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16 de Nov de 2019

Julio César Pérezopinion@laestrella.com.pa

Columnistas

Sobre el actual proceso de reformas constitucionales

Producto de las presiones sociales de los últimos años, que demandaban realizar una reforma a nuestra norma nacional suprema, era una decisión políticamente correcta iniciar tal proceso.

El Consejo de la Concertación Nacional para el Desarrollo (CCND), que se constituyó como un espacio de diálogo para trabajar en la búsqueda de consensos sobre temas nacionales, está conformado por una pluralidad de grupos tales como partidos políticos, grupos ambientalistas y cívicos, organizaciones de mujeres, juveniles, de trabajadores, empresarios, etc.

Es obvio que no se trata de un ente especializado en temas constitucionales y por lo cual no es competente para debatir sobre temas tan complejos como limitantes a derechos políticos o sobre justicia constitucional, también se sabe que muchos de sus integrantes manejan sus propias agendas. El CCND no se creó con la finalidad de redactar un texto constitucional, aun así se les encomendó dicha tarea.

Producto de ello es que la propuestas de reformas son muy pobres y únicamente tocan temas que “venden” para complacer a la ciudadanía, tales como los relativos al Órgano Legislativo y Judicial principalmente, pero aun las propuestas de reformas presentadas en estas áreas no solucionan los problemas, por ejemplo no se soluciona el proceso de investigación en círculo que existe entre los titulares de los Órganos del Estado. Lo que demuestra que no se realizó un examen a conciencia, ni un estudio en el derecho comparado, que es vital en todo análisis jurídico.

En Colombia, por ejemplo existe una comisión de aforados (ente independiente) que investiga a los magistrados.

Tampoco incluyen temas de avanzada, tales como normas relativas a la integración regional o la regulación de los movimientos políticos, ambos temas de actualidad, obviando el neoconstitucionalismo latinoamericano.

Una vez el proyecto de reformas constitucionales llega a la Asamblea Nacional (AN) los diputados aprueban en tres debates de la primera legislatura el proyecto de acto constitucional en medio de muchas polémicas.

La primera de ellas es que no se tomó en cuenta el clamor de la población en cuanto a robustecer lo presentado por la CCND, que ciertamente es un parche. La segunda fue la inclusión de ciertos artículos que buscaban incrementar el poder de la AN y otros artículos con carácter discriminatorio.

Se han suscitado protestas violentas, como si el trabajo de la AN fuese definitivo, lo cierto es que el electorado es el que debe aprobar el proyecto de acto constitucional en consulta popular mediante referéndum.

Es por ello que un grupo de la población esta llamando al Gobierno a que convoque una Asamblea Constituyente Paralela y otro grupo a una Asamblea Constituyente Originaria (como en 1945), pero lo que me llama la atención es que ese mismo pueblo hace solo seis meses escogió a los diputados para que los representaran y legislaran en su nombre, ahora resulta que no les gusta la elección que ellos mismos hicieron, el pueblo no votó a conciencia y esas son las consecuencias.

Entonces, ¿la ciudadanía votará por constituyentes que sean académicos o votarán al más popular? ¿Votarán por el cual simpaticen o votarán al más capaz? ¿Mágicamente en seis meses hemos aprendido a votar?

Por iniciativa ciudadana se puede convocar una constituyente paralela, si se ve que el Gobierno no está acatando el clamor popular, la ciudadanía debe organizarse y de esa forma se gana más que con la violencia como bandera.

La asamblea constituyente originaria se realiza generalmente en tiempos de crisis sociales, económicas o políticas, y Panamá en estos momentos no está atravesando una crisis de esa naturaleza, hay inconformidad como en todos lados.

Aspiro al día en que la AN esté ocupada por intelectuales que a la vez sean amantes del país, pero eso lo lograremos con un electorado educado que comprenda la importancia del voto como una trasferencia de poder que se hace a favor de un tercero para que tome decisiones por nuestra cuenta. Solo de esa forma tendremos constituyentes respetables.

Profesor de Derecho Constitucional.