Temas Especiales

07 de Jul de 2020

Ricardo Lachman

Columnistas

Retos y expectativas: la mesa del diálogo económica y laboral

Mientras continúa la imposición de medidas de prevención y lucha contra la Pandemia del COVID-19, el presidente de la República ha convocado una Mesa tripartita de Diálogo Económico-Laboral, para analizar las acciones que los panameños debemos emprender ahora que ya en todos los países están intentando, gradualmente, volver al trabajo y reactivar la economía.

Mientras continúa la imposición de medidas de prevención y lucha contra la Pandemia del COVID-19, el presidente de la República ha convocado una Mesa tripartita de Diálogo Económico-Laboral, para analizar las acciones que los panameños debemos emprender ahora que ya en todos los países están intentando, gradualmente, volver al trabajo y reactivar la economía.

Ha habido mucha similitud entre las medidas laborales que se aplicaron mundialmente, tendientes a evitar el desempleo. Especialmente, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) fomentó acciones tales como enviar de vacaciones a los trabajadores, realizar acuerdos de reducción de jornada o de trabajo a distancia, o teletrabajo; trabajo a disponibilidad; licencias especiales, pero siempre recomendándose dejar, para última instancia, las suspensiones sin sueldo por fuerza mayor y los despidos por causas económicas.

Asimismo, han sido uniformes las medidas que en materia de salud se fueron adoptando a destiempo en todas partes, muchas de ellas sugeridas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre otras las de distanciamiento social y físico; el uso obligatorio de mascarillas; la prohibición de todo tipo de aglomeraciones; el cierre las empresas y centros educativos; cuarentenas y toques de queda.

Es entendible que, frente a la pandemia, nuestro país adoptara medidas similares a los otros, tanto en materia de prevención de desempleo como de salud, pero otra cosa son las acciones por emprender para nuestra reactivación económica y laboral. Para ir en dirección correcta, vamos a necesitar nuestra propia hoja de ruta; un plan estratégico diseñado para aprovechar al máximo nuestras ventajas competitivas. Por lo tanto, lo que los panameños vayamos a hacer para superar nuestra propia crisis, será distinto a lo que hagan otros países para salir de las suyas.

Vivimos momentos en que se requiere de un fuerte liderazgo, porque cuando se trata de quedar bien con cada uno, se corre el riesgo de quedar mal con todos. Es obvio que en la Comisión están los representantes de grupos que tienen intereses económicos propios, pero la sociedad requiere urgentemente tener un plan consensuado para la reactivación de la economía, en beneficio del interés general.

Es duro aceptar que, al reabrir negocios y empresas, no encontraremos el Panamá de antes. Es tal la magnitud de la crisis, que no hay mucho tiempo para dialogar, sino para actuar. No hagamos lo mismo de siempre, pensando que vamos a obtener un resultado distinto. Se puede prever que, sin una coordinación y agenda de trabajo con objetivos específicos, no se va a producir rápidamente el tan ilusionado consenso.

Si se participa con desprendimiento y objetividad en la Mesa, pueden generarse rápidamente acuerdos, en cuanto a la aplicación de muchas medidas laborales necesarias; tales como un cambio de horarios, para evitar aglomeraciones en las paradas y en los medios de transporte colectivo, estableciéndose horas de entradas y salidas diferidas, tanto para el sector educativo como para el comercio y todo el sector público. Ejemplo de una medida para aprobación tripartita, porque satisface una necesidad de todos.

También nos parece sensato aprovechar la MESA para analizar la conveniencia de mejorar el actual procedimiento legal, en lo que a terminaciones por causas económicas se refiere (artículos 215 y 216 del Código de Trabajo) y considerar la creación de un ente jurisdiccional tripartita nuevo, eficaz, independiente, con competencia privativa para resolver las solicitudes de reducción de personal por causas económicas, así como las controversias que surjan por las suspensiones por fuerza mayor dadas durante la pandemia, dotándolo de economistas y auditores que ayuden en sus decisiones.

La MESA puede también despejar algunas dudas, y aclarar el alcance de algunos Decretos Ejecutivos laborales dictados desde que comenzó la pandemia, sin haberse consultado debidamente a los sindicatos ni a los gremios empresariales ni mucho menos consensuado.

Particularmente, es importante resolver lo que vienen advirtiendo públicamente muchas empresas afectadas, en el sentido de no podrán reabrir con la misma cantidad de empleados que tenían antes. Lo cual ha reconocido públicamente el ministro de Comercio. Pero el Ministerio de Trabajo ha venido actuando en contrario desde que dictó el Decreto 81 de 20 de mayo, 2020, el cual señala expresamente que se considerará despido verbal injustificado no reintegrar al trabajador, luego de terminada la suspensión de contratos por fuerza mayor. Es raro, pero fue el titular del MICI quien anunció públicamente que Mitradel dictaría un nuevo decreto al respecto. Esperaremos.

Mientras tanto, ante la medida decretada por Mitradel, no se ha observado un atisbo de autocrítica. Y no es algo muy complicado de comprender. Es preferible que empresas reduzcan su personal, pero manteniendo fuentes de trabajo, a que cierren del todo sus operaciones, por no poder mantener a la totalidad de los que laboraban antes de la pandemia.

La recién creada Comisión tripartita tiene un gran reto por delante: ponerse de acuerdo, o dejar que sea solo el Gobierno el que determine las medidas económicas y laborales para la reactivación. La sociedad entera está a la expectativa.

Abogado