20 de Oct de 2021

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    Jorge Luis Prosperi Ramírez

Columnistas

Vacunas para todos contra la COVID-19: ¡lo más rápido posible!

“En este escenario, […], la alternativa obligada es buscar otras vacunas, y en la actualidad existen varias alternativas que han demostrado su efectividad […]”

La disponibilidad de vacunas contra la COVID-19 ofrece una bocanada de esperanzas renovadas a la humanidad. Sin embargo, para que podamos controlar al virus y cortar la transmisión, deberemos inmunizar de forma segura y rápida, por lo menos, al 70 % de la población, comenzando por la población más vulnerable, pero sin dejar a nadie por fuera.

Para nosotros, sin contar a los menores de 15 años, eso significa vacunar a más de dos millones de ciudadanos en los próximos meses. Y tiene que ser rápido, por la elevada circulación del SARS CoV-2 en la comunidad, a lo que se le suma ahora la aparición de mutaciones que han demostrado ser más virulentas que la versión original. Como afirma mi amigo el Dr. Jorge Medrano, “sin una intervención masiva y rápida, vacunando en todos los continentes a todos los grupos, las mutaciones del virus prevalecerán y pueden anular el esfuerzo. Este virus quedaría dando vueltas por el mundo y regresando blindado, y la vida y la economía desmanteladas, con una terrible inseguridad”.

Para atender esta necesidad urgente, el mundo, y nuestro país no escapa a ello, enfrenta múltiples desafíos. Ofrezco a continuación, sin ser exhaustivo, una mirada a los que considero más relevantes, así como algunas propuestas de intervenciones obligadas.

Lo primero y más importante, mientras se alcanza la cobertura efectiva del 70 % de la población, es que todos, Gobierno, población y sector privado, sigamos tomando las precauciones para mantenernos a salvo. Aunque estemos mostrando indicadores alentadores por cuatro semanas, no es el momento de relajarnos y abandonar los buenos hábitos adquiridos porque “ya viene la vacuna”. Si controlamos ahora la propagación del virus, disminuirán los enfermos, los casos y salvaremos vidas. Y lo más importante, como afirma la OMS, reduciremos las posibilidades de que surjan más variantes y se logre garantizar que las vacunas sigan siendo eficaces.

Sobre las vacunas propiamente dichas, el director de la OMS ha manifestado que: “habrá suficientes vacunas contra el COVID-19 para todos”, porque cada día se están desarrollando, aprobando y produciendo más vacunas. Sin embargo, ya existen señales claras de que algunos países están acaparando las vacunas, y pondrán restricciones de movimiento al producto, a fin de garantizar para sus nacionales la disponibilidad de las mismas. Estas barreras geopolíticas y comerciales impondrán un gran obstáculo al acceso a las vacunas que se produzcan en los países que las apliquen. Nos tocará a los demás países oponernos, en todos los foros, a estas medidas contraproducentes, que interfieren con el propósito global de derrotar esta enfermedad.

En ese sentido, Panamá, si la industria farmacéutica cumple, recibiría, durante el 2021, 450 mil dosis de la vacuna fabricada por la compañía Pfizer, a las que se sumarán las 216 mil dosis de la vacuna contra la COVID-19 de la farmacéutica AstraZeneca, a través del mecanismo COVAX. Esas vacunas serán suficientes para administrar las dos dosis de vacunación a un poco más de 300 mil panameños, apenas el 17 % de los 2 millones que necesitamos proteger para controlar la epidemia y evitar que surjan las temidas mutaciones.

En este escenario, que parece ser global, la alternativa obligada es buscar otras vacunas, y en la actualidad existen varias alternativas que han demostrado su efectividad, se están aplicando con éxito en otras latitudes, y podrían llenar los vacíos en eficacia, producción o distribución. Una de esas alternativas, la cual considero como obligada, es la vacuna rusa Sputnik-V, cuya eficacia conocida, de acuerdo la revista científica The Lancet, es de 92 % para prevenir la COVID-19 sintomática y 100 % efectiva para prevenir enfermedad grave por coronavirus. Huelga comentar que no necesita de los requisitos de enfriamiento que necesitan otras, y, su precio es menor que el de las demás disponibles.

La OMS está pendiente de validar el uso de emergencia para esta y otras vacunas que se están desarrollando, y espero que sea muy pronto. A nosotros y a todos los países, nos toca promover un entendimiento mundial para que todas las vacunas válidas puedan ser utilizadas lo antes posible en un esfuerzo conjunto.

Entonces, ¿qué estamos esperando? Esta situación es global y cada día habrá más países detrás de la vacuna Sputnik-V, y de las nuevas que vayan surgiendo. No podemos darnos el lujo de esperar hasta que otros, como ya nos ha ocurrido con la Pfizer, se nos adelanten, hagan los convenios para adquirir esta vacuna y después no haya para nosotros.

Debemos vacunar en el menor tiempo posible al mayor porcentaje de la población. Tenemos un Programa de Inmunizaciones que es de los mejores del continente; con la capacidad para la recepción, distribución, almacenamiento, vacunación y seguimiento de los vacunados; así como para la vigilancia de reacciones adversas. Pero esa capacidad estrategia y técnica en el nivel nacional, regional y local de nuestro territorio no es suficiente. Es necesario que nuestras autoridades negocien de manera transparente, oportuna, eficiente y efectiva la adquisición de las vacunas en un mercado complejo, donde con seguridad estarán presentes los incentivos perversos de todo tipo para atrapar a una clientela desesperada por el producto.

Médico, exrepresentante de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

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