25 de Sep de 2021

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Jorge Luis Prosperi Ramírez

Columnistas

Destino turístico sostenible y control de la COVID-19

“[…] es imprescindible planificar una reinvención turística que tenga como eje la sostenibilidad, que aporte valor añadido a la economía en su conjunto, que mantenga como prioridad la protección de la salud de las personas y el ambiente […]”

Muchos panameños aspiramos a que nuestro país sea un destino turístico sostenible y competitivo con la oferta que ofrecen otros países de Centroamérica, el Caribe, y ya no digamos sur y norte América y Europa. Aunque reconozco que no hemos puesto nuestro mejor esfuerzo por desarrollar ese importante campo de la economía, y tenemos mucho que mejorar en términos de hospitalidad; también poseemos gran riqueza y diversidad natural y cultural, amén de una posición geográfica muy estratégica para los negocios y acuerdos políticos mundiales; todo lo cual constituye una excelente oportunidad para reinventar el turismo en Panamá, ajustándonos a las nuevas exigencias de mercado.

En ese afán, la semana pasada participamos oficialmente en la Feria Internacional de Turismo, Fitur 2021, realizada en Madrid. Allí, nuestro ministro de Turismo firmó, en nuestro nombre, un Memorando de Entendimiento con el secretario general de la Organización Mundial de Turismo, OMT, por medio del cual la OMT lanza junto a Panamá iniciativas enfocadas en la creación de nuevas experiencias turísticas, conectando así el sector empresarial de Panamá con la innovación de nuestro Plan Maestro de Turismo Sostenible 2020-2025. Nuestra meta es que el país sea reconocido como un destino turístico sostenible de clase mundial, gracias a la extraordinaria riqueza y diversidad de su patrimonio natural y cultural, y a la calidad de sus servicios.

El Plan reconoce que, antes de la pandemia, el avance de la industria turística no era el esperado y explica las razones, destacándose entre ellas, el hecho de que, “los competidores han crecido y reforzado su oferta, con mejoras en el producto, en la comercialización, en el marketing y branding”. Esta realidad cobra especial relevancia en tiempos de pandemia, nos da la oportunidad de replantearnos cómo ha de ser el sector turístico y su aportación a las personas y al planeta. Pero, no podemos perder de vista que, los competidores están pensando justamente lo mismo que nosotros, y también se están repotenciando para satisfacer las necesidades emergentes de los turistas en el escenario Pos-COVID-19.

Sin embargo, la epidemia de COVID-19 está lejos de ser controlada. Desde hace un mes mantenemos un discreto, pero claro aumento sostenido de los casos de la enfermedad reportados diariamente. Este aumento es debido principalmente al incremento de la incidencia en las provincias de Chiriquí, Veraguas, Panamá Oeste, Coclé y recientemente en varios corregimientos de la ciudad de Panamá, donde se concentran los hoteles, restaurantes, bares, casinos, cines, sitios de eventos y reuniones, etc. Pero estamos avanzando, se llevan a cabo intervenciones estratégicas en las provincias más afectadas y mantenemos un intenso programa de vacunación nacional, con el propósito de alcanzar lo antes posible el 70 % de cobertura necesario para alcanzar la inmunidad colectiva y frenar la epidemia.

Es claro entonces que, el desarrollo del Plan debe ser cauteloso y coherente, proporcional a la amenaza para la salud pública y el avance de las intervenciones para controlarla. Debe basarse en la evaluación de riesgos locales, involucrando a todas las partes de la cadena de valor del turismo: organismos públicos, empresas privadas, población y turistas. Como reconoce la propia Autoridad de Turismo, la gestión de la propuesta nacional deberá ser muy objetiva, científica y responsable de las medidas de bioseguridad para el control de la epidemia. De lo contrario, corremos el riesgo de volver al confinamiento como única alternativa. Por otro lado, la misma situación epidemiológica se presenta en la mayoría de los demás países, por lo que garantizar la bioseguridad será clave para el éxito del Plan.

Esta crisis, como señala la ONU, “es también una oportunidad sin precedentes de transformar la relación del turismo con la naturaleza, el clima y la economía. Es la hora de volver a plantear la manera en que el sector afecta a nuestros recursos naturales y ecosistemas, partiendo de la labor que ya se ha hecho en materia de turismo sostenible, y avanzar en la transición hacia una economía turística neutra en carbono y resiliente”. El país que ofrezca la mejor oferta en términos de variedad, calidad, precios y seguridad, será el más favorecido.

Para terminar, solo me resta subrayar que, el turismo es uno de los sectores más dinámicos y que más empleos crean, pero ha sido uno de los más perjudicados por la crisis actual, afectando desde hace más de un año, la subsistencia de miles de trabajadores, sus familias, y las personas que se quedaron sin posibilidad de esparcimiento. Es imperativo recuperar estos puestos de trabajo, y estimular el crecimiento de la actividad; y eso solo lo podremos lograr en la medida en que nuestro país siga avanzando en el control de la epidemia que permita el levantamiento gradual y progresivo de las restricciones.

Para eso, es imprescindible planificar una reinvención turística que tenga como eje la sostenibilidad, que aporte valor añadido a la economía en su conjunto, que mantenga como prioridad la protección de la salud de las personas y el ambiente, que ofrezca niveles suficientes de seguridad para residentes, visitantes y población y; que favorezca la distribución equitativa de las riquezas generadas por la actividad.

Médico, exrepresentante de la Organización Mundial de la Salud (OMS).