Panamá,25º

16 de Jan de 2020

Raphy Núñez

Columnistas

Una brújula sin norte, el futuro de la industria marítima

Desde que se fundó la Escuela Náutica de Panamá, en el año de 1958, exclusivamente para la formación de marinos polivalentes, no fue sino hasta el año 1971 cuando se establecieron las carreras para Oficiales de Cubierta y Máquinas. En ese entonces, su marco referencial se enfocaba únicamente en la navegación internacional, el Canal de Panamá, y en puertos y servicios de cabotaje en aguas nacionales. Han pasado 48 años, tiempo en que nuestra realidad actual nos hace un llamado a evaluar si en los próximos años el pénsum académico debería o no, sufrir cambios que ayuden a mantener a nuestros profesionales competitivos para hacerle frente a la nueva era, la cual hemos denominado “El futuro en el mar”.

Hoy en día, nuestra oferta universitaria se divorcia de la demanda del mercado actual en cuanto a las competencias y habilidades de los futuros oficiales de marina mercante y los profesionales de la administración marítima y portuaria. Esto nos lleva a hacernos la siguiente pregunta: ¿Estamos graduando profesionales que vayan de la mano con las necesidades de la industria? Una de las grandes falencias que ha tenido por años la industria, en relación con la gente de mar, ha sido el dominio del idioma inglés, sin embargo, ya eso es historia, pues en Panamá esa situación ha mejorado mucho y en cuanto a idiomas aparecen nuevas exigencias como el dominio de una tercera lengua, entre las cuales podríamos señalar el mandarín, noruego y el alemán. No cabe duda de que el futuro de la industria será impactado por dos actores: la tecnología y el nuevo perfil del profesional marítimo, en donde por lo antes expuesto, se han identificado nuevas especialidades de formación y carreras a las que nuestras universidades deben ajustarse, con el fin de cumplir con el nivel de exigencias competitivas para la gente de mar, entre las cuales podríamos sugerir: Licenciaturas en Operaciones de Puertos Inteligentes, Operadores de Drones, Navegación de Buques Autónomos (Grado 4), Operaciones de Terminales de Gas Natural Licuado y Plataformas Petrolíferas, y en Aplicaciones de Tecnologías Marítimas. En estas áreas se abrirían oportunidades para aquellos profesionales que se encuentren preparados y capacitados para gestionar de manera segura y profesional dentro de este segmento que hoy en día es muy codiciado y poco saturado, debido a la falta de personal especializado en estos temas.

Finalmente, la tecnología cambiará la manera de comunicarnos, el control operativo totalmente automatizado, la seguridad y hasta las evaluaciones de salud física que se exigen por parte de aquellos entes que regulan las normas del sector marítimo. Dicho esto, se requerirán profesionales con destrezas que ayuden a mejorar las condiciones de vida, operativa, de seguridad, de salud y de ambiente a través de aplicaciones tecnológicas.

En síntesis, hacia donde el mercado se mueva, se amalgama directamente con la economía y las oportunidades de empleo que demande el sector. Por consiguiente, realizar este tipo de aportes como profesional de la industria, contribuye al dinamismo y nos invita a estar abiertos a recibir las nuevas tendencias que han impactado nuestro entorno sin avisar. Consideramos que se deberían evaluar las posibilidades de incorporar carreras como las antes mencionadas, y no seguir graduando únicamente profesionales enfocados a la navegación, maquinaria o arquitectura naval, administración portuaria y logística, ya que la brecha entre el mercado actual, temas de actualidad y las nuevas competencias para el perfil de la gente de mar, se distancian de las exigencias del mercado global.

Ingeniero náutico, docente y consultor naviero