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10 de Jul de 2020

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Julio Bermúdez Valdés

Columnistas

Nuevos recursos contra la pandemia

El Gobierno ha sumado 3800 millones de dólares más a la lucha contra la pandemia, una suma que desde el nueve de marzo pasado ha incrementado sustancialmente la comprometida en este descomunal reto, y en consecuencia la deuda del país.

El Gobierno ha sumado 3800 millones de dólares más a la lucha contra la pandemia, una suma que desde el nueve de marzo pasado ha incrementado sustancialmente la comprometida en este descomunal reto, y en consecuencia la deuda del país.

A la pregunta de si es necesario este ejercicio, vale la respuesta reciente que ha dado el presidente salvadoreño Nayib Bukele: “Lo económico se puede recuperar, las vidas no”.

Lo evidente es que, al frente de la batalla contra la pandemia, Cortizo deja la piel, sabe que el reto económico pospandemia será grande, pero de igual manera entiende que el tema de hoy es la vida de muchos panameños, de los cuales varios miles luchan por sus vidas y unos 200 han fallecido.

No es fácil la tarea, y se agrava cuando al panorama se suman “sesudas críticas” sobre tal o cual tema, sin mirar que el problema es la vida de los 4 millones y medios de panameños, incluidos los críticos.

La administración Cortizo recibió las finanzas del país hecha trizas, y si para su programa regular y promesas de campañas debió arrancar con un préstamo de dos mil millones, ¿cuánto necesitará para este imprevisto que es COVID-19?

Lo que no quiere decir que no sean ciertos señalamientos como los que hizo James Aparicio, director de Metro Libre, en su editorial cuando, al referirse al manejo de los recursos del Estado durante la crisis, señala: “Los funcionarios tienen que entender, en esta crisis, el valor inevitable de la transparencia”.

Precisamente con ese norte el presidente Cortizo se reunió con la Dirección del Idaan en una demostración de que no actúa precipitadamente, como quisieran algunas voces.

Panamá encara el peor reto de su historia y es bueno recordar que para la invasión de diciembre de 1989, nadie, ni empresas grandes ni pequeñas ni capas medias ni trabajadores contaron con el respaldo económico que ahora busca Cortizo desesperadamente para palear el golpe de la pandemia. Todavía hoy, 30 años después, muchos están esperando indemnizaciones.

Pero no nos llamemos a engaños, en este país, por más esfuerzos que haga un Gobierno, siempre habrá voces para las cuales esa labor no tendrá significado alguno, aun más, la desconocerán con distintos propósitos, o colocarán otros objetivos por encima, unos por afanes políticos, otros por temores y preocupaciones, otros por odios enfermizos.

Lo concreto está, sin embargo, en la forma como se va regularizando la distribución de bolsas de comida y bonos en distintos puntos del país, porque el hambre no es un discurso, es una realidad. Lo concreto está en el recurso que se consigue, en la preocupación constante por la estabilidad emocional de quienes ya llevan más de un mes de cuarentena y para lo cual hubo la solidaridad de nuestros artistas. Lo concreto está en los 3800 millones a los que hacemos referencia en el inicio de este artículo, con los que las pequeñas y medianas empresas logren un respiro. Eso es lo concreto.

Me llaman la atención aquellos que se quejan de las falencias del sistema, cuando era eso lo que pronosticaban varias décadas atrás. Ahora parecen escandalizados de un cuadro del que hablaron antes, de un desmoronamiento que ahora no reconocen, en lugar de iniciar las propuestas que reemplacen las viejas estructuras. ¿De qué hablamos entonces?

¿De qué hay que estar vigilantes para que los recursos se utilicen como se debe? Sí, es precisamente lo que ha hecho Nito Cortizo con el Idaan, es lo que debe hacer todo el mundo, ayudando a que la carga sea más leve, las acciones más transparentes y la evaluación más honesta. (JBV)

Periodista