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22 de Oct de 2019

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Columnistas

¿Solo serán las planillas?

“Si seguimos construyendo un Panamá así, seguiremos sumiendo en mayor pobreza a quienes aspiran algún día salir a flote de ella”

Lo que más ha hecho daño a los diputados ha sido el tema de las planillas aprobadas por el MEF a la Asamblea y que, en el periodo pasado, ascendieron en algunos casos hasta B/60 000.00 mensuales. Ahora, como para que las cosas no sean tan exageradas, las han establecido en B/20 000.00 por mes, aunque ya vemos que algunos más allegados que otros, ya superan esa suma.

Se sabía y se sabe que muchos de los allí nombrados no cumplen ninguna función en la Asamblea ni para el diputado que los nombra. Se sabía, en el caso del periodo anterior, que muchos de los beneficiados en nombramientos ni siquiera sabían que lo eran, cobrando alguien su cheque y, donde otros, que sí conocen lo del cheque tenían que darle un pedazo a quien se los consiguió. De todo esto sabemos que la Contraloría hizo auditorías, pero que, lamentablemente, no se espera que se castigue a nadie.

Me preguntó: ¿será eso lo único que hacen mal los diputados para llevarse a casa más de los B/7000.00 mensuales que por ley tienen derecho? ¿Sabremos en algún momento cuántos cupos de taxis y de buses tienen los “honorables” diputados? ¿O cuántas libretas de billetes de lotería tienen allegados a ellos? ¿O de cuántas becas del Ifarhu han dispuesto en el pasado?

En visita reciente a la provincia de Coclé me pude enterar de algunas otras cosas que hacen los “honorables” por allá. En el caso de un diputado del área, gracias a Dios que no fue reelecto, este se interesó en carreteras a sitios donde por muchos años se habían prometido, pero, Gobierno tras Gobierno, no cumplía. El “generoso” diputado, sin decirle a los campesinos cuál sería la ruta de los postergados caminos, envió a sus emisarios para comprar a precios irrisorios las fincas cercanas a la vía en proyecto, supuestamente para que en agradecimiento por su generosidad lo apoyarán en su campaña. La gente estaba feliz, porque, con la contracción económica que allá se vive, resultaba increíble que el “buen” diputado, para mejorar su paupérrima situación, les adquiriera sus propiedades y las pagará en efectivo. El engaño se descubrió cuando hicieron las carreteras pendientes y los supuestos beneficiados se percataron de que el diputado, en un acto de inaudita viveza y abuso, los había timado, al comenzar a vender lo recientemente comprado a mucho más del doble por lo que lo había pagado. El castigo, merecido, por cierto, fue no reelegir al “bondadoso” diputado.

¿Podrán considerarse estas acciones como actos delictivos? Diríamos que habría algún tipo de tráfico de influencias, pero no creo que llegaríamos muy lejos si queremos castigar a quienes propician estos comportamientos abusivos y que se deben repetir en muchos lugares donde el diputado pertenece al partido de Gobierno y el presidente los designa encargados de la provincia por encima de quien nombra como gobernador.

Me enteré, por ejemplo, que quienes arriendan tierras en Los Llanos de Penonomé para los parques eólicos reciben B/6000.00 anualmente; mientras en Toabré, donde instalan o instalarán otro parque eólico, solo cancelarán un alquiler anual de B/400.00, aunque en ese sitio la energía a producir sea más rentable que aquella de Panamá. ¿Quién propiciará estas injusticias? ¿Qué autoridad podrá ponerle el cascabel al gato?

Quienes vivimos en la capital no nos damos cuenta de los abusos que los políticos cometen contra la población, sin que tengan la oportunidad de denunciar los daños que reciben. Ello conduce a lo básico: educar a nuestra gente. Para enseñarles a defenderse de estos abusos. Para que aprendan cómo hacer uso de las herramientas que se ofrecen en la justicia para impedir que estas cosas sigan continuando. Tenemos que empoderar a la gente.

Si seguimos construyendo un Panamá así, seguiremos sumiendo en mayor pobreza a quienes aspiran algún día salir a flote de ella. Por eso es que hace falta una reingeniería de la clase política, comenzando por los mismos partidos, para que en lugar de servir a los intereses de algunos pocos se conviertan en vehículos de justicia social y respeto a la dignidad humana.

Abogado