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14 de Dec de 2019

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Columnistas

La odisea de las banderas (II)

La juventud quijotesca, con sed de soberanía, hace historia. La policía del imperio amenaza con nunca permitir otros actos patrióticos en su feudo.

La juventud quijotesca, con sed de soberanía, hace historia. La policía del imperio amenaza con nunca permitir otros actos patrióticos en su feudo.

La Federación de Estudiantes de Panamá responde con la Marcha Patriótica del 3 de noviembre de 1959; como presidente de la Unión de Estudiantes Universitarios, convoco y la organizo para las 10 a. m.

La Marcha Patriótica, la anuncio con anticipación, es un reclamo pacífico y cívico. La avenida 4 de Julio se llena de estudiantes y ciudadanos. La policía de los “zonians” cumple con la amenaza, inicia la agresión con toletes y bombas lacrimógenas. La indignación popular se hace sentir y los gringos llaman al ejército estadounidense a sofocar las protestas; son más de cien los heridos de culatazos y perdigones, ¡ya no hay miedo! La Marcha Patriótica es sin duda el antecedente directo del 9 de Enero de 1964. Son detenidos Ezequiel González Meneses y Ezequiel González Núñez.

La ciudadanía ante la agresión del ejército estadounidense, quema la Estación del Ferrocarril de la Plaza 5 de mayo, destruye las oficinas del Servicio Informativo de los Estados Unidos e iza la bandera panameña en la Embajada del imperio de Wall Street.

Aquilino Boyd, con prominentes ciudadanos de su partido, se anticipa y pasea la bandera en algunos sitios canaleros a las 7 a. m., la policía de los “zonians” lo recibe con beneplácito, son previamente informados, prácticamente le ponen una alfombra roja y con sonrisas les permiten hacer su visita. Son dos actos diferentes, son antípodas: uno es político, el de Aquilino Boyd, y la Marcha Patriótica es cívica y popular.

El 9 de Enero de 1964, los estudiantes del Instituto Nacional entran a la Zona del Canal ante la falta de cumplimiento del Acuerdo Chiari-Kennedy de izar la bandera en los centros civiles del área canalera. Panamá rompe relaciones con Estados Unidos, ante el asesinato de 21 hijos de la patria de Tomás Herrera y León A. Soto.

El movimiento estudiantil, ante una elite que solo defiende sus intereses personales y afirman con cinismo “que no se come soberanía”, hace de la epopeya de las banderas una hazaña sin precedentes.

¡Hoy sí comemos Soberanía! Del 31 de diciembre de 1999 a la fecha son más de 15 032 millones de balboas los que recibimos del canal panameño. Estados Unidos, de 1914 a 1979, le entregó a Panamá solo 67 millones. El Gobierno, lamentablemente nunca los invierte en reparar todas las escuelas, museos, centros de salud, hospitales, etc. La plutocracia con sus partidos políticos se dan banquete con lo que es el mayor patrimonio nacional.

Hoy, Panamá tiene pendiente un justo reconocimiento a los universitarios panameños que sembraron banderas para que nuestro país con júbilo cosechara soberanía.

Hoy, somos un país con plena jurisdicción en todo el territorio nacional.

Nota: Para ampliar información recomiendo la lectura de La patria estudiantil panameña en mi libro “La épica de la Soberanía”. En la hemeroteca de la Biblioteca Nacional están los periódicos de la época con detalles de lo ocurrido el 2 de mayo de 1958 con la Operación Soberanía, la Marcha Patriótica del 3 de noviembre de 1959 y el 9 de Enero de 1964.

Docente, historiador y escritor.