30 de Nov de 2022

  • Raúl Rodríguez Araúz

Columnistas

La democracia se construye fortaleciendo las instituciones electorales

“Hay que reforzar las instituciones democráticas y hay que darles capacidad coercitiva, que les permita hacer valer la Ley Electoral para el fortalecimiento del sistema y estas instituciones protegidas nos darán como resultado mejores gobernantes […]”

Las instituciones electorales son las columnas vertebrales para fortalecer ese sistema que siempre hemos considerado como el mejor, pues la democracia, con sus aciertos y errores, es, sin duda, el mejor sistema de gobierno, el más representativo, el que permite la mayor participación de todos los sectores sin distingo de raza, religión o clases sociales, tal como lo establece nuestra Constitución Política, en su artículo 133 que reza así:

“No es lícita la formación de partidos que tengan por base el sexo, la raza, la religión, que tienda a destruir la forma democrática de gobierno”.

De la lectura de este precepto constitucional es meridianamente claro que se busca que nuestro sistema democrático sea inclusivo, y abre las puertas a la participación a todos los sectores de nuestro país, eliminando todo fuero o privilegio, lo cual se eleva a rango constitucional, para, de esta manera, eliminar cualquier resabio de tiempos pasados que pudiese existir y que, sin duda alguna, sucedió en la evolución hacia la democracia.

Como profesional del Derecho, estudioso del Derecho Electoral, conjugado con la experiencia adquirida en el Tribunal Electoral, órgano que atiende de manera privativa la materia electoral, con la sola excepción de las acciones de inconstitucionalidad contempladas en el Artículo 143 de la Constitución que establece: “El Tribunal Electoral tendrá, además de las que le confiere la Ley, las siguientes atribuciones que ejercerá privativamente, excepto las consignadas en los numerales 5, 7 y 10.

Numeral 11. Conocer privativamente de los recursos y acciones que se presenten en contra de las decisiones de los juzgados penales electorales y de la Fiscalía General Electoral.

Las decisiones en materia electoral del Tribunal Electoral únicamente son recurribles ante él mismo y, una vez cumplidos los trámites de Ley, serán definitivas, irrevocables y obligatorias.

Contra estas decisiones solo podrá ser admitido el recurso de inconstitucionalidad”.

Definitivamente que una manera de reforzar la democracia es fortaleciendo las instituciones democráticas, llámese, Tribunal Electoral, Fiscalía Electoral, Juzgados Electorales, Direcciones de Organización Electoral, las cuales deben, jurídicamente, tener facultades para no solo organizar y dirigir, sino para aplicar y hacer cumplir la Ley Electoral, que debe ser más rígida con relación a los candidatos, los partidos y los electores.

Deben dictarse severas medidas que puedan disuadir a todo aquel que se le ocurra jugar sucio en un proceso electoral y que no ocurra como en estos momentos, donde la legislación contempla sanciones para quienes cometan delitos electorales, pero no contiene penalidades para los que incitan a la comisión de dichos delitos y resulten beneficiados con los votos.

Se requiere una legislación general realizada en base a la doctrina y a las realidades nacionales para fortalecer el sistema y así obtendremos instituciones robustecidas, que darán como frutos, elecciones honestas en beneficio del país.

Definitivamente que los partidos políticos, su formalidad, seriedad y responsabilidad, constituyen la base de la democracia y estos, para fortificar el sistema y a ellos mismos, deben ser estrictos con su membresía. Deben tener principios y estatutos que se fundamenten en doctrinas con las que se identifique la mayoría de su dirigencia y que puedan constituirse en una real oferta política a la sociedad.

Todos debemos luchar por concientizar a los miembros, fortalecer los liderazgos en base a principios y presentar ofertas electorales que tengan como base verdaderas doctrinas y no que promuevan sus proposiciones con base al clientelismo que lo que hace es jugar con la necesidad del pueblo y que nos lleva a la desventaja de determinar quién es más responsable, ¿el que ofrece o el que pide?, ya que quien vende su apoyo en base a dádivas pierde el derecho a exigir en un futuro.

Es importante que nuestra sociedad sea instruida para que tenga la capacidad de distinguir entre una buena propuesta política para el bien de la nación, y una oferta electorera que solo proponga obsequios y no tenga mayores proyectos que respondan a los intereses de las mayorías.

Hay que reforzar las instituciones democráticas y hay que darles capacidad coercitiva, que les permita hacer valer la Ley Electoral para el fortalecimiento del sistema y estas instituciones protegidas nos darán como resultado mejores gobernantes y, sin duda alguna, se reforzará el Estado, porque a él arribarán los más capacitados y los que demuestren vocación para servirle al pueblo y no servirse del pueblo.

Ex diputado de la República y expresidente de la Asamblea Nacional