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08 de Dec de 2019

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Columnistas

'Viernes por el futuro', cuando la juventud ambientalista se rebeló

La historia de Greta Thunberg, una activista ambiental de tan solo 16 años, es impresionante. En 2011, cuando tenía tan solo ocho años, según cuenta, fue la primera vez que escuchó hablar del cambio climático y no podía entender por qué se estaba haciendo tan poco.

La historia de Greta Thunberg, una activista ambiental de tan solo 16 años, es impresionante. En 2011, cuando tenía tan solo ocho años, según cuenta, fue la primera vez que escuchó hablar del cambio climático y no podía entender por qué se estaba haciendo tan poco. Esto la hizo caer en un estado depresivo que la aletargó, dejó de comer y de hablar, le diagnosticaron síndrome de Asperger, trastorno obsesivo compulsivo y mutismo selectivo. Greta reconoció que todo esto la limitó en un principio, pero que luego, con la ayuda de sus padres, logró convertir en fortalezas estas amenazas y lo ha denominado “su superpoder”.

Thunberg empezó su rebelión ambiental en su propia casa, decidió reducir la huella de carbono de la familia, se hizo vegana y dejó de viajar en avión, lo que conllevó a que su madre dejara parcialmente su carrera internacional como cantante de ópera. Para finales del año pasado, Greta empezó su activismo ambiental presentándose frente al Parlamento de Suecia, su país natal, con una pancarta que llamaba la atención sobre los problemas climáticos del planeta. Estas acciones empezaron a hacerse frecuentes cada viernes, otros estudiantes deciden acompañarla y nace la protesta juvenil ambientalista que se dio a conocer como “Fridays For Future” o “Viernes por el futuro” en español. La tenacidad de esta adolescente y sus compañeros inspiró a jóvenes de todo el mundo a manifestarse en 270 ciudades de todos los continentes. La rebelión de los jóvenes a favor del ambiente estaba en marcha.

Pero la lucha de los jóvenes ha obtenido su mayor eco esta semana con motivo de la Cumbre Climática de la ONU, durante su comparecencia ante los líderes mundiales, Greta Thunberg lanzó un desafiante discurso que conmovió a muchos y molesto otros. “Me han robado mis sueños y mi infancia con sus palabras vacías, la gente está muriendo, ecosistemas enteros están colapsando, estamos en el comienzo de una extinción masiva. Y de lo único que pueden hablar es de dinero, crecimiento económico eterno y cuentos de hada... ¿Cómo se atreven?”.

Las palabras de Greta retumbaron con fuerza en la sala de sesiones de la ONU y fueron seguidas en el mundo entero por millones de personas, los aplausos y voces de apoyo no se hicieron esperar y la voz de alerta sobre los peligros que para la sobrevivencia humana conlleva el cambio climático es por estos días uno de los temas que más da de que hablar en los medios de comunicación tradicionales y las redes sociales.

El desafío está planteado, o continuamos con una cultura depredadora, consumista y con una gula insaciable por el dinero, indiferentes a los daños que esto causa, hasta que lleguemos al colapso u optamos por unirnos a esta rebelión de una juventud más global, más consciente y noble que las generaciones que le antecedieron, propiciando juntos una revolución ambientalista que nos depare un mejor futuro, garantizando la sobrevivencia del planeta con todas sus especies.

Expresidente del Colegio de Periodistas.