Temas Especiales

29 de May de 2020

César Valdés Paredes

Columnistas

COVID-19: desafío para la logística global

En este mundo globalizado se verán nuevos paradigmas, el cambio siempre será lo único constante, no solo en las situaciones del mundo, sino que ese elemento cambio será permanente en la logística.

En este mundo globalizado se verán nuevos paradigmas, el cambio siempre será lo único constante, no solo en las situaciones del mundo, sino que ese elemento cambio será permanente en la logística. El incesante crecimiento de nuevos casos, los confinamientos masivos y el miedo masificado se han convertido en la nueva amenaza fantasma de la economía global. Un desafío de resultados inciertos que impacta la dinámica del comercio internacional como proyectil bajo la línea de flotación de la industria logística. Los vaivenes de los últimos tiempos, la inestabilidad geopolítica, las guerras comerciales y el impacto de la crisis sanitaria están dejando huella en las cadenas de producción y de gestión de la cadena de suministro en el planeta.

Panamá, siendo un país en el que más del 35 % de su economía depende directa o indirectamente de las actividades logísticas y de servicios, evidentemente se verá afectada para el movimiento de los “commodities” a través del Canal de Panamá hacia los distintos mercados; mientras en China, la situación no mejore en los tiempos estimados de tránsito, provocará que los contenedores se amontonen en los muelles ante la falta de estibadores y conductores, seguiremos en una inactividad de incertidumbre por el impacto del coronavirus. Por otro lado, las restricciones en los modos de transporte, en el caso del transporte aéreo, afectarán negativamente en la actividad import/export, algo que ya impacto en Europa, Estados Unidos y nuestro país no escapa de dicha restricción por lo cual también se verá impactada.

En las grandes fábricas asiáticas todavía hay mucha mercancía producida que no ha podido salir hacia sus mercados, y con Europa, uno de sus principales destinos, en estado de máxima alerta sanitaria, con millones de personas confinadas en sus lugares de residencia, la situación se complica aún más. Si bien los problemas relacionados con la producción pueden superarse en cuestión de semanas, la limitada capacidad de entrada y salida del movimiento de carga de contenedores podría convertirse en el mayor obstáculo en abril y mayo para restablecer las cadenas de suministro.

En Panamá, dependiendo del momento en que el brote del COVID-19 alcance su punto máximo, y mantengamos las medidas implementadas, las empresas logísticas podrán tardar un tiempo perentorio de corto y mediano plazo para retomar su dinámica de gestión de la cadena de suministros y movimiento de contenedores.

Algunos analistas internacionales esperan al menos dos meses de descensos. Una caída del 30 % en el volumen de contendores en China (que son el 30 % de todo el mundo) significa una reducción del 9 % en el tráfico global. Panamá, requerirá de acciones inmediatas para poder atender este rubro de nuestra economía, es necesario crear planes de contingencia para lograr la continuidad. Estos planes deben incluir los suministros, transporte, producción, distribución, comunicaciones, “cash-flow”, trabajo del personal en remoto, etc. En estos planes deben participar todos los actores involucrados en la gestión de suministros, llámense proveedores y clientes.

Docente universitario.