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12 de Apr de 2021

Allan Pérez

Columnistas

Cuando el ministro acapara toda la atención

“Señores jerarcas del sector, no siempre son ustedes la noticia y, recuerden: la información no es potestad de unos pocos, sino de la gran mayoría que la necesita, en este caso, todos los productores y panameños”

Según datos del Banco Mundial, entre 2010 y 2015 la participación de la agricultura en el PIB de Panamá fue, en promedio, de 3.3 %, por debajo del promedio de 5.2 % de América Latina y el Caribe. Hasta el momento las cifras no han variado. ¿Por qué? Diversos motivos: falta de tecnologías, inadecuado control de calidad y plagas, falta de asociación de los pequeños y medianos productores para obtener mayores y mejores beneficios, erróneas políticas gubernamentales y, sobre todo, escasa divulgación e información de lo que hacen los profesionales de las ciencias agropecuarias a lo largo y ancho del país.

Constantemente el sector agropecuario a través de los profesionales de las ciencias agropecuarias genera información importante para pequeños, medianos y grandes productores. Para Juan, que siembra otoe en Darién, Pedro que cultiva ñampí en Chiriquí, Carlos, que produce porotos en Veraguas, José que cultiva maíz en Los Santos y María que siembra guandú en Veraguas.

Pero no solo para los productores la información es importante, también para los consumidores que diariamente reclaman acceso a nuevos datos. No hay que olvidar que el consumidor de hoy cuestiona, duda, busca respuestas.

Lamentablemente, en nuestro país la mayor parte de la información agropecuaria, la acapara una sola persona: el ministro de Desarrollo Agropecuario de turno, independientemente de quien sea. Solo él o directores de entidades agropecuarias comunican. Casi siempre son declaraciones relacionadas con medidas e instrumentos que aplica el Estado con el fin de lograr el desarrollo socioeconómico del entorno rural. A estas informaciones los medios de comunicación social del patio le dan cierta relevancia por aquello de que provienen de un alto funcionario. Tienen un inconveniente, son pasajeras, políticas y fáciles de olvidar.

Si revisamos los periódicos de la localidad, la mayor parte de las informaciones agropecuarias -que aparecen en estos medios impresos, como dijimos anteriormente- las acaparan el ministro o directores del sector. Pero esto no es malo, lo malo es que hay quince días y hasta un mes que el sector agropecuario no existe para estos medios. Ni hablar de los televisivos donde solo aparecen denuncias de los productores. ¿Por qué?, simple, quienes tienen la responsabilidad de producir informaciones no lo hacen. Da la impresión de que solo están a la espera de lo que puede o debe decir el ministro en un momento determinado.

Cuando el ministro interviene sobre un hecho específico los relacionistas públicos montan una dinámica: conferencia de prensa para difundir información a un público seleccionado (comunicadores sociales), evento que requiere de una cuidadosa preparación que permite manejar diferentes opciones y un perfecto análisis de la información que se va a difundir. El ministro se acompaña de sus colaboradores más cercanos. Todo un espectáculo.

Pero, mientras el ministro y directores alardean de expertos en la cosa agropecuaria frente a periodistas, micrófonos y luces y, mientras tratan de “crecer” adulando al presidente de turno con exageración inaudita, en Río Grande de Penonomé el técnico Tomás Solís, a través de un día de campo, ofrece a productores capacitación en el manejo y cultivo de la sandía de exportación; en la costa abajo de Colón el técnico Iván Pérez conversa con productores de tubérculos sobre estrategias de comercialización; en Tonosí, el técnico José Vega brinda capacitación a arroceros sobre enfermedades que atacan este cultivo y, en Santa Fe de Veraguas, el técnico Luis González enseña a lugareños a producir ñame orgánico. ¡Qué belleza!

Tristemente muchas de estas informaciones que se generan en el campo, donde no hay luces ni micrófonos son exclusivas solo para ciertos productores que asisten a estos eventos. Casi siempre pasan inadvertidas para agricultores de otras áreas o regiones y medios de comunicación social, porque el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) no tiene un sistema efectivo de comunicación y divulgación que las haga públicas o ponga al alcance de todas las personas y panameños que las necesitan.

Esto, por un lado, por el otro, los técnicos agropecuarios no están facultados para divulgar a través medios de comunicación del área sus trabajos, experimentos e investigaciones. Por consiguiente, casi todo el esfuerzo que hagan para desarrollar el agro y el país se queda en los escritorios y agrotecas durmiendo el sueño eterno.

Y si por lado de los extensionistas llueve, por el lado de los agro - relacionistas públicos no escampa. En las entidades públicas del sector la constante es que solo ellos se creen “capacitados” para manejar la comunicación, divulgación e información de sus instituciones. Craso error. Estos profesionales no están para rendirle culto a la personalidad de sus jefes inmediatos, como viene ocurriendo actualmente, sino para construir y conservar una imagen positiva del ministerio o institución; para ayudar a los productores no solo a vender más, sino también para ayudarlos a ganar nuevos mercados y generar un valor agregado; para coadyuvar en el desarrollo de un sector competitivo, que a la vez sea con crecimiento y desarrollo justo, ético y responsable y anticiparse a los cambios y estar listos para actuar.

Es por ello que los ministros y directores de turno del sector agropecuario deben comprender que la divulgación solo se alcanza cuando quien posee la información adecuada y oportuna la coloca al alcance de los demás. Si no se comunica y explica lo que hace Santiago Gómez en su finca de La Canoa en Herrera, estaremos en desventaja respecto a otros productores, otras regiones y otros países. Señores jerarcas del sector, no siempre son ustedes la noticia y, recuerden: la información no es potestad de unos pocos, sino de la gran mayoría que la necesita, en este caso, todos los productores y panameños.

Periodista agropecuario y docente universitario.