06 de Dic de 2021

Columnistas

¿Realidad o fábula? … Una opinión

En situaciones de crisis, como la que vivimos en Panamá, generar cambios favorables a la mayoría ciudadana exige, ante todo, precisar las causas, muchas de las cuales parecen asociadas al colonialismo mental; consecuencia del lavado cerebral que hacen los factores reales de poder, con sus instrumentos.

En situaciones de crisis, como la que vivimos en Panamá, generar cambios favorables a la mayoría ciudadana exige, ante todo, precisar las causas, muchas de las cuales parecen asociadas al colonialismo mental; consecuencia del lavado cerebral que hacen los factores reales de poder, con sus instrumentos.

La gesta heroica del 9 de Enero de 1964 fue factible, porque, en aquellas calendas, el plan curricular incluía Ética, Historia de las Relaciones entre Panamá y los EE. UU., Filosofía, Lógica, Geografía Política y Económica, etc., y, además, porque existían organizaciones estudiantiles, en cuyo seno se debatía la problemática social; situación que al capital financiero y su aliado interno, concentrado en la partidocracia, los convenció de desmantelar, gradual y progresivamente, la educación; eliminaron esas materias y de paso, las organizaciones estudiantiles; según ellos, “causas de la insubordinación”, que expulsó del paraíso a sus amos y suspendió, temporalmente, el usufructo del Canal.

Tres años después, el pueblo rechazó el proyecto Tres en Uno. En febrero del 68, las fuerzas de ocupación “vaticinaron” el golpe militar del 11 de octubre; aunque muchos prefieren ignorar, aquellos tenían oficina al lado de la jefatura de la Guardia Nacional, con personal propio e informantes de alto nivel, pagados; el resto fue carpintería y maquillaje.

En 1969, “otro golpe”, les permitió reacomodar las fichas y mejorar la imagen del nuevo jefe, a quien Nelson Rockefeller inmediatamente conectó al mundo financiero, iniciando la cascada de “préstamos para el desarrollo”, condicionados todos a los programas de ajuste estructural.

Aprobados los tratados, que algunos “nacionalistas” aún consideran ventajosos, coincidiendo con Kissinger, que concluyó: “no volveremos a tener oportunidad de resguardar nuestros verdaderos intereses en el Canal en condiciones tan favorables como las que se han negociado”.

La oligarquía festejó la horrenda e infame invasión, sin importarle que el Gobierno norteamericano sostuviera la legalidad de la misma, porque el Tratado de Neutralidad los facultaba; probablemente porque les permitió recuperar el control del poder político, el cual no han soltado y de concurrir a las urnas en el 24, lo vuelven a legitimar.

Cincuenta y tres años después del golpe militar, la política económica se mantiene tal cual, concentrando el poder económico y profundizando las desigualdades sociales; el crecimiento vertiginoso del endeudamiento solo implica mayor dependencia y menoscabo, tanto de la autonomía del Estado como de la identidad nacional.

Ahora, ¡con la educación postrada, las organizaciones sociales cooptadas, Pandora en ebullición, la Universidad cerrada y tramitando la venta de sus terrenos, de exigir los acreedores pago en especie, formalizarían la colonia, con más facilidad, porque el sometimiento y la abyección van a la par, mientras algunos siguen viendo lo negro de la uña y otros se rasgan las vestiduras por el “avance del comunismo”! Refundar la nación y construir un nuevo pacto social, exige trabajo formal, para reconocer la realidad que yace bajo la espesa capa de falsedades, confusión y distracción, propaladas por los medios de manipulación social.

El referéndum jamás será por concesión, el proceso constituyente demanda unidad y participación. Separamos la paja del trigo y luchamos por el referéndum o vuelven a cambiar su instrumento, perpetuando la fraudulenta y obsoleta democracia representativa. Basta de fábulas, ¡Constituyente ya! Usted ¿qué opina?

Médico

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