Panamá,25º

19 de Nov de 2019

Jairo Henry Pertuz Suárezcafeestrella@laestrella.com.pa

Columnistas

América Latina, convulsión fundamentada

La exclusión social, el extractivismo y la corrupción son tres factores viciosos que afectan la democracia en todos estos países. Súmele a esto la burla, los abusos, las injusticias, el cinismo, la prepotencia..., por generaciones. ¿Qué hay que esperar de los pueblos que lo sufren? La protesta pacífica, pero estas son ignoradas. Se ha venido tomando a los pueblos como tontos o borregos, mientras un grupo de vivos acomodados establece alianzas para enriquecerse ilícitamente. Hay países cercanos donde, según informes confiables, el 82 % del territorio está en manos de solo el 2 % de su población, indicativo de la concentración de la riqueza. Se apropian de tierras a 25 centésimos y la venden a $600 el metro al poco tiempo, y se las dan de críticos y grandes y honestos señores.

Resulta inaudito, inverosímil, pero es así. La desigualdad social cada día aumenta la brecha entre ricos y pobres. Construir puentes, no muros; practicar equidad, no invadir ni bombardear, no sancionar ni bloquear. Todo esto genera hambre, muerte y destrucción. Francisco lo ha implorado. Nadie escucha, pero se dicen creyentes en Dios, en la justicia y los DDHH. ¡Hipócritas!

Tantas generaciones perdidas, sacrificadas desde el exterminio a que han sometido civilizaciones originarias auténticamente americanas desde la conquista hasta nuestros días. En EU, el presidente Andrew Jackson, que aparece en sus billetes de veinte ($20) dólares, asesinó miles de indígenas y luego se apropió de sus tierras. Sin embargo, estos “indios” insisten en la protección de la tierra y los ecosistemas. Esos ataques continúan en Brasil, Paraguay, Chile, Colombia, México, Honduras, Panamá... supuestamente para el “progreso” de esos países.

Las imposiciones de largos períodos dictatoriales han sido cambiadas por otras formas de dominación. Desestabilizaciones, sanciones arbitrarias, cercos financieros e invasiones sangrientas y destructoras de países enteros con mentiras, todo es permitido a las potencias. ¿Eso puede considerarse democrático y en defensa de los DDHH? Hay que estar muy desubicados. El continuo atropello a todo principio humanitario y de derechos, ha hecho explosión. Todos los pueblos de América Latina están cansados de tanto engaño y sufrimiento. No soportan más abusos, corrupción, clientelismo, discriminaciones, hambre y enfermedades. Todo se oculta o se soslaya y quienes se atreven a divulgarlo, como Snowden, Chelsea Manning y Assange y cientos de periodistas, son perseguidos, encarcelados o asesinados.

Se ha exacerbado a los pueblos y esto los convoca, a riego de perder la vida y se dan estas convulsiones, a pesar de las torturas, desapariciones y muerte a que se arriesgan. Las supuestas “ayudas” se dan para confundir y aprovecharse. Los endeudamientos para megaproyectos, en su mayoría, se dan para robar, no existe la rendición de cuentas, y luego “negocian” devolviendo una parte y pagando con “trabajo comunitario”, mientras los pueblos pagan las cuentas. Los procesos electorales sin vicios son declarados fraudulentos, y los viciados y sin observadores son legítimos. Hilary sacó 2.5 millones de votos más que Trump, pero un “Colegio Electoral” lo declaró ganador y ahora, puede enfrentar un juicio político. Los Gobiernos derechistas del Ecuador, Argentina, Colombia, Chile, Brasil, Paraguay y el Perú reciben en las calles el rechazo de millones de sus respectivos pueblos que les exigen sus renuncias. Ganó, como se veía venir, Fernández en Argentina, pero recibirá el país como Néstor Kirchner en su momento, con un descalabro financiero y económico. Algo parecido en Panamá. En Bolivia, el líder indígena Evo Morales ganó las elecciones, pero el Sr. Mesa, de ingrata recordación desde cuando fue vicepresidente de Sánchez de Lozada, que ni hablaba español, con ciudadanía estadounidense, tuvo que renunciar y refugiarse en ese, su país, por haber entregado las empresas nacionales a una irresponsable privatización que avaló y también se vio obligado a renunciar. Este es el personaje que se atreve a reclamar “fraude” y segunda vuelta. Los bolivianos, que padecieron una feria de “presidentes” indeseables y hoy tienen un país totalmente cambiado, con la más baja deuda externa proporcional de América Latina y los mejores servicios sociales, no van a caer nuevamente en sus manos. He aquí parte de los fundamentos de la convulsión.

Periodista y analista internacional.