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31 de Mar de 2020

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Modesto A. Tuñón F.

Columnistas

Realidad histórica y ficción literaria

La epopeya y los grandes acontecimientos históricos han sido el vientre donde se ha gestado el relato, desde los concebidos en verso -al pensar en Homero- hasta la prosa más profunda como en este continente produjeron, Fuentes, Cortázar, Vargas Llosa, Carpentier y otros.

La epopeya y los grandes acontecimientos históricos han sido el vientre donde se ha gestado el relato, desde los concebidos en verso -al pensar en Homero- hasta la prosa más profunda como en este continente produjeron, Fuentes, Cortázar, Vargas Llosa, Carpentier y otros. No obstante, ocurren en esa cadena de hechos, aspectos extraños, ocurrencias y curiosidades que generan piezas armadas con modelos literarios para rescatar también su magia.

Sí, magia, que une como en rompecabezas los instantes, acciones, pasos y decisiones y llega a retratar no solo un episodio, sino grandes periodos y hasta un espacio temporal como una época y que pone de manifiesto el perfil de una sociedad, escondido para los historiadores que utilizan las fuentes documentales. Carpentier establece por eso, la relación entre periodismo, literatura e historia; tres maneras de reconstruir lo real.

Gloria Guardia de Alfaro, quien hubiera cumplido 80 años en este marzo, supo conjugar estas tres disciplinas, gracias a una excelente formación y a la sensibilidad que le hizo diestra en el manejo de las plurales formas de creación poética. Además, el constante transitar por sus patrias, Nicaragua y Panamá; su estancia formativa en España y Estados Unidos y amplia permanencia en Colombia, le permitieron ponerse en contacto con valiosos datos e insumos.

Aunque, su primera novela, “Tiniebla blanca” (escrita cuando tenía 21 años), narra experiencias de sus estudios en Vassar College, ya allí dominaba las técnicas y aplicación de recursos retóricos. Un poco después, con “Despertar sin raíces”, alcanza el tercer lugar del premio Ricardo Miró (simultáneamente logra la distinción en la categoría ensayo) y diez años más tarde, en 1976, presenta “El último juego”, cuyo argumento se ocupa de la política local.

Inspirada en el inicio de las luchas de los sandinistas en Nicaragua y específicamente en el golpe del Comandante Cero, se describe el asalto guerrillero de un Comando Urracá a la residencia de un negociador de los tratados sobre el Canal de Panamá. Esta obra inicia la trilogía “Maramargo”, que la autora aprovecha para construir, desde la perspectiva novelesca, un pormenorizado trayecto del país durante el siglo XX.

Con posterioridad, Guardia revisa, enriquece y completa su saga con “Lobos al anochecer” y “El jardín de las cenizas”. Diversos capítulos del devenir nacional y las luchas de los grupos que de una manera u otra han escenificado cada uno de los momentos que han configurado la singularidad de los panameños con todas sus patologías sociopolíticas. Magnicidios, drogas, golpes de Estado, tráfico de dinero, influencias y luchas religiosas, son los ámbitos.

Gracias a sus vínculos familiares, Guardia pudo publicar otras dos novelas ejemplares, “Libertad en llamas”, sobre la enrevesada realidad nacional nicaragüense durante el intento de revolución de Sandino, con personajes que intervinieron en ese capítulo y su último título, “En el corazón de la noche”, sobre la destrucción de Guernica en que expone los vínculos del presidente del País Vasco con un cónsul panameño en España y Europa.

Guardia hizo gala del inmenso manejo de investigaciones metódicas para darle forma a sus libros, que desde la óptica de la fábula narrativa reconstruyeron un mundo en ocasiones caótico o en crisis en que la faena humana brindó la materia prima; que como expresara ella, “Así es como se llega a la conclusión de la importancia de dar cabida a esos secretos de la historia que yacen ocultos en los discursos olvidados de los vencidos”.

Esta estudiosa de las letras, además de sus enjundiosos estudios sobre autores y estilística, dejó la más importante revisión de la identidad panameña desde un entramado donde la ficción es una lógica, no necesariamente una mirada superficial o cronológica, sino tarea compleja y profundamente analítica, que todos debemos considerar para descifrar sus claves.

Periodista