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11 de Jul de 2020

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Modesto A. Tuñón F.

Columnistas

Anuencia flagrante

Confinamiento, encierros, textos recortados en pantallas diminutas, volantes, carteles mínimos y hasta experiencias con foros virtuales a través de plataformas como el zoom y redes sociales.

Confinamiento, encierros, textos recortados en pantallas diminutas, volantes, carteles mínimos y hasta experiencias con foros virtuales a través de plataformas como el zoom y redes sociales. Este es el nuevo escenario de modelos emergentes de comunicación que cambian el sentido de las relaciones entre grupos. Nadie lo esperaba; pero las circunstancias de la pandemia nos llevan al trabajo en casa y a modificar hasta las costumbres más íntimas.

Los diversos sectores de la sociedad adquieren también otros formatos para intercambiar mensajes. Surgen las conferencias de prensa y un esquema de entrevistas no presenciales a los voceros institucionales, que permite apreciar a periodistas cuando interrogan desde sus estudios o casas para hacer las veces del público que en su residencia contempla el diálogo y despeja las interrogantes que aparecen con cada suceso que brota.

Las figuras públicas, con la misión de ser portavoces diarios, requieren poseer varias características para dar eficiencia, claridad, contundencia y, sobre todo, que trasciendan los mensajes que deben llegar a la población. Por esa razón, deben dominar apropiadamente las herramientas fonéticas que sirven para transmitir las informaciones y por tanto, los partes oficiales de la situación que afecta a todos.

Hay necesidad de enfrentar y superar plurales contingencias que ocurren con frecuencia en estas tareas. Una de ellas es la ambigüedad al utilizar determinadas palabras. Desde hace un tiempo, se tiene la tendencia a emplear “anuencia” con el significado de información (permanecer enterado). Hace poco, una de las autoridades dijo que cierto grupo de personas debería estar anuente sobre determinada medida.

Ella significa aceptación, autorización. Por ejemplo, el jefe está anuente a que los empleados lleguen tarde por la falta de transporte. Es incorrecto decir “Los empleados están anuentes a la información”. Los datos que brindan los enviados deben ser exactos para impedir las dobles interpretaciones; sobre todo, porque existen aspectos legales que requieren quedar muy claros y supondrían acciones y recursos posteriores.

Otro caso tiene que ver con la fonética. Quien aparece ante un micrófono en pantalla debe contar con una perfecta pronunciación para obviar confusiones. Hay un sustantivo que suele ser común en el lenguaje policivo. “Flagrancia” y su adjetivo “flagrante” que aluden a inmediatez. Por ejemplo, cuando se descubre a alguien que comete una violación a las disposiciones; “…se le sorprendió en flagrante delito”.

Esos conceptos se confunden en la pronunciación con “fragancia”, relacionada con aromas, olores. Ejemplo, “los claveles producen una fragancia agradable”. En la primera sílaba de ambos términos están sendas combinaciones que ocasionan la duda. Una, “fl”, aquí la “l”, articulación apicoalveolar lateral fricativa y sonora. Mientras que en “fr”, la “r” es un sonido de vibración también apicoalveolar. En el habla cotidiana, es común confundirlas.

Por esa razón, el trastocamiento entre “flagrante” y “fragante”; entonces, quedamos escuchando sobre olorosas transgresiones de maleantes. Una fórmula para eludir este desorden es olvidarse de estos errores de pronunciación y afirmar, más coloquialmente que se sorprendió a determinados individuos en la comisión de ilícitos. Igual, se puede con “…fue detenida tal cantidad de personas mientras contravenían las disposiciones”.

Otro problema se presenta con el cambio de acentos. Hace poco, una informante quiso referirse a las “viseras” y alteró el sentido al poner el énfasis en la primera sílaba y se le oyó “vísceras”.

En ocasiones, se abusa de “cual”, pronombre relativo, sobre todo cuando le preceden los artículos (el /la cual y formas plurales). A veces se pierde la coincidencia de número o género con el nombre al que se refiere.

Hay que preparar previamente a los emisarios de las autoridades que enfrentarán a la audiencia. Es menester tomar decisiones sobre lo que se va a decir. Quienes aparecen en la pantalla deben revestirse de seguridad, que requerimos todos en estos tiempos.

Periodista