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10 de Jul de 2020

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Genaro López

Columnistas

Atentado a la vida y a la dignidad humana

“A partir del lunes 1 de junio todos a las calles, al “Sálvese quien pueda”, a experimentar la llamada inmunidad del rebaño que la propia […] (OMS) ha puesto en duda, señalando que no hay sustento científico para la misma”

Las zozobras que vive el pueblo panameño están relacionadas con el accionar de los grupos del poder económico y político que por cuarenta años han impuestos medidas neoliberales que atentan contra el derecho a la vida digna de las mayorías.

La incapacidad manifiesta del Gobierno, su definición a favor de los grandes sectores empresariales del país, profundizadas en el periodo del coronavirus, han contribuido a desesperar aún más a la población que carece de trabajo digno y salario justo o que sus contratos han sido suspendidos, o que sus ingresos del día a día han sido truncados ante la cuarentena; porque no tiene acceso a comida y agua potable los siete días de la semana; que se les niega el derecho a la salud, educación y vivienda.

En medio del COVID-19, las autoridades vienen actuando con premeditación y alevosía. Ha sido tan macabra la estrategia del Gobierno y los empresarios que mandaron a los trabajadores para sus casas al confinamiento, sin un solo centavo. Solo el Suntracs, como sindicato, pudo negociar el pago de los días trabajados, XIII mes y vacaciones proporcionales. Además, brindó una ayuda especial a los trabajadores por el COVID-19. La mayoría de los 230 mil trabajadores con contratos suspendidos a nivel nacional, incluidos los obreros de la construcción, quedaron desamparados, esperando la llamada ayuda del Gobierno. A ellos el Gobierno les adeuda los llamados bonos solidarios y hay que exigir su pago. Ni hablar de los desempleados, independientes e informales. Los que más suerte tuvieron lograron un miserable bono de 80 balboas o una bolsa de comida en 63 días de difícil cuarentena. La idea era rendir por hambre a los panameños para que aceptaran jugarse la vida ahora en esta ruleta rusa.

En el levantamiento de la cuarentena prevalecieron los intereses del poder económico y no la salud del pueblo panameño. A partir del lunes 1 de junio todos a las calles, al “Sálvese quien pueda”, a experimentar la llamada inmunidad del rebaño que la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) ha puesto en duda, señalando que no hay sustento científico para la misma.

Ya verán qué pasará ese día. No se ha tomado en cuenta que la mayor parte de la población, es decir, entre los 20 y 59 años, la principal fuerza de trabajo del país, es la que más se contagia. En cuarentena ha sido el 77 % de los infectados. El 60 % de los enfermos que ocupan las camas de las salas de los hospitales están entre esas edades y el 50 % de los que ocupan las unidades de cuidados intensivos. Hablamos de una población que no es sana, que no tiene acceso a una salud pública de calidad, que por sus hábitos de consumo y estilo de vida padece a temprana edad de enfermedades como diabetes, obesidad, hipertensión, enfermedades que se asocian a las muertes por coronavirus. El 25 % de las muertes, en cuarentena, oscila entre estas edades.

Tal como señala Frenadeso (comunicado del 27 de mayo): “Este es el sombrío y triste panorama que enfrentamos los panameños ante esta estrategia del “Sálvese quien pueda” que nos han impuesto las autoridades, ante una supuesta normalidad, que de nueva no tiene nada, que es más de lo mismo, neoliberal, dictatorial, excluyente y en beneficio de los 115 ultramillonarios, el capital financiero y las grandes corporaciones, a costa de la salud y la vida de miles de panameños”.

Las autoridades, apoyadas por los medios de comunicación, le ocultan la verdad al pueblo. Se ha impuesto lo que dijo Julio De La Lastra, presidente del Conep: “¿De qué vale una población 100 % sana, con una economía en bancarrota?”.

Ese mismo pueblo que hoy por hambre, carencias y deudas impagables se ve obligado a rifarse la vida, también dará la pelea en las calles ante un escenario de terror con el aumento inevitable del desempleo y la pobreza. La primera cita: este martes 2 de junio, plaza Edison, 10 de la mañana. Protégete.

Secretario general de Conusi-Frenadeso.