Temas Especiales

27 de Ene de 2022

Columnistas

Lo fundamental es la seguridad nutricional

“[…] debemos siempre comer para vivir y nunca vivir para comer, […] forma correcta de recordarnos nuestra responsabilidad del esfuerzo que tenemos que hacer para ingerir siempre los nutrientes que necesitamos para vivir”

Uno de los grandes logros durante el último medio siglo es que, a nivel mundial, los avances en la producción de alimentos se han mantenido en gran medida a la par de la demanda. Hoy en día, más de seis mil millones de personas no pasan hambre, frente a los dos mil millones de hace 50 años que no tenían comida. Pero no debemos ser complacientes. A pesar de estos éxitos, más de 820 millones de personas siguen pasando hambre y, al menos, dos mil millones más carecen de nutrientes suficientes; paradójicamente, también hay ya más de tres mil millones de personas con sobrepeso. Esta triple carga de malnutrición se ha señalado como la nueva normalidad y ya no solo implica hambre, sino también desnutrición y obesidad.

Durante algún tiempo, el debate sobre la alimentación se centró en la seguridad alimentaria, basándose en el pensamiento ampliamente aceptado de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996, que definía la seguridad alimentaria como un estado o condición “en el que todas las personas, en todo momento, tienen condiciones físicas, económicas y sociales, acceso a alimentos suficientes, inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades dietéticas y preferencias alimentarias para una vida activa y saludable”. Cuando se redactó originalmente, el énfasis estaba en evitar el hambre, lo que significaba centrarse en las calorías energéticas. Sin embargo, la inclusión del adjetivo “nutritivo” indica que los alimentos también deben contener suficientes nutrientes; los nutrientes son un factor necesario para la seguridad alimentaria.

Más recientemente, a medida que la naturaleza y la gravedad de la malnutrición se han vuelto más evidentes, especialmente el retraso del crecimiento y el enflaquecimiento en los niños, la comunidad científica ha desarrollado la noción de seguridad nutricional para subrayar la calidad y también para incluir factores ambientales. En su informe de 2012, el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial estableció el punto de referencia como “cuando todas las personas, en todo momento, tengan acceso físico, social y económico a alimentos inocuos y consumidos en cantidad y calidad suficientes para satisfacer sus necesidades dietéticas y preferencias alimentarias, y se sustenta en un ambiente de saneamiento, servicios de salud y atención adecuados que permitan una vida sana y activa”. Por lo tanto, los alimentos en sí son solo un factor que contribuye a la seguridad alimentaria. Es necesario que estos alimentos sean nutritivos para que cumplan con su propósito.

Incluso, últimamente han aumentado las preocupaciones sobre el tercer aspecto de la malnutrición: el sobrepeso y la obesidad. Esto se debe, principalmente, al consumo excesivo de alimentos densos en energía (y especialmente de calorías “vacías”), pero también a otros factores, como la falta de ejercicio y la genética. Juntos, estos conducen a enfermedades relacionadas con la dieta, como la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares.

Entonces, ¿cómo ayuda la diferenciación de las palabras “nutrientes”, “nutritivo” y “seguridad nutricional” a abordar el desafío de la nueva normalidad de la triple carga de la malnutrición? Primero, debemos tener claro lo que significa cada palabra: “nutriente” es un constituyente; “nutritivo” es un descriptor; “nutrición” es un estado o condición. En segundo lugar, debemos pensar que el objetivo final es la seguridad nutricional y no solo la seguridad alimentaria. Porque, aunque la ingesta de alimentos puede seguir pautas destinadas a lograr la seguridad alimentaria, los parásitos intestinales, por ejemplo, pueden reducir la absorción de nutrientes y, por lo tanto, limitar la capacidad nutricional de los mismos. Por lo tanto, aunque la frase “seguridad alimentaria y nutricional” se utiliza ahora con frecuencia, un mejor enfoque sería simplemente utilizar el concepto de “seguridad nutricional”. La seguridad nutricional abarca la seguridad alimentaria, que a su vez incluye el contenido de nutrientes.

Finalmente, si bien señalamos que la seguridad nutricional pertenece al individuo en particular, debemos reconocer que existen múltiples factores que influyen en la forma en que la logramos, y la responsabilidad de tomar medidas abarca todos los niveles, desde la familia, la comunidad y la escuela, hasta todo el país y el resto del mundo entero.

Las personas debemos siempre comer para vivir y nunca vivir para comer, y esa es la forma correcta de recordarnos nuestra responsabilidad del esfuerzo que tenemos que hacer para ingerir siempre los nutrientes que necesitamos para vivir. De otra manera, estaríamos haciéndola a lo salvaje, con la desventaja de que los animales comen aún de la selva y los humanos vivimos en una jungla de concreto donde nos bombardean 24 horas al día con publicidad y estímulos para que consumamos productos procesados, los cuales definitivamente no son la mejor fuente de nutrientes.

Empresario, consultor en nutrición y asesor de salud pública.