Temas Especiales

04 de Jun de 2020

Lucy Manzané Carrera

Columnistas

Vulnerabilidad social de las mujeres en tiempo de coronavirus

Las desigualdades de género son rasgos estructurales culturalmente aprendidos que llevan a la discriminación y vulnerabilidad en la región de América Latina y el Caribe, siguen siendo las desigualdades de las mujeres los nudos críticos que mantienen las brechas sociales en Panamá.

Las desigualdades de género son rasgos estructurales culturalmente aprendidos que llevan a la discriminación y vulnerabilidad en la región de América Latina y el Caribe, siguen siendo las desigualdades de las mujeres los nudos críticos que mantienen las brechas sociales en Panamá.

En estos 25 años de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, que fue aprobada en 1995 en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, que tuvo lugar en Beijing, China y es reconocida como la hoja de ruta más progresista para lograr la igualdad de oportunidades de las mujeres y las niñas en todo el mundo.

La vulnerabilidad social de las mujeres se agudiza con la pandemia que está ocasionando a nivel mundial el CODIV-19, la población más pobre del mundo y con índices de trabajo informales tiene rostro de mujer. Con la aislación social conlleva a otros fenómenos sociales que ocupan los primeros índices de delitos, como es la violencia doméstica.

En enero de 2020, en Santiago de Chile, en la XIV Conferencia Regional de la Mujer Cepal, se plantean los nuevos escenarios cambiantes que ponen en riesgo y en vulnerabilidad a las mujeres, estos son: la globalización económica y financiera, la revolución digital, cambio demográfico y el cambio climático. Todo relacionado con los desafíos de un sistema de cuidado integral y social, señalado por la Cepal y ONU Mujeres.

La autonomía de las mujeres en escenarios cambiante. Urge un nuevo modelo de desarrollo en una agenda para las mujeres, con políticas públicas que logren el desarrollo sustantivo de las mujeres, los avances en Panamá de estos 25 años de Beijing, no han llegado a cerrar las brechas de desigualdades y la visible violencia contra las mujeres con nuevos escenarios cambiantes, la amenaza y una nueva crisis como esta pandemia denominada COVID-19, lo ha puesto en evidencia.

La vulnerabilidad de las mujeres en este nuevo escenario, donde el sistema económico mundial está afectando con un capitalismo desregulado, financiarización, los marcos regulatorios que traen más desigualdades en un país donde las riquezas son mal distribuidas, es parte que esta pandemia ha revelado como un secreto a voces sobre la realidad de las mujeres.

Esta nueva crisis que está en la puesta tocando, nos lleva a evaluar si las instituciones encargadas de transversalizar estas políticas y planes lo están cumpliendo. Si existe el compromiso de Estado para romper y desatar estos nudos críticos de las desigualdades, que reflejan la situación y condición social de las mujeres en todas sus dimensiones.

Panamá en el 2012 elabora su Política Pública de Igualdad de Oportunidades para las Mujeres con su plan de acción, en estos ocho años no se cuenta con un informe que refleje el cumplimiento ni los avances de esta política, no se cuenta con un sistema de monitoreo que permita evidenciar si las brechas han aumentado o disminuyendo.

La crisis del coronavirus, según ONU Mujeres, avisa de ver del papel de las mujeres en esta pandemia, la cual está teniendo efectos no solo médicos, sino también sociales, que amenazan con acentuar de forma particular con las mujeres, en primera línea en los múltiples frentes abiertos donde ellas son vulnerables, donde deja visible un sistema sanitario superado por las circunstancias también “desvía recursos” de servicios considerados más prescindibles en un momento de emergencia, como atención prenatal o anticonceptiva, solo para mencionar.

Otro riesgo potencial es que se agudiza, entre otras razones por la mayor implicación de las mujeres en trabajos informales, que sufren un mayor impacto en tiempos de crisis, o directamente no remunerados. En los hogares pueden notar más los efectos perniciosos de medidas como cuarentenas o confinamientos producto de esta crisis, puede dejar a las mujeres sin poder lograr un sustento y cubrir las necesidades básicas de sus familias, y sin dejar el tema de la violencia doméstica, esta que se hace invisible.

La cuarentena convierte el hogar en el centro de la rutina, pero para muchas mujeres, el hogar no es un lugar de descanso sino de trabajo. Sobre sus hombros suele recaer el cuidado de los demás y tareas como la limpieza o la cocina.

Las debilidades institucionales son muchas, como tecnológicas, de recursos humanos, así como la asignación de presupuestos para poder implementar la política y elaborar nuevos planes que puedan romper los nudos que presentó este año la Cepal en la XIV Conferencia Regional de la Mujer en el marco de los avances de Beijing +25. La crisis del coronavirus ha puesto en evidencia que persiste la vulnerabilidad social de las mujeres y que va en escala, sino no tomamos las medidas para erradicar esta desigualdad.

Socióloga – Directiva de Apadicos.