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06 de Jul de 2020

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Tomás Paredes Royo

Columnistas

Las calles de San Francisco

“[...] he visto a las cuadrillas de la Junta Comunal, [...], pintar sobre las calles –señalización horizontal– la direccionalidad vieja, incluso en esquinas donde los letreros verticales indican lo contrario”

No voy a referirme a la famosa serie de televisión de la década del 70, donde Karl Malden y Michael Douglas, actuando como los oficiales Mike Stone y Steve Keller, perseguían el crimen en las empinadas calles de San Francisco, California. En esta ocasión, con la venia de quienes recuerdan esos años, voy a tratar el tema de las calles de San Francisco, el de la Caleta, aquí en nuestra sufrida ciudad de Panamá.

El año pasado, con la llegada del nuevo Gobierno, y el apuro por demostrar que toda escoba nueva barre bien, aunque aquí se trataba de una escoba reciclada que quería demostrar que todavía podía barrer, recibí de la Junta Comunal de San Francisco, el 8 de octubre, la nota No. 670-2019 firmada por el Honorable Representante Carlos Pérez Herrera, en la cual se notificaban los cambios viales que se implementarían en las principales calles de San Francisco Centro. Un plano esquemático acompañaba dicho oficio y mostraba, con flechas, los cambios en las vías, desde la calle 64 hasta la calle 76 del corregimiento que lleva el mismo nombre.

Siguiendo la práctica de la imposición, tal como hizo el alcalde anterior con el cambio de nomenclatura de las diferentes calles de San Francisco, sin ningún sentido de coherencia, identificación u orientación, donde también participó el representante Pérez Herrera, en esta ocasión la Junta Comunal y la ATTT presentaron a los ciudadanos residentes del área los cambios que a su juicio ordenarían el tráfico y resolvería los problemas de congestión vehicular en este importante sector de la ciudad de Panamá.

“Todo este actuar errático, [...] es responsabilidad del 
Honorable Representante Carlos Pérez Herrera, 
[...] reelegido ya varias veces [...]”

Sin importar la ausencia de la lógica y el criterio técnico que deben sustentar una medida de esta índole, procedieron de inmediato a instalar en cada una de las calles toda la señalización vertical que reflejaba los cambios, eso sí, tomando la precaución de tapar con bolsas de plástico negro los letreros para esperar que la medida entrara en vigencia el martes 22 de octubre de 2019, tal como lo indicaba la nota aludida.

Con algo de demora se iniciaron los cambios propuestos, pero tan solo en las calles 64 y 65, aduciendo que iban a implementar los cambios de manera gradual para permitir que los conductores se ajustaran más fácilmente a la nueva direccionalidad, lo que me pareció en ese momento considerado y razonable de parte de los funcionarios. A los pocos días, y por presión quién sabe de quién, la calle 64 pasó de un solo sentido desde la calle 50 hasta la vía Porras, a tener sentido dual; es decir, una doble dirección desde la calle 50 hasta la primera calle que se encuentra a la derecha, y un solo sentido desde ese punto hasta la vía Porras. En la calle 65 se estableció un solo sentido desde la vía Porras hasta calle 50, tal como se había anunciado y se ha venido cumpliendo.

Al poco tiempo, por maldad de algunos o por razón del viento, las bolsas utilizadas para tapar los letreros se fueron cayendo y hoy tenemos letreros que dicen una cosa, mientras el sentido de las vías permanece como existía antes del anuncio. Esto, sin ninguna explicación a los residentes del corregimiento o a la ciudadanía en general.

Todo este actuar errático, inoperante e ineficiente de la Junta Comunal de San Francisco es responsabilidad del Honorable Representante Carlos Pérez Herrera, quien ha sido reelegido ya varias veces por el apoyo que recibe del partido al que pertenece, y que dicho sea de paso compartimos, repetición que más allá de fundamentarse en sus méritos y sus logros a favor de los ciudadanos del corregimiento, simplemente refleja el poder electoral de una maquinaria que algunas veces actúa alejada de la razón y apegada a los sentimientos y a las emociones, sin importar el peso, la validez y las consecuencias de dichas decisiones.

Para rematar, en los últimos días he visto a las cuadrillas de la Junta Comunal, con entusiasmo y profesionalismo, pintar sobre las calles –señalización horizontal– la direccionalidad vieja, incluso en esquinas donde los letreros verticales indican lo contrario. Al preguntarles qué estaban haciendo, nos respondieron lo que es común en nuestro país escuchar, más en el sector público: “Jefe, estamos siguiendo órdenes”.

Ingeniero