17 de Sep de 2021

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Jaime Cheng Peñalba

Columnistas

Victoriano Lorenzo: líder popular y estratega militar

“Victoriano Lorenzo sigue vigente, después de 118 años, porque su figura representa lo que un dirigente popular debe ser en todo momento”

Era mediados de mayo de 1903, cuando la noticia sobre el fusilamiento de Victoriano Lorenzo corrió como pólvora encendida en los intramuros de la antigua ciudad de Panamá (hoy barrio de San Felipe). Victoriano Lorenzo sería acusado de asesinato, juzgado, condenado y ejecutado en cuestión de horas, para que no hubiese ningún percance que impidiera este aberrante desenlace.

Al igual que muchos hechos de la historia en la que destacan figuras de las entrañas del pueblo humilde, a Victoriano se le quiso tildar de delincuente común y empañar su imagen legítima de líder campesino. Curiosamente, a estos personajes y acontecimientos se les ha ido sacando poco a poco de las difusiones de los medios de comunicación masiva e incluso en gran cantidad de centros educativos casi que ni se les menciona en las clases de historia. Es la conspiración del poder económico y político vigente desde la separación de Panamá de Colombia, que no puede permitir que alguien ajeno a su clase sea un héroe.

En la época de Victoriano Lorenzo existió un atropello atroz por parte de los que se creían con el derecho de poseer las mejores tierras en Panamá. Para quitarles las tierras a los campesinos, se recurría al chantaje y la amenaza. El Gobierno y la policía local eran cómplices de estos despojos. Si un humilde indígena o campesino no quería ceder o vender sus tierras a un hacendado local, sencillamente se le acusaba de cualquier cosa para tenerlo prisionero y así quebrantar su rebeldía. Este no fue el caso de Victoriano, quien fue acusado injustamente de asesinar a Pedro Hoyos y condenado a nueve años de cárcel en una prisión de máxima seguridad ubicada en Chiriquí. Durante el tiempo que Victoriano estuvo en el encierro, lejos de amilanarse o compungirse, se dedicó a estudiar cuanto libro le caía en la mano. Estudió leyes y casi se puede decir era un abogado autodidacta. También aprendió a cortar cabello, carpintería y otras destrezas, pero en su mente jamás se desvaneció el anhelo por un sistema justo de repartición de la tierra y la igualdad política para su gente.

La decisión de Victoriano de unirse a la facción política liberal obedece al hecho de que estos levantaron la consigna de libertad e igualdad en la repartición de la tierra, que no era más que una proclama para lograr el apoyo en la lucha de los más desfavorecidos, en este caso los indígenas y campesinos. Es por muchos conocidos que tanto liberales como conservadores eran expresiones del poder económico y político. La única diferencia estaba sustentada en el hecho de que los liberales habían sido marginados durante décadas del poder político y esto da origen a la lucha.

Es más, Victoriano Lorenzo representaba un verdadero peligro para los bandos antes mencionados, porque su figura era símbolo de insubordinación popular, razón por la cual había que eliminarlo.

Muy curioso que, luego de la “paz forzada” por los EE. UU. en el acorazado Wisconsin, se mande de inmediato a aprender a Victoriano, utilizando el engaño para tales fines. Supuestamente el propio sector con el cual Victoriano luchó (liberales) le habían prometido desestimar todas las acusaciones y brindarle una amnistía para él y sus seguidores, más no fue así. Es por ello que sus últimas palabras al frente de la muchedumbre que se dio cita para ver su ejecución dan cuenta de la traición de la cual fue objeto: “A todos los perdono, yo muero como murió Jesucristo”.

Victoriano Lorenzo sigue vigente, después de 118 años, porque su figura representa lo que un dirigente popular debe ser en todo momento. Encarna la autoformación, es decir, un líder o dirigente debe ser una persona con conocimiento y con un léxico adecuado. No puede ser el centro de escándalos o actos de corrupción, como existe hoy. Un verdadero líder habla con el corazón y no con doble rostro. Un verdadero líder siente en carne propia lo que padece su pueblo y no se vende, por más privilegios que le prometan como aconteció con Victoriano. Un verdadero líder lucha por su ideal hasta el fin, pues sabe que los hombres pasan, pero los ideales perduran. Un verdadero líder tiene que dar el ejemplo de valentía: Victoriano Lorenzo, hasta sus últimos momentos, mantuvo la serenidad de un hombre con convicciones inquebrantables, es por ello que hoy le recordamos como un ejemplo de la juventud y como un hombre que murió para seguir vigente por siempre en el corazón de todos los panameños honestos y luchadores.

¡Viva Victoriano Lorenzo: tu lucha siempre será recordada!

Sociólogo y docente panameño.