con la educación conforme está, sería imposible imaginar siquiera un movimiento reivindicativo encabezado por estudiantes. Urge hacerlo, porque como marcha la educación, lo que nos espera será más retroceso, dependencia y hasta el retorno del vasallaje.

¿Ud. qué opina?

MÉDICO

‘[...] la educación conforme está, sería imposible imaginar siquiera un movimiento reivindicativo encabezado por estudiantes'