03 de Dic de 2021

Columnistas

Gesta heroica de La Villa de Los Santos. La verdadera independencia

“Cuando el Libertador Simón Bolívar dijo que esta patria por sí misma se había dado la libertad, créase, se refirió a la gesta del pueblo santeño”

En primera instancia, quiero declarar que el movimiento de Emancipación del pueblo y los próceres santeños es único en la historia de Panamá. Puede considerarse el más prístino, viril y audaz, decisión de emanciparse por su propia voluntad del poderío español; y sin recibir apoyo alguno de ningún otro pueblo o provincia y mucho menos, de la ciudadela de Panamá. El movimiento del 10 de Noviembre de 1821 es la única referencia de lucha y decisión bélica (“bellum”, en su sentido romano) de actuar contra las tropas realistas acantonadas en La Villa de Los Santos. Fue la expresión y voluntad popular, aupada por el deseo de la libertad política, lo que inspiró al pueblo y a los próceres santeños a determinar su futuro por sus propias armas.

En ello no hubo ninguna otra manifestación, fue en la solitariedad, en el arrojo de este pueblo de sus hombres y mujeres.

La situación del interior panameño era simplemente devastadora, no había tierras, y se cobraban todos los impuestos dentro de la miseria de la población. Las noticias de los triunfos del Libertador Simón Bolívar hicieron muchísimo apoyo en ese ánimo de enfrentar a los realistas.

Pasemos al hecho, luego de que se da la revolución en La Villa de Los Santos ese 10 de Noviembre de 1821, los demás pueblos del interior estaban preocupados y todos tomaron distancia de lo que consideraban la “osadía santeña”. Ningún otro pueblo se declaró independiente, solo los santeños, por ello los otros pueblos creían que esa acción podría traer serias repercusiones militares y políticas sobre quienes se atrevieran a apoyarles. Así, desde Chiriquí a Veraguas a Coclé, inclusive Portobelo, ningún pueblo se manifestó a favor ni los secundó, el temor era muy grande.

En la ciudadela de Panamá, se desprende del mismo prócer don Mariano Arosemena, la proclamación de la Independencia de los santeños era un exabrupto, y cito textualmente su obra “Independencia del Istmo”, página 41. Dice así: “Aparece un movimiento reaccionario en la Villa de Los Santos, proclamando la Independencia, aunque de una manera irregular y deficiente, pues aquellos habitantes no declararon el gobierno que se daban, eran unos novicios, se contentaron con declararse independientes…, pero aquel levantamiento popular, hizo sin embargo una fuerte impresión en esta ciudad”.

De lo dicho por don Mariano Arosemena, el cual para 1867 escribe esta obra y tiene los recuerdos aún en su memoria de los sucesos de la Independencia, se desprenden varios puntos importantes.

Primero: reconoce que solo La Villa de Los Santos se declaró independiente, ningún otro pueblo los secundó. Segundo: que había una marcada diferencia entre los notables urbanos y los notables rurales. Cada uno veía la independencia desde ópticas y acciones distintas, que ya nosotros conocemos. Y cada uno enfrentaba situaciones económicas distintas.

Tercero: el movimiento santeño tomó, repito, tomó, por sorpresa a los notables de la ciudadela de Panamá, e incluso, los molestó y fueron objeto de crítica por una simple razón, tuvieron más coraje y decisión a la hora de enfrentar al poder monárquico. Y cuarto: reconoce que es el movimiento santeño el que los obliga a tomar una decisión; la decisión de independizarse. Porque sabemos que José de Fábrega trató de convencer a los santeños, por orden de los notables de la ciudadela, y en el silencio cómplice de los demás pueblos del interior que no actuaron hasta después del 28 de Noviembre, por ello en ese ínterin del 10 al 28 intentaron, a través del coronel Fábrega, obligar a los santeños a abjurar de la independencia, pero no lo lograron, cuando les tocó reafirmarse, lo hicieron, según se menciona en el texto “El Panamá Hispano”. Cuando el Libertador Simón Bolívar dijo que esta patria por sí misma se había dado la libertad, créase, se refirió a la gesta del pueblo santeño. Prístina, viril y audaz. El valor de pocos, inspiró a muchos.

¡Salud, y viva esta patria tendida sobre un Istmo!

Profesor en Filosofía e Historia, licenciado en Derecho.

***