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16 de Jan de 2020

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Genaro López

Columnistas

A 56 años sus voces se fortalecen

Honrar a los mártires es luchar por fundar una nueva república de prosperidad para todos, un país verdaderamente soberano, en el que se erradique la corrupción y la impunidad,...

En enero conmemoramos la gesta histórica del 9, 10 y 11 cuando la gloriosa juventud panameña y el pueblo en general alzaron la bandera patriótica para alcanzar la plena soberanía nacional. Los enfrentamientos se desarrollaron en las ciudades de Panamá y Colón, pero todo el país se movilizó henchido de fervor patriótico. La población fue masacrada, 21 panameños acribillados y más de 500 heridos. Gracias a ello, a su sangre derramada, no hay bases extranjeras y se desmanteló el humillante enclave colonial; sin embargo, hay tareas pendientes que hoy esta generación y las próximas deben asumir para honrar verdaderamente la memoria de los que ofrendaron sus vidas por un Panamá libre y soberano.

Hay que seguir luchando por la abrogación del mal llamado Pacto de Neutralidad que nos coloca, según el propio firmante del tratado, “bajo el paraguas del Pentágono”. Ello quiere decir que siempre que los Estados Unidos emprende una aventura militar, que es un hecho casi cotidiano, Panamá se convierte en un objetivo militar, máxime en confrontaciones que ponen en vilo la paz mundial como la que escenifica en estos momentos Estados Unidos en Medio Oriente, con la decisión de Donald Trump de elevar la escalada militar con la agresión contra Irak e Irán.

La lucha sigue por el uso social del excedente canalero. En dos décadas de traspaso del Canal a manos panameñas, el Estado ha recibido aproximadamente 16,800 millones de dólares como aportes provenientes del Canal, sin embargo, el pueblo panameño desconoce el uso de este excedente. El mismo no ha sido utilizado para el desarrollo nacional y social.

Es imprescindible desmantelar el nuevo enclave oligárquico creado luego de la reversión de Canal, donde prevalecen los intereses y los negocios de la élite económica y gran parte de los aportes de la vía acuática han servido para alimentar el clientelismo político y se han convertido en otra fuente de enriquecimiento ilícito de empresarios y políticos corruptos acostumbrados a saquear al Estado.

No podemos olvidar que el Canal pasó a manos panameñas y el último soldado yanqui tuvo que salir, no sin antes el imperialismo norteamericano con el respaldo de sectores oligárquicos del país, intentaran mantener la presencia de tropas norteamericanas en nuestro país, primero con la invasión del 20 de diciembre de 1989, de la cual fueron cómplices quienes la propiciaron y quienes la pidieron; luego con el ensayo del Centro Multilateral Antidrogas (CMA) que contó con el consentimiento del Gobierno PRD de ese entonces, pero que la movilización popular la hizo fracasar.

A 56 años de esa memorable jornada de la dignidad de un pequeño pueblo que desafió al mayor ejército, no aceptaremos que nuestro país sea utilizado como rampa de agresión contra los pueblos del mundo.

Honrar a los mártires es luchar por fundar una nueva república de prosperidad para todos, un país verdaderamente soberano, en el que se erradique la corrupción y la impunidad, que vele por los intereses de las clases más necesitadas, lo cual pasa por barrer la institucionalidad corrupta y caduca mediante una Asamblea Constituyente Originaria.

La crisis que vive el país es de tal magnitud, que no solo se soluciona con simples parches a la Constitución como pretende el establishment, su gobierno, la Asamblea y la llamada mesa de la Concertación representativa de los gremios empresariales, partidos tradicionales, seudo independientes, la burocracia sindical, quienes luego de ser derrotados en las calles, han convocado a un diálogo de “Yo con Yo” con la mediación del PNUD, para darle largas al asunto, emprender una millonaria campaña de manipulación mediática y crear las condiciones para imponer sus parches en otro momento.

Tenemos que rescatar el ejemplo de coraje, dignidad y patriotismo de aquella gesta, hasta hacer valer las justas aspiraciones de soberanía y redención y que el Canal sea de verdad patrimonio del pueblo.

Secretario General de Conusi-Frenadeso