La Estrella de Panamá
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14 de Oct de 2019

Columnistas

Que ningún alto funcionario gane más de seis salarios mínimos

“Señor presidente, si realmente desea implementar un plan de austeridad, rebaje los salarios a todos los funcionarios que ganan más de seis mil balboas”

Han transcurridos 85 días de iniciado el Gobierno que asumió la dirección del país bajo el lema “Uniendo Fuerzas” y nos han dejado bien claro cuáles son las prioridades que ellos tienen.

La Constitución Política de la República de Panamá dice en el Artículo primero, que “La Nación panameña está organizada en Estado Soberano e Independiente, cuya denominación es República de Panamá. Su Gobierno es unitario, democrático y representativo”.

En estos 85 días no vemos que “Uniendo Fuerzas” enrumbe los destinos de la nación istmeña, acogiendo mínimamente los postulados consignados en el artículo primero de la Constitución.

Por el espacio con que contamos, solo nos referiremos a tres aspectos que nos permiten conocer con quiénes el Gobierno se une.

Con la aprobación de las Asociaciones Público-Privadas (APP), se da la continuación de la política neoliberal que se ha venido aplicando en nuestros países, las cuales han incrementado la pobreza, el desempleo, y la desigualdad, beneficiando a quienes detentan el control económico del país. Según el Banco Mundial, Panamá ocupa el tercer lugar en desigualdad, solo superado por Brasil y Honduras.

En la toma de posición de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas (Apede) el presidente les manifestó “la mesa está servida y en bandeja de plata”. Lo que nos preguntamos es ¿cuándo se le sirve la mesa en bandeja de plata a las y los trabajadores, quienes son la mayoría del país? ¿Será para el salario mínimo? Las y los trabajadores tienen un 6,7 % de desempleos; más de 679 mil personas viven de la economía informal; y la mayoría de las y los trabajadores posee un salario que no alcanza para satisfacer las necesidades básicas de su familia. Son las/los trabajadores quienes dejan su fuerza laboral en las distintas empresas donde laboran, para producir riquezas para otros.

Señor presidente, si realmente desea implementar un plan de austeridad, rebaje los salarios a todos los funcionarios que ganan más de seis mil balboas. ¡Que ningún funcionario –sea magistrado de la Corte, diputado, ministro, directores– gane más de seis salarios mínimos, con base en los B/. 585.00 que es el promedio de los 32 salarios que existen en el país y que es el monto con el cual los trabajadores tienen que subsistir. Paralelamente a esta medida, implemente que se rebajen y congelen los artículos de la canasta ampliada de la población panameña.

Con el ejemplo de las APP, nos queda claro que sí se puede. A las APP le darán un piso de 15 millones de balboas de dinero del Estado, para que los empresarios realicen negocios con obras para el país. Obras que perfectamente las puede realizar el Estado panameño a menor costo.

Por otro lado, el presidente ha indicado que la Educación es “La estrella de su Gobierno”; sin embargo, tanto el presidente como la ministra de Educación nos han manifestado “Que no hay capacidad para implementar el 6 % del producto interno bruto”. Considero que es una excusa para no asignar ese 6 % a la columna vertebral de un país, como lo es la educación. El viceministro de Infraestructuras nos ha indicado que hay 545 escuelas ranchos. Si bien las condiciones de los centros escolares es importante, para mí el problema fundamental del sistema educativo está en que el 70 % de las escuelas primarias son multigrados, una maestra para varios grados; esto ha sido llevado a las escuelas premedias y medias, un profesor para varias asignaturas; por ejemplo, un profesor de Español dando Matemáticas. Además, se han establecido las escuelas telebásicas, un docente que imparte trece asignaturas.

Desde luego, es así como desde preescolar se va construyendo la gran desigualdad existente en el país. Un estudiante que no ha recibido los conocimientos fundamentales en la primaria y en la secundaria, difícilmente puede ingresar a la universidad de manera satisfactoria. Al aspecto educativo tenemos que agregar los otros componentes de los cuales se carece, como son: alimentación, vivienda, salud y agua potable, entre muchos otros que son fundamentales para una vida digna y con justicia social.

En los últimos días nos ha quedado claro que no se destina el 6 % a educación, ya que para el diputado Benicio Robinson, líder del partido del Gobierno y de la Comisión de Presupuesto de la Asamblea, la educación “no aporta al fisco”. Imagínese solo por un instante que Manuel José Hurtado, padre de la educación panameña, y toda una pléyade de educadores, hubiesen asumido la posición del Sr. Robinson y no hubiesen impulsado la educación ¿cómo estuviese este país?

No hay dinero para la educación, sin embargo el ministro Héctor Alexander indicó al diario La Estrella de Panamá, el 12 de septiembre de 2019, que “el 31.3 % de lo presupuestado será solo para pagar deudas del Estado heredadas...”. Este porcentaje significa 3600 millones de balboas al pago del servicio de la deuda externa. Nos preguntamos ¿cuántas escuelas, aulas de clases, cuántos internados para eliminar las escuelas multigrados se podrían construir, cuántos docentes y personal administrativo se podrían nombrar, cuántos centros de salud se podrían equipar?

Mucho se podría mejorar, si se destinara este dinero para la satisfacción de las necesidades básicas del país. Así veríamos la voluntad política del presidente de hacer que la educación sea realmente la estrella que ilumine, para que Panamá deje de brillar en los primeros lugares de la inmensa desigualdad.

Secretaria general de la Central General Autónoma de Trabajadores de Panamá (CGTP).