25 de Sep de 2021

Zulay Rodríguez Lu

Columnistas

Economía capitalista disfrazada (IV)

“Los bancos, en plena pandemia, siguen teniendo ganancias y no les interesa ser solidarios, a pesar de la ayuda gubernamental que han recibido, en plena pandemia […]”

Luego de la comparecencia del señor AMAURI CASTILLO, superintendente de los Bancos, a la Asamblea Nacional, el día 8 de marzo del 2021, se confirmó que el sistema bancario de Panamá está robusto, que mantiene una buena liquidez que asciende a 65 % y, además, tiene una buena adecuación de capital, es decir, la solvencia está en 15.7 %.

Cerraron el 2020 con un total de activos de B/.130 352 000.00. A pesar del lloriqueo y de la estrategia de hacerse las víctimas de políticas populistas, los bancos crecieron en el año 2020, 4.3 %, cifra que supera, a pesar de la pandemia, el crecimiento del año anterior. En consecuencia, el cuento de que quebrarían por la moratoria no era más que una gran mentira.

A pesar de ello, siguen mintiéndole al pueblo panameño, al manifestar que la moratoria fue mala, porque adolecía de elementos prácticos, técnicos y científicos, para instrumentar una moratoria bancaria. El ego y la prepotencia de creerse superiores no lo pueden disimular, creen que somos ignorantes.

Por si fuera poco, el mismo superintendente manifestó, y así consta en actas, que el Gobierno les ha creado un fideicomiso para el estímulo al sistema bancario, por la suma de mil millones de balboas, que no se han usado porque no los han necesitado. Confesó, igualmente, que los depósitos externos aumentaron de 30 800 millones de balboas en 2018, a 32 257 millones de balboas a diciembre de 2020.

Igualmente, manifestó que los depósitos externos provenientes de Colombia aumentaron de 4826 millones de balboas en 2018, a 4248 millones de balboas en 2019; y, a 4851.5 millones de balboas a diciembre de 2020. Los bancos, en plena pandemia, siguen teniendo ganancias y no les interesa ser solidarios, a pesar de la ayuda gubernamental que han recibido, en plena pandemia, aun cuando siempre tuvieron liquidez, y que el mismo Amauri Castillo cuantificó sus ganancias en varios billones de dólares.

Entre otras cosas, quedó retratado de cuerpo entero, al expresar que la oficina de reclamos contra los bancos de la Superintendencia no funciona, llegan muy pocos casos y casi todos se deciden a favor de los bancos. Esto, debido a la escasa información al respecto y una ausencia total de promoción de los derechos de los clientes bancarios. En la actualidad, solo investiga cuatro casos que no concuerda con los miles de quejas que a diario se tienen, sobre el abuso de los bancos.

El papel de fiscalización de la Superintendencia de Bancos sigue siendo vergonzoso, porque seguimos en las listas discriminatorias de la Unión Europea y la GAFI, para colmo, tiene el descaro de decir que es por culpa del sector no financiero.

Aceptó que hay un ejercicio ilegal de remesas en el país, pero no hace nada por investigar y sancionar a quienes llevan a cabo actividades ilícitas, en el envío de estas, a pesar de que ha sido notificado por escrito de ello, por la suscrita.

No le ha interesado, en lo más mínimo, adelantar ni una sola investigación por cláusulas abusivas en los contratos de servicios bancarios, como Poncio Pilato se lavó las manos, al decir que eso les corresponde a los tribunales jurisdiccionales que demoran años, entre tres (3) a 15 años para dictar un auto o sentencia.

Justificó la penalización que le cobran los bancos a sus clientes, cuando estos pagan sus préstamos por adelantado, aduciendo que al pagar los préstamos por adelantado los bancos perderían; es decir, no se ganarían el dinero que han fijado a través de los altísimos intereses que cobran. Por supuesto, no quiso contestar para que en Panamá exista la figura del “ombudsman” bancario, para defender los derechos y garantías de los clientes bancarios.

Y, como las mentiras tienen patas cortas, el cuento de que van a quebrar, o que se van a ir de Panamá, si se incorpora al Código Penal el delito de usura y se legisla a favor del pueblo panameño para poner topes a los intereses bancarios, se les vino abajo con la noticia de que la calificadora, con la noticia publicada el pasado 15 de abril de 2021, en el periódico El Economista, que publicó que la calificadora Moody's cambia de negativa a estable la perspectiva de la banca de Panamá.

Moody's señala que, a pesar de la caída de 17.9 % del PIB en el año 2020, la perspectiva estable que ve en el sistema bancario panameño está respaldada por “los niveles de capitalización relativamente altos, el financiamiento interno estable y los activos altamente líquidos”. Indica que, según cifras oficiales, la liquidez legal está en 63.5 % al cierre de 2020, mientras que el índice de adecuación de capital sobre activos ponderados por riesgo es de 15.89 % para el Centro Bancario, casi el doble del mínimo que exige la Ley que es de 8 %.

Por ello, la necesidad de discutir el Proyecto 420, que ayudaría al más de 1 millón doscientos mil panameños que se encuentran desempleados, con contratos suspendidos y en la informalidad, para que puedan pagar sus deudas, con intereses cónsonos al mercado internacional, y, de esta manera, que circule el dinero y fortalecer la economía en Panamá.

Abogada, diputada de la República.