03 de Dic de 2021

Columnistas

La capturada 'medicina basada en la evidencia'

“Lo dicen editores y exeditores de las revistas médicas más prestigiosas y de mayor impacto en el mundo, te dicen que te cuides, porque te están engañando de modo sistemático”

“Las revistas médicas se han convertido en un importante pero no reconocido obstáculo para la difusión de la verdad científica. Las revistas médicas han degenerado en operaciones de lavado de información para la industria farmacéutica”. Lo escribió en 2004 Richard Horton, siendo editor en jefe (desde 1995 hasta la actualidad) de Lancet.

El mismo año, Marcia Angell, quien durante 21 años había sido editora del New England Journal of Medicine (NEJM), incluyendo editora en jefe durante sus últimos dos años allí, expresó que “simplemente ya no es posible creer mucha de la investigación clínica que es publicada, o confiar en el juicio de médicos expertos o en guías médicas autorizadas. Esta es una conclusión que no me genera placer alguno, a la que arribé lentamente y con renuencia, a lo largo de mis más de dos décadas como editora del New England Journal of Medicine”.

Otro: “El movimiento de la MBE ha sido capturado. Incluso sus proponentes sospechan que algo anda mal. La industria lleva a cabo una gran parte de los ensayos aleatorizados más influyentes. Los hacen muy bien, puntúan mejor en los criterios de 'calidad', y son más pronos que los ensayos no patrocinados por la industria, a ser publicados. Es solo que con frecuencia hacen las preguntas equivocadas con las dianas intermedias incorrectas, los análisis equivocados, los criterios equivocados para [determinar] el éxito (e. g. grandes márgenes para no-inferioridad), y las inferencias erradas, ¿pero a quién le importan esas incomodidades menores? La industria también está patrocinando un gran número de metaanálisis. De nuevo, obtienen sus conclusiones deseadas”. John P. Ioannidis en 2016. No hay nadie en Medicina que ignore quién es Ioannidis, que, entre otras referencias, es el autor del artículo más citado en la historia de la literatura médica.

“El ejemplo más conspicuo de la dependencia de las revistas médicas respecto de la industria farmacéutica es el sustancial ingreso [que reciben] por publicidad, pero esta es, opino, la menos corruptora forma de dependencia. Los anuncios pagados pueden ser engañosos y las utilidades contarse en millones, pero los anuncios están allí a la vista de todos, para ver y criticar… El problema mucho mayor está en los estudios originales, particularmente los ensayos clínicos, publicados por las revistas médicas. Lejos de desconfiar de estos, los lectores ven los ensayos controlados aleatorizados como una de las más puras formas de evidencia… Afortunadamente para las compañías que patrocinan estos ensayos -pero desafortunadamente para la credibilidad de las revistas médicas que los publican- estos ensayos rara vez arrojan resultados desfavorables para las compañías que los patrocinan… Es robusta la evidencia de que las compañías están obteniendo los resultados que desean, y esto es especialmente preocupante porque entre dos tercios y tres cuartas partes de los ensayos publicados en las principales revistas médicas… son patrocinados por la industria”. Lo escribió en 2005 Richard Smith, quien fuera editor de la revista médica BMJ durante 25 años, de los que los últimos 13 fue su editor en jefe, en artículo elocuentemente titulado “Las revistas médicas son una extensión del brazo de mercadeo de las compañías farmacéuticas”.

Jerome Kassirer, quien también fue editor en jefe de New England Journal of Medicine, escribió y publicó en 2005 un libro cuyo título en inglés podría traducirse como “Sobornada: cómo la complicidad de la Medicina con las grandes corporaciones puede poner en peligro tu salud” (“On the Take: How Medicine's Complicity with Big Business Can Endanger Your Health”). En dicho libro explora las muchas maneras en que la industria ha corrompido de modo sistemático la medicina moderna, tanto en el plano académico, profesional, sociedades profesionales, la investigación científica, las revistas médicas y las guías clínicas.

Drummond Rennie, quien fuera editor adjunto tanto de NEJM como de la revista Journal of the American Medical Association (JAMA) -sumando más de 30 años entre ambos cargos- “un investigador médico no es nombrado editor adjunto en dos de las más prominentes y más grandes revistas médicas generales, ambas propiedad de sociedades médicas, siendo un radical alocado. De varias maneras yo y mis colegas editores somos vistos como representativos del “establishment”. De modo que considere usted esto. Indirectamente, la cuestión de la influencia del dinero sobre investigadores y médicos a lo largo de las dos últimas décadas aceleró la salida de varios de los editores en jefe de nuestras revistas médicas más importantes. Mis colegas Jerome Kassirer y Marcia Angell, ambos de NEJM, y Richard Smith, editor de British Medical Journal [BMJ], todos han escrito, luego de dejar sus cargos, libros lamentando la terrible influencia del dinero de las compañías farmacéuticas en la moral y prácticas de su profesión”.

Allí está. No lo dice Molina. Lo dicen editores y exeditores de las revistas médicas más prestigiosas y de mayor impacto en el mundo, te dicen que te cuides, porque te están engañando de modo sistemático. Las implicaciones de esto son tan terribles, que me temo que muchísima gente simplemente prefiere hacer la del avestruz. La negación es una droga poderosa.

Abogado

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