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08 de May de 2021

Michael B. Caballero R.

Columnistas

Panamá: habilitadores económicos para el año 2021

“Se trata de una política económica sin exabruptos, de coherencia, de promoción de la inversión y, sobre todo, del respeto de la seguridad jurídica […]”

Ninguna proyección o vaticinio económico dado en el año 2019 pudo prever las consecuencias causadas por la crisis de salud producto de la COVID-19. El retador 2020 puso en jaque a los más robustos sistemas financieros y sociales del mundo, y terminó de resquebrajar a los ya golpeados.

La caída del producto interno bruto de Panamá significó un hecho a analizar, pues aun siendo una de las economías más estables de la región, el encabezar la lista de decrecimiento ofrece indicativos de medidas urgentes y de resguardo de los habilitadores económicos para el año 2021.

El Banco Mundial estima un crecimiento del 5.3 % para el 2021 y un 3.8 % en 2022. También proyecta para 2021 una recuperación del 5.3 % del PIB panameño. Aunque las proyecciones son alentadoras, las mismas están soportadas en la estabilización de los ecosistemas financieros, dejando de lado impericias por populismo o bien por agendas politiqueras.

En un análisis racional de hechos, hoy me enfocaré en dos sectores que serán vitales para garantizar el cumplimiento de las estimaciones.

Para el primero, citaré afirmaciones dadas por el Instituto Nacional de Estadística y Censo, INEC, que señaló que una de las industrias que le ha dado oxígeno a la economía panameña entre enero y septiembre es la generación de minas y canteras, que se ha expandido en un 23,2 %, en especial las exportaciones de mineral de cobre y sus concentrados, 74,2 % producidos por Cobre Panamá.

Cobre Panamá es el proyecto de inversión privada, a largo plazo, más grande en la historia del país, con B/.6.7 mil millones, y, según Indesa, el ecosistema económico de exportación de concentrado de cobre genera más de 39 000 empleos, tomando en cuenta todas las empresas, cooperativas y entidades que participan en la industria, esto es un dinamizador fundamental para la economía, al dejar en el país más de dos tercios de los ingresos generados.

La operación minera tiene un impacto en la producción total de la economía de $3472 millones, mientras que el impacto de la planta de energía es de $225 millones, por ejemplo. Visto de esta manera, el impacto en dólares de la producción representa el 85 % del impacto total del sector primario y el 20 % del generado por la industria manufacturera.

Otro sector de importancia notoria en la reactivación de la economía es el bancario. Según Carlos Berguido, presidente ejecutivo de la Asociación Bancaria de Panamá, ABP, Panamá es considerada una plaza financiera segura y, ante la inestabilidad de la región, muchos inversionistas se inclinan por la fortaleza que ofrece su centro bancario.

Calificadoras de riesgo internacionales también siguen evaluando al sistema financiero bancario del istmo como uno de los más fuertes de la región, lo que aporta en gran medida a la calificación soberana del país. Lo anterior, es resultado de la seriedad con la que han actuado los representantes bancarios ante la crisis, pero también a la responsabilidad demostrada por los clientes, el Estado y el regulador.

El Fondo Monetario Internacional opina -a su vez- que Panamá es uno de los países con la mejor percepción de riesgo en América Latina y tiene una de las mejores calificaciones crediticias, demostrando un desempeño muy sólido en sus indicadores de deuda durante los últimos años, por lo que, la estabilidad del sector será de importancia mayor para continuar oxigenando al país.

Son más los sectores que aportan y aportarán a la recuperación y estabilización de la economía. Hoy solo se analizaron -de manera general- dos y mientras estos dinamizadores gocen de reglas claras, las proyecciones podrán cumplirse. Proteger a dichos sectores significa una visión estadista para garantizar el futuro de la nación.

Se trata de una política económica sin exabruptos, de coherencia, de promoción de la inversión y, sobre todo, del respeto de la seguridad jurídica, para lograr la confianza de los inversores; en consecuencia, generar efectivo circulante y la reactivación económica nacional.

Consultor en Comunicación Corporativa.