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17 de Ene de 2022

Columnistas

200 años después

“La conmemoración del bicentenario es un momento oportuno para una agenda de investigación que estudie la independencia y la trayectoria de vida independiente doscientos años después […]”

Con históricas tareas pospuestas y complejos desafíos sociales y ambientales, por no mencionar otros, los panameños recibimos el bicentenario de independencia. Este se inscribe dentro del ciclo conmemorativo de la región que inició en 2009 y como legado una valiosa producción historiográfica, que ofrece nuevas interpretaciones, no solo del proceso de independencia, los olvidos y exclusiones de los relatos tradicionales, sino un balance de su trascendencia en estas dos centurias.

Significa que la conmemoración del Bicentenario constituye un momento propicio para la reflexión y el debate no solo para repensar el pasado en el presente, sino para fijar proyectos y esto implica toma de conciencia de todo lo que no hemos logrado como sociedad. Así pues, documentos sobre la conmemoración del 28 de Noviembre, instituido como día cívico de Panamá en las últimas décadas del siglo XIX (según una Ley de 1862, que se encuentra en el Archivo Nacional), no solo recuerdan el pasado, sino los desafíos del porvenir.

El Observador (28/11/1890), por ejemplo, reseñó la programación de ese año, “alegres dianas y las armonías de la música militar, recorriendo las calles de la ciudad; las salvas de artillería y los repiques de campana despertaron a la población en la madrugada del día 28” y, en su editorial, “El gran aniversario”, expresó “en este gran día de la Patria contemplemos la vía recorrida, los peligros salvados, los dolores sufridos, las lágrimas vertidas y tengamos todo eso en la memoria, al mirar hacia adelante, hacia el camino a recorrer aún”. En 1904, La Estrella de Panamá advertía que el 3 de Noviembre no debía opacar el “brillo glorioso de aquel otro movimiento que impulsó en sus ilustres antepasados para declararse independientes de España”, diez años más tarde, este mismo periódico sentenció “el 28 de Noviembre amenaza con caer en el olvido”.

Hace cien años, en la conmemoración del centenario, discursos y editoriales recordaron los retos del país, La Estrella (28/11/1921) manifestó “que sea este centenario, modesta y casi tristemente conmemorado, el punto de partida de la nueva y final jornada hacia el puesto que corresponde a Panamá legítimamente en el concierto de las naciones”; por su parte, el Diario de Panamá (28/11/1921/) apeló a “la reflexión de un pueblo que comienza a sentir la necesidad de pensar y meditar sobre los problemas que le presenta el porvenir. Que sea pues nuestro centenario una fecha de recogimiento y meditación, ya que no puede ser de bullicio y placer”. Además, discursos que expresaron similares posiciones, en alusión a la presencia extranjera y al conflicto limítrofe de ese año.

En 1971, el sesquicentenario de independencia no pasó inadvertido y una programación recordó el pasado, en medio de una de las aspiraciones más apremiantes de los panameños: la negociación de un nuevo acuerdo con EUA.

La conmemoración del bicentenario es un momento oportuno para una agenda de investigación que estudie la independencia y la trayectoria de vida independiente doscientos años después, desde otras perspectivas y debatir los recientes y rigurosos aportes historiográficos en nuestro país. Todo ello, en gran medida, explicaría las ingentes carencias, omisiones y exclusiones que sigue mostrando un Panamá fragmentado y con demandas sociales que urge atender.

Profesor de Historia, UP.

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