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21 de Jan de 2020

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Ricardo Arturo Ríos Torres

Columnistas

Samuel Gutiérrez, el arquitecto de Panamá

“(Su) legado arquitectónico [...] tiene legitimidad y autenticidad, pues se fundamenta en valores sociales, estéticos y éticos, y [...] en una cultura humanística [...]”

La patria panameña, procrea hombres luminosos, sustantivos, fundacionales y Samuel Gutiérrez, el arquitecto, el humanista, el escritor, el contestatario, lo es.

Samuel nace en Paritilla, en Los Santos, el 20 de marzo de 1929 y muere el 10 de diciembre de 2019. Se gradúa en el Artes y Oficios en albañilería y construcción. Estudia en la nocturna, dibujo arquitectónico, por los méritos académicos, logra entrar a la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Panamá y, con un alto índice académico, logra ser el único egresado de la Escuela “Melchor Lasso de la Vega” en graduarse de arquitecto. Ricardo J. Bermúdez, el humanista de la arquitectura, fue su mentor.

Samuel se especializa en Colombia, el Ecuador, el Perú y Japón. Samuel se inicia como peón de construcción; recibe el título de Maestro de Obras. El desempeño como peón, albañil, dibujante, maestro de obras y luego como arquitecto, le da las vivencias para hacer una tesis de graduación que le da reconocimiento internacional: “La vivienda rural en Panamá”.

Samuel es profesor titular de la Cátedra “Elementos de diseños” en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Panamá. Dicta en la USMA “Arte hispanoamericano” y es decano de la Facultad de Arquitectura en la Casa de Méndez Pereira.

Samuel, el hombre semilla, ejerce la docencia por más de 40 años. El interés intelectual por estudiar la arquitectura mundial y el patrimonio arqueológico, lo lleva a conocer América Latina, Estados Unidos, Canadá, Europa y Asia.

El arquitecto Gutiérrez, en armonía con la ecología y al estilo de Frank Loyd Wright, desarrolla un diseño residencial que integra el paisaje al conjunto habitacional. El creativo docente aprecia a la tierra y las plantas como la mejor expresión poética de la naturaleza, y considera que las líneas arquitectónicas deben reflejar la geometría del alma en conjunción con el espíritu del lugar.

El panameño institucional es distinguido por la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos con el Primer Premio a “La mejor residencia del año” en distintas ocasiones (1962, 1974 y 1976) y con el Premio Florencio Icaza en 1980.

La Casa de Méndez Pereira lo reconoce como uno de los panameños ejemplares con el Premio Universidad 2001.

El legado arquitectónico de Samuel Gutiérrez tiene legitimidad y autenticidad, pues se fundamenta en valores sociales, estéticos y éticos, y sobre todo en una cultura humanística que le permite enriquecer la conciencia nacional con estudios que fortalecen el sentido de pertenencia, de una nación con una raíz histórica singular.

Preside la Academia Panameña de la Historia y secretario general de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos, es miembro fundador de la Sociedad Interamericana de Planificación, participa en la Sociedad Arquidiocesana de Arte Sacro de Panamá.

Samuel, el hombre sustantivo, es como Bolívar, lee apasionadamente y con criterio selectivo, crítico y creativo. La biblioteca personal la organiza como lo hace un bibliotecólogo, es un tesoro de riquezas bibliográficas; allí la literatura, el arte, la sociología e historia se hermanan con la arquitectura; es la biblioteca de un investigador de las ciencias sociales, de un hombre culto y sensible a lo mejor del devenir humano. La Ciudad del Saber posee sus libros referentes a la arquitectura.

Samuel, como líder estudiantil, es dirigente de la Asociación Federada del Artes y Oficios, participa en la épica de la Soberanía, rechaza el Convenio Filós-Hines de 1947, es dirigente máximo de la Federación de Estudiantes de Panamá en 1952, y protagonista en el Levantamiento del Cerro Tute en 1959.

Samuel, como historiador, sociólogo y arquitecto, tiene un haber bibliográfico de gran valía para los estudiosos e investigadores del Panamá Profundo: La arquitectura de la época del Canal 1880-1914. El ensayo es un hito referencial en las letras nacionales, por el enfoque integral de las Ciencias Sociales: historia, ecología, antropología, sociología, geografía, urbanismo, saneamiento ambiental, entrelazados con el arte y la técnica literaria. La arquitectura de la ruta interoceánica lo analiza con perspectivas inéditas.

La arquitectura en dos archipiélagos caribeños. Estudio comparado de Bocas del Toro, Panamá, San Andrés y Providencia, Colombia.

Incluye vivencias testimoniales del paisaje geográfico y humano, el enfoque es didáctico, la prosa es elegante con matices poéticos al describir la belleza insular.

Bajorrelieves. Son facetas humanísticas de distintos eventos culturales nacionales e internacionales, refleja las inquietudes creativas. Incluye, el fantástico proyecto de la Ciudad Utópica de Darién, así como las Ciudades Jardines del inglés Ebenezer Howard.

Arquitectura Caribeña. Puerto Limón - Bocas del Toro. El Mare Nostrum del Caribe Occidental se caracteriza por el pluralismo racial y el imán ístmico de Panamá es el factor aglutinante. Bocas del Toro tiene un escenario estético y geográfico impresionante. El desarrollo agrícola, riqueza ictiológica, las hidroeléctricas, el oleoducto transístmico y el turismo hacen del área un emporio comercial.

Ricardo J. Bermúdez en la cultura arquitectónica y literaria de Panamá. Samuel, con paciencia monacal y la vocación de un bibliófilo excepcional, logra una antología monumental de un pedagogo de la imaginación, como lo es el humanista, poeta, catedrático, político y arquitecto: Ricardo J. Bermúdez.

El prólogo de Samuel es una síntesis de la arquitectura nacional y de distintas escuelas a nivel mundial. Los perfiles de los pioneros panameños se complementan con semblanzas de extraordinarios hombres de letras de otras latitudes. La Patria es cultura y Ricardo J. Bermúdez es parte vital de ella.

Taboga. Un redescubrimiento de la isla y de su arquitectura. Samuel poetiza la historia con prosa plena de vitalidad y estética visual. El pintoresco paisaje, de la isla mágica de Rogelio Sinán, lo describe, como un arrugado pañuelo de verdes colinas despeinadas, que se desliza dulcemente hacia el mar, sus pinceladas narrativas son un concierto de imágenes hermosas.

Historia y vicisitudes de un Cabildo. Samuel considera que la identidad nacional es un ente cinético, que se construye, día a día, con trabajo responsable.

La obra es una síntesis del primer cabildo de Tierra Firme, el de Santa María la Antigua del Darién al Gobierno municipal republicano. Se refiere a la Ciudad de Panamá, como la primera urbe en el litoral del Pacífico americano.

Samuel confronta las personalidades de Balboa y Pedrarias como dos relámpagos en el huracán de la conquista y los poblados de Santa María la Antigua y Panamá, son ejes hermanados por el dolor, la tragedia, el mito y la leyenda.

La ciudad de Pedrarias nunca muere, después de la acción destructiva de Henry Morgan, renace a las faldas del Cerro Ancón.

El Cabildo de Panamá vive las glorias y penurias de nuestras luchas por la independencia de 1821 y los actos autonomistas del Siglo XIX, así como la separación definitiva de Colombia en 1903.

Nota: El numeroso haber bibliográfico de Samuel Gutiérrez se puede consultar en la Biblioteca Nacional, tiene más de 33 libros publicados.

Tiene en preparación “Patria y Arquitectura”, es la historia arquitectónica de Panamá.

Docente, historiador y escritor.