Temas Especiales

10 de Aug de 2020

Julio César Caicedo Mendieta.

Columnistas

Ampliación de cementerios y construcción de criptas

Ya Panamá tiene como propia la característica de hacer las cosas a última hora. Aquí tapamos las goteras de los techos cuando llueve más adentro que afuera, la población manda a planchar los uniformes escolares faltando horas para el inicio de clases, el alumnado forma un corre corre familiar, porque, siendo las 12 de la noche, no ha hecho la tarea de mañana, los cementerios los libran de malezas y se pintan las tumbas en las mañanitas del mismo 2 de Noviembre, Día de los Difuntos.

Ya Panamá tiene como propia la característica de hacer las cosas a última hora. Aquí tapamos las goteras de los techos cuando llueve más adentro que afuera, la población manda a planchar los uniformes escolares faltando horas para el inicio de clases, el alumnado forma un corre corre familiar, porque, siendo las 12 de la noche, no ha hecho la tarea de mañana, los cementerios los libran de malezas y se pintan las tumbas en las mañanitas del mismo 2 de Noviembre, Día de los Difuntos.

Y, hablando de difuntos, he llamado a 40 municipios preguntando si están ampliando sus cementerios y la respuesta casi general es: “Llame más tarde que voy a averiguar, ¿me oyó, me “jescuchó”?… “¿Cómo no?, ¿cómo no?”. Ya va siendo hora de que el propio Genaro López, que tiene por qué saber de construcciones sencillas, de no observar movimientos con palas, cemento y varillas en el “Dugout” de los que manejan la pandemia, que levante la voz o inicie una campaña para que voluntarios que sepan hacer las mezclas “mata cholos”, concurramos a trabajar en esta materia en cada uno de nuestros pueblos, jamás esperar que colapsen los cementerios, como lo están haciendo los hospitales.

De la peste negra al bicho maligno de hoy, existe mucho tiempo y diferencia. La pandemia actual es un detallito comparado con los 150 millones que murieron en seis años de 1347-1353 en Eurasia. Además, los adelantos científicos de hoy son abismalmente mejores que en aquellos tiempos y dentro de días no faltarán las buenas nuevas de las vacunas: de Israel, gringos, rusos y japoneses.

No exponerse en aglomeraciones y obedecer con disciplina a las autoridades sanitarias, es lo que nos queda. Pero, mientras tanto, los necesitados que no estén recibiendo ayuda en sus encierros que griten fortísimo, aunque se sientan como perros ladrando frente a los espejos, alguien, ya sea del Gobierno o los inmersos en francachelas en Chiriquí, Río de Jesús o Arraiján, acudirán prestos en auxilio.

Por otro lado, y tal es necesario revisar a nivel nacional, aunque DS quiera que no sea necesario revisar la capacidad de los cementerios, vaya a ser más grande el dolor de los familiares de las víctimas, si ocurre la necesidad de fosas comunes.

Economista, escritor.