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15 de Jul de 2020

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Jorge Luis Prosperi Ramírez

Columnistas

Día del Trabajo: luchando todos juntos contra el coronavirus

Hace muchos años, mi Maestro de toda la vida, el Dr. José Renán Esquivel, me enseñó que la vida es lucha, que solo el trabajo hace libre a las personas, y que, por lo tanto, las personas, y las sociedades que más trabajan y luchan, son las que viven y alcanzan la libertad y el desarrollo.

Hace muchos años, mi Maestro de toda la vida, el Dr. José Renán Esquivel, me enseñó que la vida es lucha, que solo el trabajo hace libre a las personas, y que, por lo tanto, las personas, y las sociedades que más trabajan y luchan, son las que viven y alcanzan la libertad y el desarrollo. Esas palabras de mi maestro tienen vigencia permanente, pero son especialmente relevantes hoy que todos estamos inmersos en el trabajo de luchar por vencer a este nefasto enemigo que es el COVID-19.

En ese contexto, propongo que celebremos este Día del Trabajo redoblando el esfuerzo por salir de este oscuro túnel que, aunque permite ver la luz al final, cada día nos agrega un nuevo tramo por recorrer y nos tiene a todos al borde de la desesperación. Pero no podemos detenernos ahora, para este virus no hay día de asueto ni tiempo para dedicarlo a discursos repetidos, en contra o a favor de unos y de otros. El único trabajo de este virus es atacarnos a todos cada vez que tiene una oportunidad, causando en estos meses de pandemia más de 200 mil defunciones en el mundo, de las cuales la mitad ocurrieron en América y no pocas en Centroamérica y Panamá.

El Gobierno, promoviendo el necesario control social de su gestión, deberá fortalecer, de forma transparente, la efectiva respuesta institucional coordinada, garantizando, como lo ha hecho hasta ahora, y de manera sobresaliente: el liderazgo organizado y comprometido ejercido por el Ministerio de Salud; el fortalecimiento de la capacidad de resolución de la red de establecimientos de salud, desde el primer nivel de atención, hasta el más sofisticado servicio de cuidados intensivos; la contratación de los recursos humanos necesarios y suficientes para enfrentar al virus en la primera línea de batalla; la dotación de los equipos, insumos y tecnologías apropiadas para que, nuestros equipos de salud puedan ejercer con seguridad, sin exponer sus vidas, la labor de detectar, haciendo las suficientes pruebas de laboratorio, aislar y ofrecer tratamiento efectivo a las personas que se infecten por el COVID-19.

No menos importante será que el Gobierno, junto con los trabajadores, y la empresa privada; luchen por recuperar los medios de subsistencia de miles de trabajadores que han perdido o perderán su trabajo como consecuencia de esta pandemia. Para ello es obligatorio incorporar en el debate, el llamado a la acción que nos hace la OIT en su “Hoja de ruta para un futuro centrado en el ser humano”. Allí se subraya la necesidad de: asegurar que todas las personas se beneficien de las transformaciones que tienen lugar en el mundo del trabajo, garantizar una relación laboral pertinente de forma ininterrumpida, velar por una protección adecuada de todos los trabajadores, promover el desarrollo económico sostenido, inclusivo y sostenible, el pleno empleo y el trabajo decente. Deben ser principios orientadores a la hora de formular nuestro plan para el día después.

Por nuestra parte, mientras ejercemos nuestro derecho de controlar socialmente la gestión de las autoridades, debemos duplicar nuestro compromiso individual y colectivo, con las medidas de distanciamiento social que establece la cuarentena obligatoria. Hace dos semanas, luego de casi un mes de encierro, recibimos con júbilo la noticia de que la velocidad de transmisión del virus (el ya conocido Rt) había disminuido lo suficiente como para comenzar a soñar con la salida, y decidimos bajar la guardia. Muchos salieron a las calles, no todos en todos los lugares, pero sí los suficientes para hacernos perder parte del terreno caminado, y observar con desconsuelo cómo el Rt estaba nuevamente por encima de 1.0, y ya no podíamos comenzar a salir de la cuarentena.

Eso no puede volver a pasarnos, panameños. Es la hora de luchar más fuerte que nunca. Nuestra mejor defensa actual contra COVID-19 para aplanar la curva, ralentizar la propagación del virus, aliviar sus efectos en los sistemas de salud y salvar vidas, es el distanciamiento social. Celebremos este Día del Trabajo luchando desde nuestras casas contra el virus.

Médico, exrepresentante de la Organización Mundial de la Salud (OMS).