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15 de Dec de 2019

Eduardo L. Lamphrey R.opinion@laestrella.com.pa

Columnistas

En lo político, de lo particular a lo general

Muchas veces se pierde el análisis de los fenómenos políticos al mezclar los métodos de análisis e interpolar estudios sencillos con generales o, al contrario, que al final, oscurecen y contradicen los vaticinios de las cosas.

Muchas veces se pierde el análisis de los fenómenos políticos al mezclar los métodos de análisis e interpolar estudios sencillos con generales o, al contrario, que al final, oscurecen y contradicen los vaticinios de las cosas. Por lo tanto, siempre hay que partir de que todos los escenarios están conectado, unidos, nada está aislado. Pero siempre bajo la premisa fundamental de que todo cambia, dada la lucha de fuerzas contrarias que es la esencia de todas las cosas.

Esto es lo que a primera vista se da en la Asamblea Nacional, la lucha constante entre los partidos mayoritarios, PRD-Molirena, y los neutros, como Cambio Democráticos, los aislados como el Panameñista y los contrarios, los independientes, buscando el poder legislativo y buena aceptación del electorado, que desde ya está haciendo sus cábalas para el 2024.

Aquí no importa el número de diputados, no importa la bancada de cada fuerza política, es la oratoria, el convencimiento político, la persistencia y la audacia, de cada líder de cada bancada, lo que impone una concepción general de cada fracción participante que globaliza una concepción general sobre el pensamiento político de este órgano legislativo, que, manipulada por los medios de comunicación, la hacen cónsona con el pensamiento popular. Tampoco es un debate ideológico, para allá debe encaminarse la discusión, pero por ahora es una discusión cotidiana, pasional, individual y visceral.

Cada líder de estas dos fracciones, independientes y PRD-Molirena, en plena disputa de poder, va configurando su figura política bajo un amplio espectro político, no solo para sostener el poder político en el Órgano Legislativo, sino para fortalecer una propuesta política nacional para las próximas elecciones generales del 2024. Por tal motivo, uno reconoce la participación beligerante de Benicio, Pineda y Zulay Rodríguez, por el PRD, igualmente por los independientes se fortalece la figura de Diego Vásquez; a la vez, asumiendo un papel más conservador salen a relucir figuras nuevas/viejas como Ernesto Carles, Adames, Yanibel, Broce, Archibold, Becker, Edison Broce, Corina, Cenobia y Kayra Harding, pero los más consolidados y veteranos mantienen su poder y fuerza política quieta por ahora, imponen el equilibrio y definen cualquier contienda política que se dé, es el caso de Tito Rodríguez, Castillero, Abrego, Jackson, Leandro Ávila, Dalia Bernal, Hernán Delgado, Mayín Correa, Miguel Fanovich, Alberto Zuñiga y Sergio Gálvez.

Entre todo este maremágnum político, propio de la Asamblea Nacional, hay figuras que se mantienen frescas, pensando que es muy pronto para definir posición política y definir una posición ideológica, frente a un universo político no muy claro y que en su momento tendrá que definirse y ahí tomarán la posición “acertada”, sobre todo ahora que se vienen las reformas a la Constitución, es el caso de Marylin Vallarino, Javier Sucre, Ana Giselle Rosas, Héctor Brand, Francisco Alemán, Salazar, Sucre y Rony Araúz. El resto de los diputados aprenden día a día, los tenebrosos y encrucijados caminos de la alta política nacional, para lo cual no están aún preparados, pero pronto estarán listos para dar pelea franca en la Asamblea Nacional.

Sin embargo, estas confrontaciones no son ideológicas, esta se dará en un nivel superior, hasta ahora simplemente se da un forcejeo para definir y realinear las posiciones políticas de cada fracción, buscando la aceptación popular, a la cual representan. Quizás el nivel ideológico se dé cuando las reformas de la Constitución estremezcan los cimientos del Órgano Legislativo, cuando las reformas que se quieren dar opten por reconstruir la actual Asamblea y generar nuevas elecciones para reformar una asamblea nacional paralela, provincial, con menos diputados y sin reelección. Allí sí se dará un debate ideológico y clasista, entre los representantes del poder económico del país y por los que representan el clamor popular, donde el trabajo de los medios de comunicación enfrentará posiciones ideológicas claras, que en definitiva la fracción que triunfe determinará el futuro económico/político del país.

Por eso hay que darle un buen seguimiento político a la Asamblea Nacional, su futuro depende de la consolidación que la fuerza PRD-Molirena vigorice con el Ejecutivo y con el pueblo panameño, al que dignamente representan y de los cuales se espera soluciones a sus problemas fundamentales como seguridad, alimentación, educación, empleo y mejor bienestar social para las grandes mayorías del país. Todo bajo el paraguas de una “democracia” soberana, nacionalista y netamente panameña.

Economista