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21 de Ene de 2022

Columnistas

¡... pero las elecciones no son hoy!

Sin que sea necesario entrar a precisar cuántos meses, días, horas o minutos faltan para los comicios de mayo del 2024, todavía faltan más de dos años para que el Tribunal Electoral convalide las postulaciones para la Presidencia de la República.

Sin que sea necesario entrar a precisar cuántos meses, días, horas o minutos faltan para los comicios de mayo del 2024, todavía faltan más de dos años para que el Tribunal Electoral convalide las postulaciones para la Presidencia de la República. Por tanto, aunque ese tipo de especulaciones carezcan de trascendencia, algunos y, tal vez, muchos siguen haciendo la pregunta: “¿Si las elecciones fueran hoy, quién cree usted que ganaría la Presidencia?”.

Haber vivido bastantes años, haber estado involucrado en varias campañas electorales y haber presenciado inflarse y desinflarse más de una candidatura, es lo que me motiva a contestar esa pregunta, que estimo más que prematura, con el título que encabeza este escrito.

Efectivamente, las elecciones no son hoy y hasta que llegue el momento en que debamos decidir por la candidatura de nuestra preferencia, mucha agua correrá bajo el puente. Y son mucho los imponderables que poblarán el horizonte electoral. Para comenzar, las mayores y menores opciones electorales dependerán, primariamente, de la cantidad de candidatos o candidatas que concurran al torneo. No es lo mismo que sean dos o seis o siete, como hasta ahora parece posible, si es que cada uno de los partidos que para entonces existirán, decidiera correr con candidato o candidata propia o si, finalmente, son tres o más los o las candidaturas independientes. Lo último es posible porque en varios momentos y, tal vez, con cierta razón, se ha cuestionado la constitucionalidad de la norma, de rango legal, que limita a tres las candidaturas por libre postulación.

Y si a lo anterior se agrega que al final de la recién terminada legislatura se formalizó un proyecto de ley que introduciría la doble vuelta, cuya suerte final aún se desconoce y, además, que se han anunciado y presentado varias demandas de inconstitucionalidad contra las reformas electorales aprobadas por la Asamblea, que podrían ser afectadas, según el eco que de ellas se haga la Corte Suprema. Con tantos imponderables por dilucidar, lo aconsejable es, por ahora, aparcar las especulaciones para momentos más propicios.

En síntesis, todavía no está definida la versión final de las reglas electorales; y tampoco se sabe cuántas candidaturas entrar en la carrera presidencial. Y, aunque siempre caben las especulaciones, aparte de la posibilidad de que cada partido acuda con candidato o candidata propia, a estas alturas es un acertijo de muy difícil pronóstico vaticinar, por ejemplo: ¿cuáles son las alianzas posibles?

Ante mares tan procelosos, insistir en otear, desde ahora, qué vela o velas tendrán viento a favor, no parece un ejercicio conducente. Nuestro país, en sus actuales circunstancias, tiene prioridades ante las que palidecen las especulaciones electorales, por demás prematuras. Cerrar el ciclo de la emergencia nacional y conjurar los efectos de la pandemia es la primera; las otras: la reactivación económica y la recuperación del empleo, rescatar la seguridad social, el pleno funcionamiento del sistema educativo, y la protección y la seguridad de la población. Así es como, por ahora, estimo que debiéramos centrar nuestras preocupaciones.

Abogado