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18 de Sep de 2020

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Ricardo Arturo Ríos Torres

Columnistas

Una experiencia inolvidable

El Club Amigos de la Biblioteca, lo fundé en 1956, como bibliotecario del Instituto José Dolores Moscote, de allí surgen dos bibliotecólogas; es el antecedente del primer círculo de lectura que organizo en 1996, como catedrático de Cultura Literaria en la Universidad Católica Santa María La Antigua.

El Club Amigos de la Biblioteca, lo fundé en 1956, como bibliotecario del Instituto José Dolores Moscote, de allí surgen dos bibliotecólogas; es el antecedente del primer círculo de lectura que organizo en 1996, como catedrático de Cultura Literaria en la Universidad Católica Santa María La Antigua.

Huellas nace como expresión literaria del CLEC, lo dirigen los estudiantes; tiene proyección internacional con Humberto López Cruz en la Universidad de Orlando, en la Florida, incluso sus alumnos colaboran con reseñas y Jorge Consuegra desde Colombia lo acoge en la revista Libros y Letras. Los jóvenes detenidos en el Centro de Cumplimiento de Tocumen colaboran con artículos. Luego, ellos, siguen el ejemplo y publican su versión de Huellas. La vivencia con esos chicos, durante tres años, nos demostró que la lectura compartida los hizo crecer emocionalmente, ninguno de ellos volvió a delinquir. Los jóvenes detenidos participan en las presentaciones de libros en la USMA y Exedra, van a las Ferias del Libro en Atlapa, nadie se fuga, son conscientes de la oportunidad para superarse.

El Círculo de Lectura de la USMA de 1996 al 2003 presenta más de 125 libros, editamos más de 40 obras de autores panameños y de otras latitudes. María Gilma Arrocha, Errol Caballero, Eloy Fisher, Javier Riba Peñalba, Isolda de León, Ramón Francisco Jurado, Andrés Pizarro, Ramón Barreiro, Jesús Campos y Mercedes Arias surgen como escritores, entre muchos otros.

El círculo de lectura Guillermo Andreve lo coordino desde el 2003 con Isolda de León, al salir de la Usma.

Los círculos de lectura estimulan la creación literaria, orientan a los escritores noveles y promueven el desarrollo cultural del país. La praxis indica que se dan diferentes metodologías para las reuniones: se selecciona a un autor y una de sus obras o tres autores y los analizan. El círculo de lectura Guillermo Andreve deja a la elección de cada lector el comentario de las obras leídas, cada cual tiene plena libertad de decidir sobre las obras a exponer. El círculo de la Biblioteca Nacional escoge un autor e incluso complementa con una película basada en una novela.

La lectura realizada es lo importante, cada lector es soberano; se promueve el respeto y tolerancia a la opinión crítica de cada lector, de un libro se pueden hacer distintas y múltiples lecturas y todas son válidas. Lo esencial es compartir lo leído, decir qué le impresionó, cuál es la trama, qué personajes lo impactan, por qué los odia o los ama. La motivación entusiasma a otros a leer la obra; incluso usted tiene el derecho a manifestar que el libro no le agradó y explicar las razones; otro lector dirá lo contrario.

La participación en los círculos de lectura es voluntaria, nunca se establecen normas o requisitos, el cordón umbilical es emocional, de interés por la lectura. Usted entra y sale sin nada que lo comprometa; lo primordial es compartir las lecturas. La práctica nos indica que es más exitoso un círculo cuando incluye lectores de diferentes edades, profesiones y visiones del mundo. La interacción beneficia a todos, se enriquecen los lectores con múltiples vivencias.

Leer es el derecho a imaginar una sociedad más justa, con igualdad de oportunidades, el ser humano debe acceder libremente a los libros. Al leer tienes perspectivas con horizontes abiertos, aprendes a valorar cada cultura, a ser humilde; descubres un entramado de emociones con hilos infinitos.

La lectura promueve la postura crítica frente al devenir social. El ciudadano opina con fundamento sobre la problemática de la comunidad, es protagonista responsable de la vida democrática sin artificios. Aprende a razonar y escribir, mejora el vocabulario, redacción, ortografía.

El escritor necesita leer, leer, leer mucho. Si le interesa escribir sobre poesía, cuento, teatro, ensayo, novela debe documentarse con el género elegido, conocer a los principales autores, estilos, temas y esquemas conceptuales básicos de la escritura.

La literatura no se improvisa; no basta tener inspiración, se debe dominar la técnica. La cultura literaria es esencial, recomiendo La calle del espanto de Sir Richard Brooks, La metáfora de los espejos de mi autoría y La magia del Quijote de Isolda de León y Ricardo A. Ríos Torres.

El hábito de la lectura comienza desde la gestación de la criatura, la madre debe cantarle, leerle, darle amor. La lectura de cuentos y su dramatización motiva a leer. A los jóvenes es vital conocerlos en sus gustos, habilidades e inclinaciones, hay libros para cada lector.

El ejemplo es el mejor aprendizaje, si usted lee, sus hijos, amistades y familiares también lo harán.

Los círculos de lectura con diálogos creativos promueven el éxito de las Ferias del Libro. ¡Al leer somos mejores!

Leer nos conduce a una sociedad más efectiva y eficaz, más democrática. El lector es un ciudadano competitivo, reflexivo, con valores éticos y cívicos.

El derecho a leer es la llave para encontrarse con el pasado, comprender el presente y visualizar el futuro con esperanzas.

Recomiendo leer a los autores panameños, tenemos una literatura de muchos matices.

El sistema educativo, al hacer de la lectura su prioridad, garantiza un proceso de enseñanza-aprendizaje de máxima calidad.

El Panamá lector es sinónimo de progreso con niveles de vida óptimos.

Dedicado a Jorge Kam,pionero de la Cátedra de Cultura Literaria y del Círculo de Lectura de la USMA.

Historiador, docente, escritor.