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18 de Oct de 2019

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Columnistas

Tragedia, descuidos y castigo moral

La noticia sobre la muerte de una niña que murió asfixiada en un auto, en nuestro país, conmocionó a la ciudadanía, y como es costumbre existen varias versiones sobre este hecho, que posteriormente serán esclarecidas por las autoridades.

La noticia sobre la muerte de una niña que murió asfixiada en un auto, en nuestro país, conmocionó a la ciudadanía, y como es costumbre existen varias versiones sobre este hecho, que posteriormente serán esclarecidas por las autoridades.

En primer lugar, hay que señalar, que este drama de los niños que mueren encerrados en autos es inusual en nuestro país; sin embargo, se repite frecuentemente en Estados Unidos, donde aproximadamente mueren 38 niños cada año, luego de ser abandonados en los automóviles calientes.

Ciertamente, es un hecho lamentable, una tragedia familiar, un grave descuido que ocasiona la intervención del Derecho Penal, pues culposamente se ha causado la muerte de otra persona, en este caso de una niña, y la pena que se fija es de tres a cinco años de prisión (art. 134).

Estamos, entonces, ante un homicidio culposo, que puede ser realizado por cualquier persona, en este caso, el padre o la madre, aunque generalmente recae sobre el padre, que deja a la esposa en el trabajo y luego tiene que dejar el niño en la escuela o guardería, e inclusive también pueden ser ambos padres, cuando luego de una jornada de actividades en familia, dejan a los niños encerrados en el carro en la propia casa, algo no tan parecido a “Home Alone”.

En otras ocasiones, también ha sucedido que la responsabilidad por el descuido ha recaído en la abuela que pensó que dejó a la nieta en la guardería o en el conductor de la guardería que de manera negligente no se percató de que había un niño en el van, y murió asfixiado.

Situación distinta sería que de manera intencional se dejara al hijo en el carro, como sucedió en un país del Cono Sur, cuando la madre encerró al hijo en el auto para ir de compras por un breve lapso, pero no se produjo la muerte, y estamos ante un delito de abandono, o cuando se condenó a la mujer por dejar encerrada a la hija en el auto para tener sexo con su jefe.

Como se observa, de lo antes expuesto el drama negligente de los niños olvidados en los autos merece una seria reflexión no solo en el plano jurídico, sino sociológico que pone en evidencia los problemas que agobian a la familia panameña.

En lo que respecta a las consecuencias jurídicas, el resultado muerte que se produce en este hecho, determina que hay una inobservancia del deber de cuidado que le incumbe a las personas que tienen bajo su cuidado y vigilancia a los menores de edad que conlleva una pena, aunque deba tenerse presente que la pérdida de un hijo en tales circunstancias es un dolor personal, una carga moral imborrable que ya de por sí se ha estimado por las autoridades de otros países, como un castigo que es suficiente, por lo que se plantean alternativas respecto a la pena.

Catedrática de Derecho Penal, UP.