25 de Feb de 2020

Marcel Salazar

Columnistas

Políticas públicas: ¿cómo y con qué?

Es dado a creer que las autoridades electas y designadas tienen en su poder un cheque en blanco para que cada idea que se le haya ocurrido, pueda implementarse basando y justificando el esfuerzo solamente con la “buena intención” o con “lo bonito que vaya a quedar”.

Ninguna de estas dos justificaciones es válida para y en la toma de decisiones, mucho menos si el financiamiento proviene de los recursos públicos, los cuales exigen para su uso, además de transparencia y rendición de cuentas, que son prácticamente herramientas en etapas de inicio y posteriores de una intervención, la aplicación de un método de selección entre diferentes alternativas y opciones.

Incluso, estas dos últimas acepciones no deben usarse como sinónimos, seguidamente el hacedor de políticas públicas debe entender que la población involucrada no es la única población a opinar, ya que el recurso puede abarcar a una población mayor o al total de la población del país.

Por ejemplo, las líneas del metro, no utilizan recursos aportados exclusivamente por la población beneficiaria y su operación es financiada y sostenida por recursos del presupuesto general del Estado (PGE).

Corresponde al funcionario de cada instancia o jurisdicción asumir un liderazgo marcado por las normas vigentes y él debe promover las herramientas de planificación que se vayan a aplicar, como Teoría del Cambio o el Marco Lógico, no debe pensarse que el valor público a generase debe de estar en operaciones o funcionamiento en el quinquenio en curso, este es un primer paso en la ruta a separar el subdesarrollo del desarrollo.

Deben los dirigentes estar preparados no solo para comunicar sino para retroalimentarse desde la diversidad de opiniones que surgirán en el proceso que amainará la percepción ciudadana entre una idea antojadiza y una formulación bien respaldada.

Se deberían aplicar estas herramientas a las alternativas como la playa vs modernización del relleno sanitario en la ciudad de Panamá, pero sin creer que es un concurso de pintura paisajística, es un desafío muy importante, podemos establecer los criterios para seleccionar la alternativa óptima y ver las opciones dentro éstas.

Cuando menciono las opciones, me refiero a los costos de cada una (Las dos consideradas no tienen que ser las únicas), lo cual incluiría, en el caso de la playa, el esfuerzo del saneamiento. Como sobresale, se discute de Mega proyectos, cuando existen micro proyectos para la variedad de comunidades a las cuales se supone se desea servir.

Hoy no podemos tomar decisiones de la misma forma que un faraón y reitero una elección no es un salvoconducto de uso de recursos públicos sin el procedimiento ciudadano que, aunque afecte a un territorio específico, no significa que estos son los únicos involucrados, Panamá es una República Unitaria, y la descentralización no puede contradecir esta determinación constitucional.

Economista