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09 de Aug de 2020

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Columnistas

Delitos y doble moral

El fenómeno de la doble moral es una práctica que va creciendo en todos los aspectos de la sociedad, tanto en el ámbito privado como público

Dice Bertran Rusel, que la humanidad tiene una moral doble: una que predica y no practica y otra que practica y no predica. El fenómeno de la doble moral es una práctica que va creciendo en todos los aspectos de la sociedad, tanto en el ámbito privado como público. Las personas con doble moral tienen una especie de doble vida, dicen una cosa y hacen otra, aparentan tener ciertos valores, y no son más, que el lobo disfrazado de cordero con una falsa ética a cuestas, como bien haya afirmado alguien.

El término Moral proviene de la palabra latina moralis que significa “costumbre”, y se refiere al conjunto de creencias y normas que guían y orientan el comportamiento de las personas, individualmente o en grupo, en una sociedad determinada. Es algo así, como el parámetro que estas tienen para saber cuando algo está mal o está bien. Actualmente, nos regimos en ocasiones por códigos morales, que establecen reglas de lo que es correcto o incorrecto, y que se aprecian, por ejemplo, desde el punto de las relaciones privadas, en el ámbito social, religioso o educativo: la mujer debe cubrirse la cabeza o por completo en el Islam, hay códigos de vestimenta (dress code) para la oficinas o para los colegios u otras actividades sociales, en la familia debe regir el respeto a los padres y la fidelidad conyugal, mientras que en el ámbito educativo, el respeto hacia maestros y compañeros de colegio.

Hoy en día, hay muchos ejemplos de doble moral: a) se condena a los políticos por corruptos y luego se da dinero a alguien para facilitarnos un trámite, b) se condena los actos de corrupción de gobiernos anteriores, pero no se denuncian los actos del gobierno de turno, c) se aceptan los piropos de un compañero apuesto, pero no los de un hombre poco atractivo y feo, d) se regaña a los hijos que usan mucho el celular, cuando el padre no lo deja.

Por otro lado, la doble moral repercute en el ámbito jurídico porque puede apreciarse en hechos delictivos, como por ejemplo, en el blanqueo de capitales, evasión fiscal, la corrupción, en donde en este último, los sujetos realizan estos hechos de manera descarada, pero actúan con hipocresía aparentando tener valores, y los que le interesa es beneficiarse y satisfacer sus necesidades.

Se trata de delitos que pueden ser cometidos por cualquier persona y de cualquier estrato económico, aunque por ejemplo, en la evasión fiscal, suelen ser miembros de una determinada élite, como empresarios, deportistas, actores, entre otros. También tenemos la doble moral en los delitos de adulterio y homosexualismo ya desaparecidos, y el cuestionamiento de la doble moral respecto de los castigos para los delitos de drogas respecto frente al uso permitido y terapéutico del cannabis, del alcohol y tabaco.

Pero, también la doble moral la podemos apreciar: a) en los casos de delitos sexuales, abuso deshonesto, así por ejemplo, en la violencia doméstica y delitos sexuales, se pone en duda el testimonio de la mujer y se le califica de loca o de sinvergüenza, b) los que cuestionan a los delincuentes que cometen delitos de pornografía, pero no fallan en ver los videos, c) desconfiamos de determinados sujetos por su apariencia, cuando otros socialmente respetables nos estafan, d) los que critican la inmigración, y sin embargo, tienen empleados extranjeros.

Finalmente, tenemos el discurso legislativo idealista de la protección y la resocialización de los condenados adultos. ¿Acaso no se convierte en una farsa cuando no se cumple con dicha protección? ¿Qué sucede con la debatida resocialización? Decía Zaffaroni (1993) “que la ejecución penal no resocializa ni cumple ninguna de las funciones “re” que se la han inventado [...], que todo eso es mentira y que pretender enseñarle a un hombre a vivir en sociedad mediante el encierro es [...] algo tan absurdo como pretender entrenar a alguien para jugar fútbol dentro de un ascensor”.

Catedrática de Derecho Penal, Universidad de Panamá