Temas Especiales

15 de Jul de 2020

Avatar del Jorge Luis Prosperi Ramírez

Jorge Luis Prosperi Ramírez

Columnistas

El valor de las personas mayores

“Como afirma el escritor chileno Humberto Maturana: “Nosotros (las personas mayores) hoy somos el futuro de la humanidad. Los niños, niñas y jóvenes se transforman con nosotros […]”

Las personas de edad trabajan de forma remunerada o no remunerada, atienden a familiares y amigos, y colaboran tras la jubilación en organizaciones y asociaciones. Transmiten su experiencia a las generaciones más jóvenes y, de ese modo, les ayudan a reforzar sus aptitudes. Un elevado porcentaje de las personas mayores cuidan de sus nietos y de otros parientes y amigos de forma regular y de ese modo, en el caso de los nietos, ayudan también a sus hijos. No pretendamos aprovechar el argumento de la pandemia para distanciar a los adultos mayores de sus posiciones y encerrarlos en sus casas. Las personas mayores no deben ser tratadas como personas invisibles o impotentes, sino reconocidas por sus diversas experiencias y las múltiples formas en que están contribuyendo a superar esta crisis.

En ese contexto, navegando por el ciberespacio, me encontré con una “perla” que hace referencia a la importancia vital de las personas de la tercera edad, entre las cuales me ubico, para cuidar a este mundo, ahora y después de que superemos la pandemia. El breve pero profundo mensaje, cuyo autor no se identifica, pero le hago justicia difundiendo este mensaje, subraya la necesidad de que, consulten con nosotros qué hacer, tenemos sabiduría, experiencia, sentido común, somos los que hemos producido el capital y todo lo que la sociedad tiene hoy en día.

Continúa la citada nota, añadiendo que, tenemos valores, moral, tenemos sentimientos y, no tendremos miedo a la hora de enfrentar la carga que se nos viene encima cuando lleguemos al famoso día después. Al final, el ingenioso autor de la nota subraya que nosotros somos la generación que sostiene a los que vienen, sin que les haya costado nada. Valemos, tenemos sano orgullo, y no vamos a morir por el COVID-19, sino cuando nos llegue la hora, de acuerdo con nuestra edad, estilos de vida y condiciones de salud.

Para poner en perspectiva la importancia de las personas mayores, les recuerdo que, en nuestro país, de acuerdo con la información del INEC, la población de 65 y más años representa el 12 % del total y va en aumento, con un ligero predominio de las abuelas (53 %) sobre los abuelos (47 %), lo cual es muy bueno, porque ellas son las depositarias de nuestros valores y principios. Además, cada cinco años la población de personas mayores de 60 años aumenta en un 15 %, y para 2050 el país contará con casi 1.5 millones de ciudadanos mayores de 60 años. El 24 % de la población total. Como si fuera poco, el 54 % de esas personas mayores (470 000) tiene más de sesenta años, mantiene todas sus habilidades personales y sociales, como lo demuestra nuestro desempeño en altos cargos públicos y privados y en todos los sectores de la vida nacional.

Por su parte, el secretario general de la ONU manifestó recientemente que las personas mayores tienen el mismo derecho a la vida que los demás durante y después del coronavirus, haciendo un llamado a defender los derechos de los ancianos y subrayando que, “ninguna persona, joven o vieja, es prescindible”. Toda respuesta social, económica y humanitaria al COVID-19 debe tener en cuenta las necesidades y la opinión de las personas mayores. Al mismo tiempo, señaló que las personas mayores contribuyen "inconmensurablemente" a sus familias y comunidades, sacrificando comúnmente su propio bienestar para cuidar a los demás, incluida la ayuda de hijos y nietos.

“[…] en nuestro país, […], la población de 65 y más años representa el 12 % del total y va en aumento, con un ligero predominio de las abuelas (53 %) sobre los abuelos (47 %) […]”

Entonces, no es el momento de esgrimir la necesidad del distanciamiento social para descalificar a las personas mayores, ya sea por acción u omisión, asumiendo que ser mayores de sesenta años o más es sinónimo de algún grado de decadencia intelectual, y disminuida capacidad de aportar al desarrollo nacional. Por el contrario, es la hora de aprovechar ese inmenso caudal de sabiduría de nuestros abuelos. Es la hora de fortalecer nuestra respuesta institucional y social organizada para garantizar la participación activa y efectiva, y el cuidado integral de las personas mayores.

Como afirma el escritor chileno Humberto Maturana: “Nosotros hoy somos el futuro de la humanidad. Los niños, niñas y jóvenes se transforman con nosotros. Van a reflexionar, van a mentir, van a decir la verdad, van a estar atentos a lo que ocurre, van a ser tiernos, si nosotros los mayores, con los que conviven, decimos la verdad, no hacemos trampa, o somos tiernos…”.

Médico, exrepresentante de la Organización Mundial de la Salud (OMS).