Panamá,25º

21 de Jan de 2020

Nelson W. Pitty M.

Columnistas

Nos hacemos gotas con el abastecimiento de agua en Panamá

Podemos reflexionar en iniciativas de compensación con las cuales podamos recuperar nuestros bosques dando como resultado recuperación de los recursos hídricos...

Antecedentes indican que la práctica de toma de decisiones y búsqueda de soluciones importantes en nuestro país “se hace ley que sean tardías y apresuradas”, quiero hacer referencia al desabastecimiento de agua potable para consumo humano en la República de Panamá, de igual forma el de las zonas agropecuarias como base absoluta de la cadena agroalimentaria nacional y en gran medida para las operaciones del Canal de Panamá, para lo cual hemos esperado el aparente último momento para dar solución a la crisis en la que ya estamos inmersos con riesgos de no poder seguir operando eficientemente.

Lo que parece irremediable son los resultados de la no previsión con proyecciones de crecimiento y necesidades a largo plazo, me permito aseverar que a veces para algunos conocedores de la materia hemos llegado a preocuparnos porque los designados a cargos en entidades gubernamentales se quedan cortos de acción y logros ante las soluciones que involucran los problemas del suministro de agua hacia un futuro más promisorio, por décadas les vemos involucrados más en el vaivén político y dando satisfacciones a soluciones por apetitos electoreros y lejos de satisfacer con planificación y desempeño científico, administrativo, de calidad y altura, situación que el común de los ciudadanos confiamos una y otra vez aspirando ver las soluciones a corto plazo lo cual vemos lejos de concretarse. Por supuesto, en lo que concierne a los asuntos de interés político en el Canal de Panamá tratan de hacer patente su independencia amparados por ley, no obstante, las designaciones de directivos se tornan preocupantes.

Lo denigrante del sistema son los consabidos estudios exploratorios y de proyectos alternativos que se han instruido y acumulado en archivos de diversas entidades y ministerios, en algunos casos profesionales que en algunas ocasiones hemos acompañado especialistas de idoneidad comprobada y de trayectoria en diseñar con tecnologías de última generación y aplicadas en distintos puntos de la geografía mundial donde inclusive no hay suficientes fuentes de agua, los mismos nos expresan su asombro por la abundancia y el mal aprovechamiento de nuestras aguas, más bien vivimos presionados con informaciones mediáticas de sequías o inviernos del “niño” o la “niña” etc…, no es que tales eventos no sean reales, pero tenemos recursos naturales que aprovechar y proteger. Podemos reflexionar en iniciativas de compensación con las cuales podamos recuperar nuestros bosques dando como resultado recuperación de los recursos hídricos además está la posibilidad de legislar sobre la materia.

Ahora bien, las experiencias en otras latitudes son desastrosas en la actualidad por el desabastecimiento como resultado de la falta de fuentes suficientes que les obligan a libran ingentes esfuerzos por recuperar el tiempo perdido; sin embargo, gracias a la providencia divina en nuestros 75,517.00 Km2 disponemos aproximadamente de 500 ríos que nos dan la oportunidad de estudiar soluciones de calidad y de optimizar las probables líneas de conducción y transportación del vital líquido antes de su llegada a los océanos, posiblemente por lo ya desarrollado sobre el lado pacífico se torna más viable el aprovechamiento del recurso con visión a largo plazo.

La sugerencia es que Panamá puede y debe consensuar internamente con la gama de profesionales de ingeniería y especialidades afines como verdaderos conocedores criollos de lo que tenemos y procurar la primera matriz de estudios y desarrollo de las alternativas a seguir.

La no descabellada idea de algunos comprometidos y preocupados ciudadanos, entre los que me incluyo, hemos generado inquietud con propuestas todavía informales pero con el peso a ser consideradas, como traer y conducir agua desde las provincias de Chiriquí, Veraguas, Coclé y Panamá y que además de llegar al Lago Gatún podamos derivar salidas en varios puntos para el desarrollo de futuras plantas potabilizadoras con beneficio para un mínimo de dos a tres millones de personas y derivaciones para irrigación de más de 200,000.00 hectáreas de uso agropecuario y por consiguiente suplir a medianos puntos de inundación para reforzar la llamada cosecha de agua.

Los detalles para pensar qué hacer están escritos y en el campo de trabajo, lo que quisiera solicitar es que la voluntad se ponga a prueba para dar ejemplo en la región que no solo somos un canal interoceánico sino un Panamá integrado e interesado en desarrollar toda la nación.

Que nuestro pensamiento se tome en cuenta de manera objetiva y sin pretensiones, por el momento solamente creemos que no hay tiempo perdido sino por aprovechar.

Ingeniero