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14 de Jul de 2020

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Maritza Mosquera de Sumich

Columnistas

El lado oculto del COVID-19

La incertidumbre y desconcierto de la sociedad global ante el COVID-19 es uno de los aspectos que más ha generado controversia y contradicciones entre la comunidad científica planetaria.

La incertidumbre y desconcierto de la sociedad global ante el COVID-19 es uno de los aspectos que más ha generado controversia y contradicciones entre la comunidad científica planetaria. No es para menos, cuando se trata de una pandemia que no solo causa la muerte de quienes infecta, sino que por consecuencia se está llevando a otras personas por variados motivos y circunstancias.

Para nadie es desconocido que el COVID-19 que ha desencadenado consecuencias inimaginables y calificadas como malignas, tiene dos caras. Veamos la cara oculta de este enemigo que amenaza con eliminar a gran cantidad de la población mundial.

En el libro la dimensión oculta de Edward Hall, antropólogo estadounidense, se hace referencia a la importancia del territorio en la conformación de un sistema de comportamiento, el uso del espacio que se utiliza en las actividades y eventos y su correlación directa con la dinámica de poder y las emociones. Como ejemplo explica que el hacinamiento provoca situaciones críticas de estrés que generan una presión en los individuos y los lleva a la agresividad.

Esta explicación nos ayuda a comprender un factor de incidencia en algunas cifras reveladoras sobre violencia doméstica durante este tiempo de cuarentena, señaladas por nuestras autoridades, al revelar que entre el 22 de marzo y 3 de abril, 26 mujeres han presentado denuncia por violencia doméstica ante el Ministerio Público. En trece días 26 casos, significa un promedio de dos casos diarios. Una realidad que ha sido motivo de preocupación de diversos sectores de la sociedad civil organizada, en vista de que la cuarentena prácticamente obliga a las víctimas convivir con sus agresores.

Si el hacinamiento y un reducido espacio son elementos generadores de conflicto y agresividad, y culturalmente existe una tendencia al machismo que determina el poder, resulta obvio que recrudezcan los casos de violencia contra la mujer. Y este es una muestra de un lado oculto generado por el COVID-19. Situación que llevó a 18 organizaciones defensoras de derechos humanos a solicitar al Gobierno que se fortalezcan las medidas y servicios de protección hacia las mujeres, en especial de quienes viven en riesgo de violencia y explotación económica, tales como trabajadoras del servicio doméstico, del sexo, trabajadoras rurales, mujeres trans, artesanas, migrantes, del sector informal y aquellas que fueron enviadas por sus empleadores a sus casas sin claridad de sus condiciones de retorno laboral.

De igual manera, el hecho de que personas con serios problemas de salud no acudan a los centros de urgencias por miedo al contagio, también lo es. Inclusive conocemos casos de algunas personas con una condición crítica de salud que han fallecido, por temor al contagio no han acudido en el momento preciso a los servicios de urgencia.

Lo cierto es que la percepción que el hombre tiene de su espacio está relacionada con la sensación de sí mismo, que es una íntima transacción de él con su medio. Estamos ante seres humanos que han menospreciado su entorno y por ende la vida misma, y que en estos momentos sienten temor ante su comportamiento.

Sin embargo, el sabio japonés Nichiren Daishonin manifestó en uno de sus escritos, que los grandes sucesos jamás vienen acompañados de presagios menores. Cuando ocurre un gran mal, sobreviene un gran bien. Y ese gran bien vendrá de la mano de un cambio de actitud y de relación más respetuosa del ser humano con todo su entorno.

¿Y el lado no oculto del COVID-19 cuál será? Ese lado lo abordaremos en otra entrega.

Presidenta de Confiarp. Presidenta Honoraria de Aprepa y miembro de la SGIP.