06 de Dic de 2021

Columnistas

La democratización de la energía empodera a los ciudadanos

“Estas innovaciones técnicas han permitido […], […] facilitar enormemente el llevar energía a los 800 millones de habitantes del planeta que aún, […], no cuentan con ese servicio básico, de los cuales alrededor de cien mil familias corresponden a nuestro país”

En Panamá, estamos dando pasos importantes para formular e implementar la agenda de transición energética, alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y los compromisos del Acuerdo de París, teniendo como prioridad lograr el acceso universal de todos los habitantes a fuentes modernas y renovables de energía, y teniendo como hito el año 2030.

A nivel internacional, la transición energética está orientada por las denominadas 3D: Descarbonización, Digitalización y Descentralización de los sistemas energéticos; sin embargo, hay una cuarta D, la de Democratización, que no es más que una profundización de la descentralización técnica con plantas de generación de menor tamaño más cercanas a los centros de consumo, como las ciudades o polos industriales, hacia un modelo energético en donde los consumidores, o mejor dicho, los ciudadanos son los protagonistas.

En este punto es importante resaltar dos aspectos:

Primero, el gran avance en términos tecnológicos del sistema eléctrico, con fuentes más limpias, pero sobre todo más modulares por la simplicidad para su instalación en pequeña escala y accesibles por la importante reducción de costos de adquisición y mantenimiento para la mayoría de los ciudadanos (paneles solares, baterías, cargadores de vehículos eléctricos, etc.).

Y, en segundo lugar, la digitalización de estas infraestructuras a través de aplicaciones móviles, uso de internet de las cosas, “Blockchain”, “big data” y redes inteligentes, etc.

Estas innovaciones técnicas han permitido no solo mejorar muchos aspectos para los clientes ya conectados a las redes eléctricas, sino facilitar enormemente el llevar energía a los 800 millones de habitantes del planeta que aún, en pleno siglo XXI, no cuentan con ese servicio básico, de los cuales alrededor de cien mil familias corresponden a nuestro país.

Adicionalmente esta democratización no es solo a nivel de cada país, sino que además geopolíticamente implica el pasar de mercados globales de petróleo y otros combustibles fósiles, con los grandes yacimientos concentrados en unos pocos sitios del planeta, hacia mercados regionales eléctricos, en donde las fuentes de energía primaria, como las solares, eólicas, hídricas y marinas están mucho más disponibles para una gran cantidad de regiones.

Nuestros sistemas energéticos no fueron diseñados para ser planificados ni gestionados en esta nueva realidad, debemos adaptarnos. La democratización que trae consigo la transición energética es el primer paso en una revolución que estamos experimentando, en lo económico, social y político, que va más allá de la innovación tecnológica sobre las formas en que producimos y consumimos energía. Es el nuevo rol del ciudadano como centro de las políticas públicas que crea la figura del PROSUMIDOR (productor y consumidor al mismo tiempo).

La agenda de transición energética está sentando las bases para que, en Panamá, la mayor parte de nuestros ciudadanos, a nivel personal, de empresas u organizaciones, pueda aprovechar al máximo estas oportunidades para contar con energía segura, confiable, más económica y de mejor calidad. No es solo para legar un mejor futuro a nuestros hijos y nietos, es el presente y lo estamos construyendo juntos.

Abogado

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